martes, 28 de abril de 2015

¿Pudiste sentirlo, Lucas?

Hoy pienso que quiero darte las gracias, querido Lucas.

Hace un año escribía aquí mismo mi primera experiencia corriendo la Rock&Roll Maratón de Madrid. 

Entonces describía mis sensaciones, la ilusión previa a la carrera, el sufrimiento durante el trayecto y el gran orgullo de traspasar la meta. Hablaba de la gran organización, de las miles de personas que no dejan de animar a todos los locos que se calzan las zapatillas y me acordaba sobre todo de mi angelito Leticia y de mi hermano, sin el cual no habría sido capaz de terminar aquella aventura.

Un año después todo pintaba parecido, misma ciudad, mismo recorrido y mismo hermano, quien una vez más, estaba allí esperándome el día de antes con la mismas ganas y quizás incluso más ilusión, y es que no deja de sorprenderme su dedicación y su ánimo, ese que me hace sentir durante la carrera como si yo fuera el que le acompaña a él en esta aventura. 

Hasta ahí todo similar,  es cierto, sin embargo, en realidad todo era distinto. Esta vez me acompañaba Ana, mi fiel escudera, que se iniciaba como corredora con los 10 km. El reto tampoco era el mismo, ahora no me bastaba con acabar, quería mejorar mi marca personal. Pero sobre todo, desde hace un mes, nuestra carrera tenía un nombre particular y muy especial, el tuyo, Lucas.

Ana y yo teníamos un gran reto por delante y nos faltaba un punch, ese impulso que nos ayudase a no desfallecer cuando nuestras fuerzas flaqueasen y qué mejor que utilizarte a ti, como inspiración, un pequeñajo de edad y cuerpo pero grande de corazón, de energía y de fortaleza.

Y así llegó el domingo, mi carrera empezaba a las 9:00, y el tiempo no acompañaba. Esta vez el hombre del tiempo lo había clavado y las nubes presagiaban lo peor. Me puse mi camiseta impresa con tu nombre, mis zapatillas multicolores y empecé a correr.

Los primeros kilómetros pasaron rápido tratando de coger el ritmo, evitando codazos y vigilando tropezones. Poco a poco me fui centrando, las calles despertaban lentamente y a pesar de que la lluvia asomaba ya de forma tímida, la gente empezaba a espolearnos. Fue ahí cuando, sorprendido, escuché tu nombre por primera vez: -"¡Ánimo Lucas!"-, me pareció oír  mi izquierda. Miré y vi a una chica que me aplaudía sonriendo. ¿Pudiste sentirlo, Lucas?. 

No debieron pasar ni doscientos metros cuando volví a escuchar otro grito de ánimo, -"¡Venga, Lucas!"-. Volví a sonreir y a dar las gracias levantando mi dedo pulgar. Los ánimos siguieron sucediéndose, aunque seguro que ya lo sabes, porque podías sentirlo, ¿verdad Lucas?  

Debió ser por el kilómetro 15 cuando me los topé por primera vez, para entonces mi hermano ya me había encontrado un par de veces, pero esta vez delante mía, dos chavales me decían, -"Venga, por Lucas, campeón, que te seguimos!"-. Les sonreí mientras trataba de fijarme en su cara, por si me eran conocidos, ya que ese saludo fue algo distinto... Los aplausos y alientos se fueron sucediendo a lo largo de la carrera, pero lo curioso es que cada 5 kilómetros me encontraba a esta pareja, dos tíos jovenes, que me animaban como si me conociesen... o más bien como si te conociesen a ti. -"¡La cuarta, tío, ánimo Lucas, nos vemos en 5 kilómetros!"- ¿Pudiste sentirlo, Lucas?

Fue en el kilómetro 37 cuando me acerqué a ellos mientras me decían sonrientes, -"¡esta es la sexta vez que nos vemos, ya queda poco, por Lucas, vamossss!. Me acerqué a ellos, les choqué la mano y les dije con el poco aliento que ya entonces me quedaba, - "en la meta nos vemos, os debo un abrazo"-. 

