miércoles, 23 de julio de 2014

Schweigen bitte (silencio por favor)

Hoy pienso que la Historia debería ser perenne, ya que lo que sucede es invariable y por tanto, así debería ser recordado. Sin embargo, era Jean Paul Sartre el que afirmaba que el pasado sí que puede modificarse, tal y como los historiadores no paran de demostrar.

Esta reflexión filosóficamente metafísica no se debe a ninguna lectura veraniega de Descartes, todo lo contrario, ha sido suficiente un simple vistazo al periódico.

Una joven norteamericana, que se encontraba de turismo por Europa (ese gran país, para muchos americanos) pasó por Polonia y decidió visitar el campo de concentración de Auschwitz. Durante el tour, coge su móvil y se retrata a sí misma con una gran sonrisa (esa supuesta novedad que ahora se llama selfie, y  que sin embargo ha existido siempre), añade unos emoticonos de sonrisitas y la cuelga en distintas redes sociales.


Ni que decir tiene que en pocas horas, las críticas desde todas partes del mundo empezaron a acribillarla. Pobre chica, nacida a finales del siglo XX, imagino que cruzar el Atlántico, ya supone toda una aventura y que Disneyland París, los San Fermines y Auschwitz son sólo tres parques temáticos más de visita obligada para cualquier turista que se precie.

Yo he visitado Auschwitz, y creo que no hace falta haber leído si quiera "el Diario de Ana Frank".  Con haber visto alguna de las muchas películas que describen el horror que supuso aquel maldito Holocausto es suficiente para darse cuenta de lo que aquello significa. Cuando cruzas aquel arco que daba fin a la vía de un  tren maldito lleno de involuntarios pasajeros, uno puede sentir el miedo de tantos inocentes, la desesperación, el terror en sus caras. Al entrar en aquella cámara de gas, el corazón se te congela y no hace falta leer el cartel que reza "schweigen" en varios idiomas para mantener tu boca cerrada, porque simplemente tu voz se apaga entre escalofríos, sintiendo por unos instantes tantas y tantas almas anegadas por la monstruosidad del ser humano.

Y sin embargo, mientras yo estaba allí, oyendo chillidos en mi cabeza y divisando rostros desesperados entre aquellas cuatro paredes, también hubo algún gracioso que reía y tocaba las paredes como si aquello fuese un simple museo ficticio de los horrores.

La historia no sólo se olvida rápido, sino que se reinventa y se reescribe. Ya lo decía Jardiel Poncela, "Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es lo que sucedió" y la gente sigue escribiendo cada día, así que, si resulta que Cristóbal Colón ahora es catalán y que fueron Hernán Cortés y cuatro españoles más quienes aniquilaron a los Indios Tapahoe y no el Séptimo de Caballería... También es posible que dentro de unos años Hitler sea comparado con Walt Disney y todos los alcaldes se peleen por que un excéntrico millonario aterrice en su ciudad para prometerles un nuevo Auschwitz, con cámaras de gas más modernas y divertidas... Quizás esto suene gracioso, pero, por desgracia, puede ser tan real como chistoso, porque paradójicamente, al final la verdad no depende de lo que realmente sucedió.

Ya lo dijo Salman Rushdie: "Verdad es lo que la mayoría ve como verdad, pero la mayoría también puede cambiar de opinión a lo largo de la historia"...

En España sabemos mucho de esto, sin ir más lejos, a día de hoy seguimos reescribiendo la Historia. La guerra civil, nuestra guerra civil, tiene muchas historias, y aunque, hace ahora casi 39 años, decidimos empolvar esos libros que la narraban y no hacer, con sus páginas, más pistolas que disparasen rencores, hoy enciclopedias enteras vuelven a contar muchas verdades de aquella historia, verdades rojas, verdades azules, verdades todas, que sin embargo no buscan aprender con ellas o unir distancias, sino alimentar rencores y odios que un día trajeron la miseria y que hace 40 años, todos los que realmente vivieron aquello decidieron enterrar, no por indiferencia o desidia, sino porque sabían que era la única manera de crecer y calmar el alma.

La Historia debe conocerse, debe ser escrita y estudiada, para aprender de ella y evitar errores, sin embargo no debe ser utilizada ni manipulada, ni tan siquiera debe ser callada, porque sin Historia no somos nada.


martes, 15 de julio de 2014

Huérfano de verano

Hoy pienso que me siento raro. Ya estamos a mediados de julio, es cierto. Me despierto con calor, desayuno viendo el encierro de los San Fermines y en el camino al trabajo ya me vuelvo a sentir Gary Cooper cruzando las calles desiertas a lomos de mi moto.

