jueves, 21 de abril de 2016

Cuando el río suena...

Roscoe "Fatty" Arbuckle fue, hace ya un siglo, un actor, guionista y director del cine mudo. A pesar de su obesidad, Fatty era muy ágil y enérgico, lo que le permitía protagonizar comedias rápidas, llenas de escenas de persecuciones y muchos gags visuales que le convirtieron en uno de los cómicos favoritos por el gran público y una de las principales figuras del cine mudo.


Sin embargo, su carrera se vio truncada por culpa de uno de los escándalos sexuales más populares que ha conocido la historia del séptimo arte. En una fiesta privada de un hotel organizada por Arbuckle y algunos amigos, una de las chicas invitadas. Rappe, cayó gravemente enferma, aunque a juicio del doctor del hotel, la mujer simplemente estaba borracha.

Rappe cayó en coma y murió tres días más tarde en el hospital de una peritonitis causada por perforación de la vejiga. Maude Delmont, amiga y compañera de Rappe en la fiesta, denunció que la ruptura de vejiga se produjo mientras el actor violaba a Rappe con una botella. Arbuckle, seguro de su inocencia, rechazó tales acusaciones. Entonces Delmont, con la esperanza de llegar a un acuerdo monetario, denunció a Arbuckle, pero el asunto se le fue de las manos, tres largos juicios se convirtieron en un espectáculo nacional y la prensa sensacionalista lo usó para hacer su agosto, especialmente William Randolph Hearst (musa involuntaria de Welles para Ciudadano Kane), que encontró una auténtica mina de oro con el escándalo, y aunque finalmente Arbuckle demostró su inocencia, ya nada fue igual para él, recibiendo portazos por cada sitio al que iba, con excepción de su íntimo amigo Buster Keaton, que desde el principio creyó y apoyó su inociencia. 

Sin levantar cabeza desde entonces, murió con tan sólo 46 años, de un ataque al corazón, o, como solía decir Keaton, porque le rompieron el corazón.

A Michael Jackson no tengo que presentarlo, genio y cantante por partes iguales, su excentricismo y manías lo hicieron presa fácil y así en 1993 un chaval llamado Jordan Chandler contó a su psiquiatra primero y a la Policía después que él y Jackson habían practicado sexo oral. Finalmente, su caso se pactó fuera del juzgado y Jordan y su familia recibieron 22 millones de dólares de la fortuna de Jackson.

De nuevo nada fue ya igual para Michael, "un tío tan raro tiene que ser un pervertido, está claro", "disfruta jugando con niños.. eso no es normal". Pastillas para el dolor, depresiones, portazos y malas caras unidos a otros rumores acabaron también con la muerte del Rey del Pop, porque desde aquel día de 1993, nada volvió a ser igual para él.

Tuvieron que pasar 16 años para que un Chandler arrepentido, reconociese que Michael no le había tocado nunca, que mintió porque su padre se lo dijo, para salir de la pobreza... la vida de alguien bien valen 22 millones de dólares, debió pensar su querido padre, para entonces, como el propio cantante clamaba, a nadie le importaba.



Alguna de estas historias debieron inspirar a Miguel Bernad y Luis Pineda cuando fundaron ese mal llamado sindicato y esa otra asociación al servicio del cliente, Manos Limpias y Ausbanc. Bernad empezó haciendo ruido, denunciando el programa infantil de los Lunnis por fomentar la homosexualidad -tan absurdo como efectivo-, y Pineda lo tenía fácil más fácil, cualquier práctica bancaria roza el abuso, ya lo dijo el otro, el Banco es el único negocio que cobra por darte dinero y por recibir dinero, así que tenía el éxito asegurado.

Quizás la inspiración vino después, cuando se dieron cuenta de que estaban en una posición tal que aquel refrán español,  tan manido como injusto, "cuando el río suena..." podía hacerles ricos fácilmente y es que el antiguo imputado, sigue siendo tan culpable de cara a la sociedad como el presente investigado.

Y es que hoy día, arruinar la reputación de alguien es pan comido.Ya ni siquiera hace falta que estés en una habitación con una chica semidesnuda y agonizante, basta con que tu mujer diga que hace 3 años le pegaste una paliza para que esa noche la pases entre rejas y reces para que tu mujer no tenga ninguna foto donde sale con un moratón. Tampoco se requiere aparecer borracho, armando el lío en una reunión de trabajo para que te despidan, basta que tu jefe encuentre por las redes sociales una foto tuya con 18 años subido encima de una mesa con unos calzones en la cabeza. Ni tan siquiera es necesario que tu pareja te pille en la cama con otro, basta una conversación de wassup mal entendida para que te ponga las maletas en la calle.

Hoy ya no vale decir aquello de "cuando el río suena..." más bien habría que decir "cuando alguien retwittea...". 

Yo por si acaso, y mientras espero mi turno, twitteo también, porque "cuando el río suena..."

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