Y fue a falta de cuatro kilómetros cuando noté las fuerzas flaquear, me costaba encontrar el aliento y ni siquiera mi hermano, que se desgañitaba gritando y corriendo a mi lado durante unos metros, lograba hacerme recuperar el ritmo. Sentía las gotas de lluvia como granizos en mi cara y mis brazos congelados se movían inertes. Entonces volví a escuchar tu nombre entre aplausos: -"Ánimo, Lucas"- . Y fue cuando me viniste a la cabeza. ¿Pudiste sentirlo, Lucas? 

Eres un ejemplo, un renacuajo como tú, de tan sólo 4 años, que es capaz de mantener su sonrisa, de luchar en silencio contra esa maldita enfermedad llamada cáncer, de seguir haciendo felices a sus padres cada día, de tener ganas de jugar, de vivir, de llorar, de cantar... y todavía con fuerza para regalarme su energía. Gracias por sentirlo, Lucas.

Gracias Lucas, porque estoy seguro que, desde tu camita, esa que pronto cambiarás por el patio de la calle, pudiste sentir los cientos de gritos que cantaban tu nombre, mientras tu fuerza aliviaba mis calambres y me tapabas la lluvia. Pudiste sentirlo ¿verdad, Lucas?

Gracias por el hálito que me regalaste, porque aunque fuerza te sobra, no debes compartirla, tienes que guardarla para ti, sólo por si las moscas.

Y así, en confianza, permíteme un sólo reproche, aunque me duelen las piernas, los brazos, la espalda y hasta el cuello, las mayores agujetas las tengo en el dedo gordo de mi mano, de tanto agradecer a la gente su aliento... y tú tienes la culpa, querido Lucas.

Gracias Lucas, por dejarme ser tu amigo, por ser mi referente y sobre todo, por tener tanta garra y valentía, porque mi carrera de ayer no es nada comparada con la tuya. Aunque Lucas, te diré algo, sé tu secreto, cuentas con una gran ventaja, tu padre, tu madre, tu hermana y toda tu familia. Porque al lado de ellos, que tanto te quieren, que tanto te miman y que tanto te apoyan, ¡la medalla de oro la tienes asegurada!

Nos vemos en la próxima carrera, Lucas, pero esta vez, tú me animas.




jueves, 16 de abril de 2015

Dos más dos no son sólo cuatro

«Libertad es la libertad para decir que dos más dos son cuatro. Si eso está asegurado, todo lo demás le sigue.»
1984

Hoy pienso que fue Platón el que fundó la Academia en 388-387 a. de C. en honor al héroe Akádemos, esta institución se puede considerar la primera Universidad de Europa, porque no sólo se daban clases de Filosofía sino que también se enseñaba Matemáticas, Ciencias Físicas y Astronomía. 

Platón no sólo dirigía la Academia sino que también daba clases; mientras sus discípulos tomaban notas, Platón hablaba, disertaba, incitaba al debate e invitaba a pensar. Amistad y diálogo eran sus máximas. Las mismas que las de su gran maestro, Sócrates, y las de Aristóteles su discípulo más aventajado.

Casi dos mil años después, fueron los humanistas, en el Renacimiento, los que volvieron a darle a la educación un papel fundamental en la sociedad, en los chicos y su docencia residía la base del progreso, y esta tenía que empezar por el respeto al niño, oponiéndose a la enseñanza escolástica y a la severidad en la disciplina. Aspiraban a desarrollar en ellos la curiosidad y el interés por los conocimientos y a partir de ahí, que ellos mismos se preguntasen el por qué de las cosas, tratando de buscar la causa, ganando conocimientos por el camino.

Dos grandes sociedades, ricas en todos los aspectos, partían de mimar el pensamiento y la creatividad desde la infancia.