Hasta hace unos días seguía poniéndome una chaquetita para ir a trabajar por la mañana, ahora ya parece que Lorenzo ha dicho aquí estoy yo y el sudor empieza a ser un compañero de fatigas inseparable. Por otro lado, al mediodía, durante la comida, pongo la 2, donde reponen por enésima vez "verano azul", y el baño vespertino en la piscina es obligatorio. ¡Oficialmente es verano!

Y sin embargo, a pesar de todas estas pistas, yo no me siento en verano. Este año es distinto, no tengo esa feliz percepción que te hace ir por la calle con sonrisa de tonto y axilas mojadas. Sentado en la terraza de un bar, sin que la noche termine de refrescar el ambiente, las cañitas me saben muy ricas, y sin embargo, me sigue faltando algo...

Vuelvo a encontrar a los mismos amigos de siempre en la playa, las mismas conversaciones, mejores bikinis que admirar... parece que nada ha cambiado, hasta que suspiro y noto que sigo echando algo en falta...

Es cierto que el calor ha tardado en llegar, ¡maldito cambio climático! ¿o bendito cambio climático? Pero una vez instalado el termómetro en 40, ¿qué es lo que me pasa?

Y es al volver de la playa, cuando paro a tomar un café en un bar de carretera (con hielo, por favor) y al entrar y mirar a mi derecha, me doy cuenta. Ahora todo tiene sentido. Allí en el clásico artilugio que da vueltas, junto a un CD de Tijeritas (¿seguirá vivo este muchacho?) y la discografía completa de Camela, diviso con brillo y relumbrón un pelucón negro tizón y unos contrastados dientes cuyo blanco ya lo quisiera la nieve de Sierra Nevada... allí está, "the one and only", el gran Georgie Dann, y entonces veo la luz y soy consciente de todo: ¡No tenemos canción del verano!

Atrás quedaron los tiempos en que ponías la radio y sólo escuchabas una canción. Pusieras el dial que pusieras, allí estaba ella, aquella tonta melodía, fácil, de una sóla frase, que se pegaba a tu cerebro como una lapa y que tan sólo eras capaz de soltarla tras horas y horas de tarareo infinito, y entonces, justo entonces, cuando empezas a pensar que volvías a ser libre, te encontrabas a algún amigo que te decía: "aserejé, ja, dejé..." y vuelta a empezar.

Sí, algunos dicen (sobre todo los que viven de la música) que sigue habiendo canción del verano, que este año Enrique Iglesias y su Bailando está dando fuerte. Pero los que dicen eso no debieron vivir el verano del 89 tarareando sin parar aquello de que aquí no hay playa (vaya vaya). 

Quién no ha gritado aquello de "¡Boooooomba!" o se echó las manos al cinturón para bailar, junto con otros 40 pardillos, una coreografía country al ritmo de Billy Ray Cyrus cuando su pequeña Miley sólo sacaba la lengua para pedir el biberón...

Todos hemos tenido un tractor amarillo y nos hemos apiadado del pobre Migué, hemos bailado la Macarena mucho antes de que lo hiciese Obama y hemos hecho una mayonesa sin huevos ni aceite.

Todavía hoy cuando alguien dice la palabra "tiburón" inconscientemente y de forma autómatica, como un resorte, contestamos, "no pares, sigue sigue..."

Y pongo la radio, melancólico, vacío por dentro, y escucho la anodina canción de Enrique Iglesias, que no me dice nada. Bajo la ventanilla, y entre lágrimas grito su nombre, !Georgie, Georgie! La vida no tiene sentido sin barbacoas, bimbó ni chiringuitos, ¿dónde se fueron los negros que no podían? y yo... yo no he vuelto a arrimarme a un cachete con cachete ni a un pechito con pechito...

Y así, desamparado, indefenso ante la calina canícula, no pierdo la esperanza de escuchar de pronto una rima fácil y repetida hasta la saciedad que penetre en mi mente y no me deje... y tararearé y tararearé sin miedo a desafinar, y si es en inglés, como aquel "All my loving" que Beatlizaron los Manolos, ya improvisaré yo... y así, con suerte, quizás venga acompañada de una absurda coreografía que podré bailar sin miedo a hacer el ridículo, porque con una canción del verano, todo está permitido, ese es su encanto.