Y llegamos a nuestra sociedad. Hoy leo el nuevo borrador del Real Decreto que desarrolla la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) es decir, lo que viene a regular la educación de nuestros niños, o también, el futuro de nuestra sociedad.

No soy un profesional de la docencia, así que no he querido entrar a fondo en la misma, que seguro que tiene muchas cosas buenas, sin embargo, me quedo con una cosa, que la selectividad sea tipo test. Las preguntas serán de opción múltiple con cuatro alternativas distintas y respuestas por completar. Bueno, al menos tendrán que escribir algo, para el apartado de "expresión escrita", y es que valorar la expresión escrita mediante un tipo test sería ya tratar de cuadrar el círculo.

Los tipos test son para lo que son, pero desde luego, cualquier docente, y me atrevería que todos los que han sido estudiantes, estarán de acuerdo conmigo que un examen tipo test supone una gran limitación. Primero por la propia forma de aprender, sin necesidad de improvisar y sin oportunidad de demostrar la propia sapiencia. Por otro lado, elegir una opción de cuatro distintas que ya vienen dadas, supone también, para el profesor, acotar la evaluación e ignorar los verdaderos conocimientos de un alumno.

No, no es lo mismo explicar por ti mismo un poema de Rafael Alberti, como me pasó a mi en la Selectividad, con sus recursos, sus metáforas y la propia interpretación que uno percibe y siente al leer la obra, que marcar con un asterisco si el autor de "Si mi voz muriera en tierra" es  Góngora, ShakespeareAlberti o Vicente Aleixandre y si el recurso literario del segundo verso es una aliteración o una onomatopeya.

Vale, me dirán algunos, en literatura quizás estés en lo cierto, pero para matemáticas es más útil un tipo test, porque dos más dos son cuatro... esa frase me suena... y es que si nos paramos a pensar, en realidad, no, es igual resolver un problema matemático, exponiendo todo el proceso y el desarrollo que has seguido, que marcar con un círculo el resultado. La capacidad de razonar y los pasos seguidos también dan muchas pistas sobre el nivel del alumno, es más, un problema puede estar bien desarrollado y, sin embargo, por un pequeño error, equivocar un 3 por un 5 y que el resultado sea erróneo. Sin duda, ese alumno merecería aprobar, sin embargo, con un examen tipo test no tendría esa oportunidad.

Esta es la sociedad resultadista en la que vivimos. Poco importa la limpieza, la caligrafía, la redacción, la lógica empleada, la creatividad del alumno, su imaginación, su propio pensamiento y su criterio, en general, el desarrollo de su propia personalidad. Ahora todo se resume a una A o una B, porque las respuestas ya nos vienen dadas, mejor así. Dos más dos son cuatro, lo demás sería complicarnos la vida, no vayamos a cuestionarla.

Imagino que el siguiente paso será permitir que junto a la respuesta del tipo test, se pueda poner un emoticono para explicar nuestras sensaciones... Ahorraríamos aún más en palabras y una simple carita amarilla describiría nuestras sensaciones.

Qué casualidad, fue el propio Aristóteles, el discípulo de Platón, el que dijo que "la inteligencia no sólo consiste en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica", porque dos más dos no son sólo cuatro y no deben serlo nunca...

jueves, 9 de abril de 2015

Hasta los cojones de todos nosotros

"Dos años largos ha que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar remedio para tamaños males. Los he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla"

Hoy pienso que este discurso podría estar escrito hoy día, y sin embargo corresponde a un 11 de febrero de 1873,  y mediante el cual, el Rey Amadeo de Saboya renunció al trono español mientras disfrazaba un retórico "aquí os quedáis, que no tenéis remedio" con este discurso que ni siquiera leyó él. No cabe duda de que era un tío educado, puede que gafe, como afirma Eslava Galán, pero educado.

Volviendo hacia atrás, lo más curioso es que tras la revolución del 68 y la salida forzosa de Isabel II, nuestro Parlamento se planteó cómo rehacer nuestro Sistema gubernamental,  República, Monarquía tradicional, Monarquía sin Rey (?) e incluso Anarquía (??) pedían algunos.Y así, tras barajar distintas opciones se optó por la calle de enmedio, algo así como el "café para todos" de 1978. Ni República ni Monarquía hereditaria, mejor un monarca que venga de fuera, sin raíces ni vicios, y que sea elegido por el propio Parlamento, una decisión que no gusta a nadie, pensaron pero que tampoco es la preferida de nadie.Y así tras una votación no exenta de entresijos fuera y dentro del hemiciclo, por fin habemus Rey, y así lo anunció el Presidente de las Cortes: "Queda elegido Rey de España, el señor Duque de Aosta". De forma austera y simplificada, denotando el carácter democrático de la elección y el comienzo de una nueva etapa en España. 

Una etapa que sólo duró dos años, tiempo suficiente para que este italiano, hijo de Rey, se volviese a su casa y nos dejase con nuestra propia historia, esa que vuelve y vuelve a repetirse. Que fuese o no buen rey poco importa aquí, que no supiese quien era Cervantes tampoco. Lo curioso es su visión de la España de entonces,que servía para la otrora España del "qué buen vasallo si hubiese buen señor" y encajaría también en la España actual del "y tú más".

Tras dos años de lidiar contra el nuevo marco que empezaba a dibujarse en el globo, las conjuras de los Carlistas, las aspiraciones de los alfonsinos, las trampas de los republicanos y las traiciones de los que supuestamente estaban a su lado, decidió hacer las maletas y volver a su tierra natal. Y así llegó la ansiada República, esa forma de Estado que para muchos es la panacea. Una república que Emilio Castelar anunciaba "Con Fernando VII murió la monarquía tradicional, con la fuga de Isabel II, la monarquía parlamentaria, con la renuncia de don Amadeo de Saboya, la monarquía democrática; nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma; nadie trae la República, la traen todas las circunstancias, la trae una conjuración de la sociedad, de la naturaleza y de la Historia. Señores, saludémosla como el sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra Patria".

Y esa soñada República necesitó menos de dos años de aventura en los que sólo fueron necesarios cinco Presidentes, una dictadura encubierta, dos guerras, una dentro y otra fuera, y una Proclamación del Estado catalán para que todos los españoles gritaran al unísono, "¡Alfonso, vente pa España!".

Era tal la caótica situación vivida durante aquella República que mientras en Sevilla, el Ayuntamiento se autoproclamaba "República Social", Cartagena, justo al otro lado de la península, se declaraba Cantón independiente, así, con un par, hasta con moneda propia, el duro cantonal. 

Sin embargo, cuando uno cree que ha llegado al final del esperpento, siempre hay algo que lo supera, y así, cuando el Cantón independiente se ve asfixiado por las tropas españolas, solicitan al entonces presidente norteamericano, Ulisses S. Grant, entrar a formar parte de la Unión  como un Estado más. De nuevo, con un par. 

Cuando uno cierra el libro de la historia y coge el periódico, observa a un ex-ministro traicionado por la propia Ley que él defendió con uñas y dientes, un ex-consejero acusado de corrupción que alega en su defensa ser un simple e ignorante maestro, unos partidos políticos donde sus miembros se lanzan pedradas entre ellos, mientras esconden la mano delante de la cámara, otros partidos donde ya ni siquiera esconden la mano y al de siempre, al incansable Artur Mas en la Universidad de Columbia parafraseando a Obama con su famoso "Yes, we can", al más puro estilo cantonés de Cartagena, uno no puede sino recordar aquella famosa frase de Estanislao Figeras, precísamente durante aquella terrible primera República y la hace suya con todas las letras: "Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: ¡estoy hasta los cojones de todos nosotros!".

miércoles, 1 de abril de 2015

No sólo de portátiles aprende el niño

Hoy pienso que hoy publica El País un artículo dedicado a una familia que ha estado cerca de 5 años luchando por la salud mental y física de su pequeño, un niño con un problema... que es superdotado. 