Hasta entonces, sigo huérfano de verano...

jueves, 10 de julio de 2014

De capas largas y anchas alas

"Yo he limpiado Madrid, la he empedrado, he hecho paseos y otras obras... merecería que me hiciesen una estatua, y en lugar de esto me han tratado tan indignamente"
Marqués de Esquilache

Hoy pienso que era marzo de un año tal como 1766, cuando la crisis económica asolaba las calles y la sociedad  empezaba a reclamar a gritos algo tan básico como comida y trabajo.
Enfrente, un Gobierno impotente dejaba todo en manos de un Ministro de Hacienda extranjero para lograr sacar el país adelante. Nuestro valiente ministro ideó un ambicioso plan a medio plazo que, sin embargo, conllevaba medidas controvertidas para la ciudadanía, que veía como los impuestos crecían, los productos de primera necesidad se encarecían y la pobreza aumentaba.
Como consecuencia de la situación, los delitos se incrementaron, los robos y atracos a plena luz del día se hicieron cotidianos y las peleas y rellertas comenzaron a ser frecuentes... así que nuestro Ministro veneciano decide tomar cartas en el asunto y prohibe los sombreros de ala ancha y las capas largas, tratando de persuadir a los malhechores de delinquir bajo el anonimato de dichas prendas y de paso, modernizar a los españoles que seguían usando esas prendas tan desfasadas en el resto de Europa.

Seis años después de haber comenzado su plan de reformas para tratar de modernizar el país y conseguir de Madrid ser la capital más segura y limpia de Occidente, durante los que ningún ciudadano se había quejado, llega aquella normativa sangrante para el españolito de a pie, y así, un Domingo de Ramos, un grupo de personas, muy indignadas y mejor organizadas, ataviadas con las prendas prohibidas empezaron provocando a unos soldados, derivando en el famoso Motín de Esquilache.

Durante tres días y tres noches, se sucedieron saqueos, actos vandálicos alborotos y agresiones que obligan al Rey Carlos III a anunciar que acepta las pretensiones de los amotinados, entre las cuales se incluía la expulsión de España del Ministro, Don Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache, y, por supuesto, permitir el uso de la capa y el sombrero de la discordia.

Sin embargo, temeroso de algún incidente más, el Rey opta por trasladarse a Aranjuez, lo que, sin embargo, es entendido por el pueblo como una cobarde huida, agravando la situación que ya parecía en calma y dando lugar a nuevos asaltos y desmanes, incluyendo liberaciones de delincuentes presos. Esta vez, las demandas tienen un tono más grave y serio, yendo más allá de unas simples amenazas. Finalmente el Rey se resigna y cede, y como acto de buena fe, comienza por despachar, ipso facto, a su ministro, Esquilache, que se marcha a tierras italianas. De poco sirvieron sus reformas económicas, los proyectos de higiene, empedrado e iluminación de las calles, la creación del montepío para viudas o la lotería.

Corremos 245 años para adelante, 15 de junio de 2011. Un grupo de indignados y mejor organizados, se parapetan en las puertas del Parlamento Catalán y tratan de impedir su acceso a los propios diputados. Comienzan las protestas con la aparición de los primeros parlamentarios. El ambiente se empieza a calentar, los policías no dan abasto y los acosadores se van viniendo arriba.... insultos, amenazas e incluso agresiones obligan a salir corriendo, literalmente, a algunos diputados. El Presidente Catalán tiene que acceder al Parlamento en helicóptero, como si de una guerra se tratase.

3 años depués, un 7 de julio de 2014, San Fermín, los 19 detenidos por aquellos disturbios son absueltos de todo delito, ya que, en opinión del magistrado ponente "la libertad de expresión y el derecho de reunión y manifestación prevalecen en este caso", ya que "para muchos sectores sociales la reunión y la manifestación es el único medio por el que expresar y difundir sus pensamientos y opiniones"

Sin duda, estos jueces saben de leyes, y por ello seguramente se van al lado genérico y casi metafísico de la norma. Seguramente saben que si acuden a la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio que es la que regula el derecho de reunión y manifestación, sólo encontrarán que su primer artículo empieza diciendo "el derecho de reunión pacífica y sin armas..." y que su artículo 4.3 continúa disponiendo que "los participantes en reuniones o manifestaciones, que causen un daño a terceros responderán directamente de él". Por tanto, si citasen esta norma no tendrían más remedio que condenar a estos 19 angelitos.

Por eso con muy buen criterio hacen referencia a la Constitución y a uno de sus derechos fundamentales, el derecho a reunirse y el derecho a expresarse, ¡casi nada! Sin embargo, en ese argumento algo también chirría, en primer lugar, porque como parafraseando a Sartre, la libertad de los manifestantes para insultar, amenazar y agredir, termina donde empieza la de los diputados insultados, amenazados y agredidos. Pero sobre todo porque en un Estado democrático y de Derecho, hay otras formas que además son legítimas y legales de expresar y difundir sus pensamientos y opiniones. Por suerte no vivimos en otro tipo de países donde no les queda más remedio que acudir a aquellos extremos, aquí no existe la censura en ningún medio de telecomunicación, internet no está limitado o "capado" por el Gobierno, nadie es detenido por dar su opinión, e incluso existe el sufragio universal, libre, secreto y directo, la mejor herramienta para expresarse.