En ese afán por luchar contra la discriminación y fomentar la integración a través de la discrminación positiva y la implementación de todos los medios y herramientas necesarias para la detección y posterior tratamiento de aquellos niños que ya sea física o intelectualmente se encuentran por debajo de la media, la sociedad, y a través de ella, sus gobernantes, olvidaron un pequeño detalle. Que también hay niños que están por encima de la media, y que esos niños, sin una detección y una atención especial también pueden acabar fracasando en la escuela e incluso en la vida.

En mi caso, mi hijo no es superdotado, pero ya desde pequeño apuntaba maneras. Pequeñas señales que te dicen que es listo, quizás algo más de lo normal. Sin embargo, el miedo a parecer el típico padre coraje que piensa que su hijo es el más guapo y el más listo de la clase te hacen permanecer callado.

Fue al llegar a Madrid, cuando uno de sus profesores nos comentó algo. La facilidad y rapidez con la que leía y comprendía, su agilidad mental y alguna otra característica que, nosotros ya habíamos notado, pero que no sabíamos hasta qué punto podía significar algo más allá del típico niño "avispado". 

Nos propusieron someterlo a los test de inteligencia, y así fue como nos enteramos que, aunque no era superdotado, sí que tenía altas capacidades, algo así como un superdotado a medias, es decir, que en algunas áreas sí que se halla intelectualmente por encima de la media y en otras, en cambio, su nivel es el normal. Tras informarnos de los resultados, introdujeron a  nuestro peque en un proyecto educativo en horas extraescolares y además, iniciaron una adaptación curricular con el fin de que progresivamente fuese integrándose en curso superior al suyo hasta acabar integrándose totalmente a ese, evitando así algún tipo de inadaptación. 

En ese proceso nos mudamos y volvimos a nuestra querida Jaén, esa ciudad de las ocho que componen Andalucía. Al llegar al nuevo colegio, pedimos cita con el Orientador y le explicamos las circunstancias de nuestro hijo, dejándole toda la documentación y su expediente, para intentar que se siguiese el procedimiento que había iniciado en Madrid. 

No soy persona de juzgar a primera vista, pero aquel hombre mayor, tranquilo, que apareció sin papeles, que no apuntaba nada de lo que decíamos y que llegó una hora tarde a aquella primera cita de las 11 de la mañana, porque "se había quedado dormido" no me hizo presagiar nada bueno.

No me equivocaba, tras varios meses sin decir ni mú ni adoptar ningún tipo de medida curricular, volvimos a hablar con él. Su respuesta, de nuevo sin papeles encima de la mesa fue la de "le he hecho algunas preguntas y yo creo que es listo, pero dentro de la media".

- "¿Y entonces el test que le hicieron en Madrid? ¿Y el documento de esa Comunidad donde certifica que sí que es un niño con altas capacidades? ¿Y toda la adaptación curricular que estaba siguiendo allí?-  Mis preguntas brotaban una detrás de otra.

- "Bueno, a estas edades ya se sabe que los niños pueden cambiar mucho". Fue su respuesta, tan profesional como extensa.

De nuevo no quisimos pecar de padres coraje y, siendo profanos en la materia y sin querer nunca desdecir a un profesional, pedimos cita con su tutor para que nos diese su opinión, como profesor y persona que, de forma objetiva pasa 6 horas al día con él. 

- "¿Qué queréis que os diga? Es creativo, inquieto, listo... y claro, al ritmo de la clase se vuelve insoportable, lo coge todo al vuelo y eso hace que se aburra, entonces se pone nervioso, interrumpe..." Yo lo tengo claro, pero tenéis que entender que es el orientador el que manda.

Acudimos a un psicólogo privado, y de nuevo nos confirmó lo que los test de Madrid habían certificado, es un niño con altas capacidades.