Si hace casi 250 años un Rey permitió que un motín violento se saliese con la suya, hoy es la Audiencia Nacional la que, en cierta forma legitima unos actos salvajes y violentos. Sin embargo existe una pequeña diferencia, la Monarquía absoluta de entonces y la Monarquía parlamentaria de hoy. Quizás esa pequeña diferencia algunos no la vean y equiparen ambas situaciones extremas, sin embargo, la democracia no es tan pequeña como para ignorarla.

Por cierto, todavía con Esquilache en España, haciendo las maletas,  el Conde de Aranda, que quedó a cargo del gobierno mientras el Rey estaba en Aranjuez, convenció al pueblo de Madrid de cambiar las capas y los sombreros de la discordia por capas cortas y tricornios tal y como pretendía el pobre marqués...

jueves, 3 de julio de 2014

La vida es cambio

"Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar"
Elliot Gould

Hoy pienso que hace ya tiempo que Internet dio un vuelco a la forma de entender el mundo, y fue Steve Jobs el que terminó de ponerlo patas arriba cuando casó a internet con el móvil, de cuyo matrimonio alumbró la aplicación, ese pequeño bebé que hoy todos conocen por App

Seguimos ganándonos el pan con el sudor de nuestra frente, pero en cambio, hoy se puede trabajar, desde una tumbona en la playa, sin más ayuda que tu Ipad. Es cierto que el amor sigue inundando corazones, pero también lo es que hay novios apasionados que sólo se conocen a través del Skype. Los políticos siguen careciendo de la credibilidad que nunca tuvieron, pero ahora se ven obligados a dimitir como consecuencia de imágenes subidas de tono colgadas en facebook. Yo sigo teniendo la típica vecina cotilla, sin embargo, ahora sólo bastan 140 caracteres y un par de minutos para convertir un rumor en una verdad ante notario, y aunque los probadores de las tiendas siguen teniendo su morbo, ya es más fácil comprar una falda con tu Iphone que aguantar la cola de Zara.

 Las cosas son así y no sirve de nada quejarse,  sea cual fuera la vida que llevábamos hace 20 años, tenemos que ser conscientes de que todo ha cambiado. Algún nostálgico reticente puede negarse a usar el Wassup, decisión muy legítima y loable, incluso a riesgo de perderse más de un chiste de Julio Iglesias. Sin embargo, la añoranza por cualquier tiempo pasado que fue mejor no tiene cabida en el mundo profesional y es que no fue otro que Heráclito, hace más de dos mil años el que avisó que "nada es permanente a excepción del cambio".

Somos la "generación instantánea" como  la denomina el escritor Francesc Miralles donde el presente se convierte en pasado en cuestión de segundos y la prensa fue una de las primeras damnificadas, pues con tanta información a tiempo real, un periódico de papel a la hora del mediodía, sólo sirve para rellenar los objetos frágiles cuando toca mudanza.

Ellos son los primeros que se han tenido que adaptarse y reinventar su nueva fisionomía, y aún están en ese camino... Diarios digitales, prensa para tablets, blogs informativos... son varias las ideas, todo antes de quedarse estancado, porque al contrario de lo que afirmaba Alfonso Guerra, el que no se mueve, no sale en la foto.

Igual ha pasado con las tiendas de ropa, las de tecnología, las de electrodomésticos, incluso de muebles, por no hablar de otros profesionales que han tenido que subirse al nuevo tren. Un amigo mío, abogado y valiente, ha innovado creando un blog en el que de forma didáctica trata de explicar caso a caso la intrincada orbe jurídica, al igual que otro amigo mío carpintero, que entre tarima y tarima ha creado una página web que haría las delicias del mismísimo Bill Gates.

Llevo varios días escuchando la polémica suscitada por los taxistas a causa de la competencia, en su opinión, desleal, que les ha surgido con algunas empresas que han aparecido a través de distintas aplicaciones de los móviles.

Sin embargo esto no es nuevo, ya hace 4 años comenzó una controversia con las mototaxis, unas scooter que empezaron a funcionar en Madrid, ofreciendo módicos precios y mayor rapidez en los trayectos.

En seguida surgieron las protestas de los taxistas, que veían como su negocio se veía alterado por unos intrusos invadiendo su terreno. El problema era que al ser vehículos de menos de tres ruedas, el Ayuntamiento no tenía competencia para su regulación ya que estaban exentos de autorización para circular, de acuerdo con el Reglamento de Transporte del Ministerio de Fomento.

Quizás los taxistas se equivocaron de objetivo, y en lugar de tratar de boicotear a los mototaxis, que simplemente realizaban un servicio tan legal como el suyo, deberían haber cargado sus tintas... o sus motores, contra el Ministerio, que es quien regula o desregula y autoriza o desautoriza.

Ahora pasa algo similar, los taxistas tratan de usar la fuerza bruta y acusan a empresas como Uber o BlaBlaCar de cargarse su trabajo y de arruinarles la vida. !Es curioso con qué facilidad empleamos esa expresión!

Pero ¿qué están haciendo esas empresas? ¿cómo funcionan estas Apps? BlaBlaCar funciona a través de su web, donde cada usuario anuncia el trayecto que va a realizar, el número de plazas disponibles y el coste por asiento, compartiendo así los gastos de viaje. Así de simple, es una red social que se encarga de poner en contacto a gente con un mismo interés, y en lugar de hacerlo a través de un corcho en la oficina, como toda la vida, lo hacen a través de una App del móvil. 

Por su parte, Uber es una aplicación financiada por Google, que permite a clientes buscar a conductores particulares disponibles para desplazarles en el trayecto que deseen.

La utilización de ambas Aplicaciones no son ilegales mientras no medie remuneración económica y como es lógico, estos servicios son mucho más baratos que el uso de un taxi.

De nuevo los taxistas se equivocan de objetivo. Estas empresas no hacen nada ilegal, tan sólo utilizan las nuevas tecnologías. En mi opinión, el problema radica en la excesiva regulación existente para los taxis. Claro, que esa excesiva regulación es la que ha garantizado durante muchos años su monopolio en las carreteras, de forma que los ayuntamientos han controlado el número de licencias y los requisitos para ser taxista, limitándolo y por tanto garantizándolo.

Ahora esa misma regulación que antes les beneficiaba se les ha vuelto en su contra, y ellos protestan, tratando de presionar para que todo siga igual, lo cual, no sólo va en contra de los nuevos intrusos que tratan de ganarse la vida, sino del propio interés general, ya que es el ciudadano el que finalmente se ve perjudicado.
 
Quizás sea el momento de realizar una gran reforma del sector, eliminando las tarifas obligatorias (que cada uno ponga el precio que quiera, libre mercado también llamado) que no exista limitación de licencias ( tan sólo los requisitos mínimos para ser taxista) y abrir el mercado al alquiler de coches con conductor (que se diferencia de los taxis en que no se pueden parar por la calle, hay que reservarlo con antelación).

Uno de los mejores jugadores de toda la historia del Hockey, Wayne Gretzky, tenía una máxima, "patinar hacia el lugar a donde va a ir el disco, no hacia el lugar donde ya ha estado". Siempre he creído que esa debe ser la forma de encarar la vida, porque la vida es progreso y el progreso es cambio, y todas son ineludibles e inevitables.

¿Os imagináis que el Estado no hubiese permitido el uso del automóvil porque los dueños de los carruajes denunciaban la competencia desleal de aquéllos por ser más rápidos, cómodos y baratos?

martes, 1 de julio de 2014

Echo de menos "Hoy pienso que"

Hoy pienso que no creo en la suerte ni tampoco en el azar, porque como decía Voltaire, el azar es una palabra vacía de sentido ya que nada puede existir sin la causa.

Pero sí creo en las rachas, porque son inevitables, como en el fútbol, donde un delantero tiene fases y todo lo convierte en gol y otras veces no le entra un balón entre los tres palos ni empujándolo con la mano. 

Yo he tenido una racha extraña. No quiero calificarla de mala, porque no sería justo, pero sí es cierto que una serie de acontecimientos me han sobrevenido y no sé hasta qué punto he sabido lidiar con ellos. Personas que te defraudan, otras que te sorprenden, algunas que quieren despedirse, hechos inesperados, algunas obligaciones que, aún sabiendo que tienes que hacerte cargo de ellas, te sobrepasan...Y ante todo ello tu mente reacciona, se ofusca, se colapsa y se seca.

El mal genio usurpa tu sonrisa, las viejas heridas te saludan, la desidia se adueña de ti y comienzas a encerrarte en tu mundo, ese donde estás tan cómodo pero a la vez tan perdido. 

Es en ese momento cuando las musas no te conocen, quizás se avergüenzan de ti y te abandonan. Y entonces sucede, el blog se alimenta de telarañas y deja de pensar que. 

En momentos así, es cuando uno debe levantarse, abrir las ventanas, mirar el atardecer y respirar aire fresco. 

Para mi ha sido fácil, nada mejor que haya una persona que abra la ventana por ti y de un pescozón te siente delante. De pronto miras el paisaje, y redescubres ese maravilloso paisaje que a veces nos negamos a admirar. Y es que hoy he recibido este mensaje: 

Echo de menos "Hoy pienso que"

"Hoy pienso que... no tengo tiempo para nada. Pero hoy pienso que pienso. Unas nimiedades como unas discusiones, unos suelos, unos bancos me van a hacer perder mis cosas realmente importantes. Salir con mi mujer, darle un beso de bienvenida y de despedida, salir con mis niños para que disfruten y aprendan, correr y aprovechar para pensar y luego escribirlo con mi pluma. 
Quizás pienso abuso del dedo... del que aprieta un aparato que quizá me esté quitando tiempo y pensamiento. ¿Quizás? No, seguro.

Por supuesto que esas nimiedades también son importantes pero son transitorias y seguro que son superadas, porque las cosas que se hacen con honradez y corazón son superadas. Sólo es cuestión de tiempo. 

Así que ya se arreglarán. 

Mientras tanto voy a dilatar mis coronarias con un paseo con mi mujer y mis niños, con mi carrerita y con mi pluma... Hoy pienso que..."

Pues eso, seguiré luchando por lo que creo, porque sé que nunca podré escapar de mi espíritu quijotesco, y estoy seguro que volveré a tener rachas extrañas e incluso malas rachas, pero prometo tratar de abrir la ventana cuando no sienta el aire, respirar hondo y admirar, disfrutar...y pensar, para que mis musas jamás me abandonen y mi pluma nunca se seque, y así, conseguir que nadie extrañe "hoy pienso que", pero por encima de todo, que nadie pierda la ocasión de pensar por sí mismo y su opinión sea compartida, criticada y hasta vilipendiada... pero así, todos ganaremos, seremos mejores personas y haremos una mejor sociedad y si desde estas líneas humildes sirve para ello, seguiremos pensando que.

PD. Aún así sé que siempre habrá alguien que me abra la ventana... !gracias!

viernes, 6 de junio de 2014

La Roja somos todos

Hoy pienso que últimamente me estoy poniendo algo refunfuñón, lo reconozco, pero sinceramente, las noticias que se falsean y manipulan me ponen malo y mi válvula de escape es mi querido blog, donde puedo explicar la realidad de algunas cosas que, como digo, algunos medios cuentan a medias o directamente las cuentan mal.

Este es el caso de las primas que van a recibir los jugadores de la Selección española por jugar el Mundial de Brasil. Por si alguno todavía no se ha enterado, cada uno de nuestros 23 representantes se desembolsará 80.000 € por pasar a octavos, 120.000 por llegar a cuartos, 180.000 por jugar las semis, 360.000 por el subcampeonato y 720.000 euros si acaban campeones del Mundo.

Ya alguna vez he criticado el mundo del fútbol, no por el tema económico, que en mi opinión es totalmente lícito, siempre que no se utilice para fines defraudadores, sino porque creo sinceramente que es un deporte que se ha convertido en un circo y que se ha pervertido en todas sus áreas, desde el partido entre niños del barrio, donde los padres chillan y a amenazan e incluso agreden a árbitros adolescentes o incluso atacan a los niños del equipo contrario, hasta las burradas que cometen los jugadores profesionales aún a sabiendas de que tienen al mundo infantil pendiente de cada uno de sus gestos.

Pero dejando todo eso aparte, lo cierto es que al hilo de las famosas primas, he leído comentarios como "¿Cuántos programas deportivos se podrían financiar con este dinero? ¿cuántos atletas y demás deportistas podrían no tener que pagarse la equipación y los viajes? ¿Cuántas becas deportivas?" Por qué ese dinero no se utliza para Educación? ¿Cómo es posible que tengamos científicos mileuristas mientras éstos analfabetos ganan estas cifras astronómicas?"

La única respuesta es fácil y escueta: Porque nosotros se lo pagamos.

No le deis más vueltas, no busquéis el camino fácil de echar la culpa al vecino o al Gobierno. 

En cuanto a que ese dinero provenga del Estado, hay que decir que hace dos años, la Real  Federación Española de Fútbol renunció a la subvención que anualmente se le da desde el Consejo Superior de Deportes, lo cual significa que la Federación se nutre únicamente de sus ingresos, que básicamente se componen de sponsors, publicidad, partidos amistosos y las cantidades por ganar campeonatos.Es decir, que su financiación es privada al 100%.

Al oír hablar de estas cantidades me pongo rojo de envidia, es cierto. Yo madrugando y currando a diario y no llego a fin de mes (y aún así me considero un privilegiado) y ves a unos chavales que gastan unos cochazos y viven en mansiones donde uno se perdería sin GPS cuando a su edad yo todavía iba con mi carpeta en mi vespino a la Universidad.

Sin embargo, la realidad es que si ellos ganan ese pastizal es porque generan mucho más, es decir que si nosotros no comprásemos una camiseta de 80 € con el número 4 de Sergio Ramos, si no condujésemos el coche que anuncia Casillas o no comiésemos el helado de Iniesta, esas marcas no les pagarían lo que les pagan. Igual que si no pagásemos 1.500 € por una entrada para un partido del fútbol, su equipo no le pagaría esos sueldazos. O si nos negásemos a pagar a un canal privado por ver un partido en la tele, tendrían que acabar poníendolo gratis y no le pagarían a los clubes esas barbaridades que les dan a cambio.

No echemos la culpa al Estado, ni a Florentino. Esos sueldos los pagamos nosotros, porque somos nosotros los que el próximo sábado nos  pintaremos la cara de rojo y amarillo y nos sentaremos frente al televisor, porque somos nosotros los que saldremos a la calle, a celebrar la victoria de nuestra Roja. Porque somos nosotros los que compramos la prensa deportiva y nos encanta dormirnos escuchando a 3 periodistas hablar de la pelotita que entra o que no entra.

Si un nadador o un jugador de Hockey no tiene una nómina como la de Cristiano Ronaldo o Messi, no es porque haya un boicot contra él o su deporte, es porque ese deporte no interesa a la mayoría, y por tanto no genera interés, o lo que es lo mismo, no es negocio, duro, sí, injusto, puede, pero real.

He oído criticar que las primas a nuestros jugadores son las más altas de todas las selecciones. Superiores a las de Alemania, por ejemplo. Eso me recuerda que las entradas a los partidos de la Bundesliga son mucho más baratas también, al igual que la media de salarios también es bastante más baja. Y de quién es la culpa, me pregunto de nuevo.Si nustros estadios se quedasen vacíos, los clubes tendrían que bajar los precios, obtendrían menos ingresos y pagarían menos a los jugadores. El problema es que sea cual sea el precio, lo pagamos, felices y contentos, así que señores, no busquen más culpables que el que es, nosotros mismos.

En cualquier caso y bien mirado, no penséis que esas primas las pagamos nosotros, al contrario, son los jugadores los que, en realidad comparten sus primas con nosotros, ya que hasta el 56% de éstas irán a las arcas del Estado, y es que ya sabéis que Hacienda, como la Roja... somos todos.

martes, 3 de junio de 2014

Viva Joachim Gauck

 "La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación"
Artículo 57.1 de la Constitución Española

Hoy pienso que hoy ha sido un día de los que seguramente guardaremos en nuestra memoria, el Rey, el único que muchos hemos conocido, ha abdicado.

Que yo hable de Juan Carlos I es absurdo, sobre todo porque no aportaría nada nuevo, ni malo ni bueno. Del hasta hoy Príncipe Felipe tampoco podría decir nada útil que no se haya dicho ya, y como Rey, todo está por descubrir, así que dejemos que sea él quien escriba sus propias páginas.

Con la noticia calentita, muchos han aprovechado el tirón para sacar a la palestra la eterna reclamación de una nueva República. "Debe convocarse un referéndum. No somos súbditos sino ciudadanos, es la hora de que la gente tenga la palabra", rezaba un tweet de Don Pablo Iglesias, ese nuevo Mesías que se ha erigido en líder del pueblo... perdón, líder no, "humilde portavoz", como a él mismo le gusta decir.

Sin duda él sabe, aunque no quiera decirlo, que ese referéndum ya se produjo hace ahora 34 años. Fue el 6 de diciembre de 1978, y ese día todos los ciudadanos pudieron contestar a la siguiente pregunta: "¿Aprueba el proyecto de Constitución?".

Aquél referéndum se saldó con una victoria aplastante del SI, que se refrendó con un 88,54% frente a un escaso 7,89% del NO. Aquella Constitución, que hoy sigue vigente, establece, en su primer artículo, la Monarquía Parlamentaria como forma política del Estado y además contiene, entre su articulado, un Capítulo Segundo, expresa y exclusivamente dedicado a la Corona, en el que empieza afirmando que el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, que arbitrará y moderará el funcionamiento regular de las instituciones, asumiendo la más alta representación del Estado español.

Ante esta obviedad, Don Pablo podría aducir que en aquel momento de euforia seguro que muchos ni se leyeron el articulado, que votaron por la inercia del momento y que sólo querían cambiar las cosas, lo cual deslegitima aquel referéndum... pero seguro que rápidamente caería en la cuenta de que ese argumento iría directamente en su contra...porque esa ha sido la clave de su éxito estas elecciones europeas...

Muchos me reiteran que eso fue hace 34 años y que es necesario un referéndum otra vez, para que las nuevas generaciones puedan decidir. Pongamos que sí, que se lleva a cabo este referéndum, e imaginemos que gana la República, entonces ¿tendríamos que votar cada 34 años un nuevo referéndum para decidir la nueva forma de Estado? Pero, y si los monárquicos opinan dentro de 10 años que es momento de un nuevo referéndum, no estarían igual de legitimados para exigir un nuevo referendum? Entonces ¿quién establece la periodicidad de la consulta? ¿Un comité de sabios? ¿Elegidos por quién, en otro referendum? ¿O quizás fuese más democrático hacer otro referéndum para establecer esa periodicidad? Y en ese caso, ¿hacemos otro nuevo referéndum para fijar la periodicidad con que se ha de votar la periodicidad del referéndum de la forma de Estado?

Los que rebaten la monarquía española lo hacen tildándola de poco o nada demócrata. "¡Es un Rey impuesto, no ha sido votado!" olvidando de nuevo que fue elegido por sufragio universal aquel 1978 y que por tanto, sí está refrendado por las urnas. Un refrendo, por cierto, al que se sometió  voluntariamente.

"Bueno, pero su hijo Felipe no ha sido elegido, es momento de elegir a nuestro nuevo Jefe de Estado". Equivocado argumento de nuevo. El artículo 57 de la Constitución establece la línea sucesoria. Por si fuera poco, en aquel año, el todavía Príncipe contaba ya con 10 años y se sabía que sería el sucesor de la Corona si aquella Constitución se aprobaba, por tanto, el que en unos días será Rey también está refrendado por las urnas, igual que su padre.

Aquellos que hablan de abominables monarquías y trasnochados sistemas decimonónicos, quizás deberían contrastar otras democracias tan absolutistas o más que la nuestra, como Bélgica, Suecia, Dinamarca, Holanda, Japón o Reino Unido.

Aquellos que reclaman el derecho a decidir entre República y Monarquía como bien esencial de la democracia deberían saber que la madre de las Repúblicas, la francesa, fue implantada sin ningún tipo de referéndum, con tan sólo la aprobación de una Asamblea cortoplacista, beligerante y gratuitamente sanguinaria. Mientras que el paradigma de las democracias, EEUU, tampoco tiene en su haber republicano un referéndum, es más, su Constitución fue aprobada por tan sólo 55 representantes del pueblo hace más de 200 años, y su Constitución, por cierto, aún sigue vigente y sin que ninguno de sus más de 316 millones de habitantes la ponga en duda.

Puede que los más románticos, tampoco consideren estos países como democráticos, quizás tendríamos que fijarnos en otro tipo de Repúblicas, como la autodenominada República Popular democrática coreana, esa que tiene un Presidente vitalicio cuyo cargo ha sido heredado de su padre. O puede que debamos fijar el foco en la República Popular China, donde tampoco eligen a su presidente mediante sufragio universal.

Vayámonos mejor al Caribe, donde otra autodenominada República democrática, la cubana, fijó su forma de Estado mediante un golpe de Estado, y a día de hoy, tras más de 50 años, sus ciudadanos siguen esperando poder votar a su presidente...

Es cierto, nos queda la República de Venezuela, la preferida de Don Pablo, donde un Presidente que sí fue elegido por el pueblo logró más tarde redactar una Constitución a su gusto y mantenerse en el poder hasta el día de su muerte, dejando "atado y bien atado" a su sucesor. "¡Pero allí sí hay elecciones!" me dirá alguno... bueno, en la Dictadura Franquista también había elecciones, ¡puestos a comparar!.

En fin, que si el argumento de Willy Meyer (Eurodiputado de IU) es que una democracia del siglo XXI exige que el pueblo eliga si quiere República o Monarquía, se refiere a todos los países del mundo, monárquicos, republicanos y... ya que estamos, dictatoriales, ¡incluso los disfrazados! Así que imagino que tan solidaria reivindicación la extenderá al resto de países europeos, y por supuesto, a sus queridas Cuba y Venezuela...

Otra clásica razón antimonárquico es el coste que supone para la ciudadanía, ¡7,9 millones de € de presupuesto!. Fácilmente desmontable si usamos el periscopio y vemos que la Monarquía británica, por ejemplo, tiene un presupuesto de 42 millones. Y eso hablando de Monarquías, pero si nos fijamos en Repúblicas, la francesa se va a los 103 e Italia se dispara a los 228. Incluso la siempre austera Alemania tiene un presupuesto de 20 millones de Euros.

Para todos aquellos que piden (y exigen) una República, yo les pediría un ejercicio de imaginación, que cerrasen los ojos e imaginasen a un Presidente español, con ojos azules, bien hablado y con talante... y que no se levanta en un desfile militar porque está enfadado con el país cuyas tropas le rinden pleitesía en ese momento... Ese es el riesgo que corremos, que un Presidente trate de personalizar  una figura institucional y representativa que sólo alguien muy preparado puede llevar a cabo.

Aún así, yo también les contestaría a su exigencia con otra pregunta: ¿Sabes quién es el Presidente de la República Alemana? Pues sí, Alemania tiene Presidente, igual que Italia, y sus presupuestos son muy superiores al de la Corona española, aunque su trabajo no sea tan intenso, fructífero y beneficios para su país como lo ha sido el de Juan Carlos I para España, así que republicanos, gritemos fuerte y alto: ¡Viva Joachim Gauck!