En nuestro caso el orientador se empecinó y no quiso salirse de ahí. De nada sirvió acudir a la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía, el tiempo corría en nuestra contra, ya que los meses iban pasando y cada escrito y cada entrevista suponían meses y meses de espera. Su actitud era la de ir dejando pasar el tiempo, así, sin discutir... mes tras mes, sin que nada cambiase.

Por suerte, el profesor supo apreciar el problema y le fue dando material extra para que no se aburriese, le dejaba pintar, una de sus grandes aficiones (y casi obsesiones), leer libros que cogía de la biblioteca en horario de clase y le atribuía responsabilidades con el fin de que se sintiese útil y además no molestase al resto mientras hacían ejercicios que él terminaba en cuestión de minutos, y así han ido pasando los años... hasta hoy.

Ahora es nuestra benjamina, con 7 años, la que hemos percibido que tiene las mismas características, incluso potenciadas, que su hermano. De nuevo mostramos cautela, y fue su profesora la que, sin decirle nada nosotros, nos advirtió del tema. Le dijimos que se lo explicase ella al orientador para que no pensase que era cosa nuestra y nos tomase por unos padres obsesionados. Sin embargo, la respuesta del orientador fue la que ya esperábamos. "Es lista, pero claro, es la tercera hermana y está muy espabilada... además nació en enero, y eso se nota... en fin, que no lo veo claro...". Respuestas, de nuevo, muy profesionales.

Sinceramente, no me veo metiéndome en pleitos ni demandas judiciales, no soy tan valiente. No obstante, con trabajo en casa y sobre todo, el esfuerzo de su madre, vamos saliendo adelante y evitando que nuestros hijos se frustren y fracasen.  Sin embargo, siempre me quedará la duda de saber si mi hijo estaría más incentivado y motivado si hubiese seguido aquella adaptación curricular que comenzó en Madrid, ya que, ahora, con casi 12 años, empieza a flojear justo ahí, en las ganas, en el ánimo y en la alegría por aprender, cuando hace 6 años era justo al revés, y ver eso, cuando crees que tenía solución, es muy triste.

Y sí, si alguien me pregunta lo diré abiertamente, por mi experiencia, tan personal como propia, el sistema educativo madrileño funciona bien, muy bien, justo al contrario que el andaluz, que deja mucho que desear. Ya, pero en Andalucía regalan portátiles a los niños, me dirá Susana... sí, pero es que no sólo de portátiles vive el hombre...

viernes, 27 de marzo de 2015

Un beso y un te quiero nunca sobran

"Coged las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis
mañana estará muerta".
El Club de los Poetas Muertos
Hoy pienso que pocos días se levanta uno pensando en el día que viene, más bien nos dejamos llevar por la inercia, somos zombis de la rutina. Unos días el agua de la ducha sale fría, así, de pronto. Entonces soltamos un taco y ya no dejamos el cabreo hasta bien pasada la tarde. Otro día, en cambio, nos sorprendemos enjabonados cantando esa canción cansina que odiamos y que ya vamos tatareando toda la mañana. Hay días que pitamos con el coche al de delante porque tarda en reaccionar más de medio segundo con el semáforo en verde. También a veces ocurre que nos molesta la sobreactuada alegría de nuestro compañero de trabajo... o el perfume pantagruélico que casi puedes masticar de la jefa nueva... Y nos seguimos agobiando por los problemas cotidianos, la multa sorpresa en zona azul (¡si han sido sólo cinco minutos!), el penalty injusto que nos pitaron ayer o el suspenso que ha sacado mi hijo en Cono (aunque no sepamos bien qué narices es eso de "cono"). 

En mitad de estos problemas diarios, uno también hace planes, el viaje en Semana Santa, el apartamento para verano, la comida con los amigos del colegio, la prometida visita a tu primo, el que vive  en Canadá... Sin embargo, la mayoría de las veces, posponemos los planes hasta la siguiente, porque esta vez no me viene bien... qué más da, ya habrá mejores ocasiones. 

Te enfadas con tu novia y esa noche no la llamas, no hay un beso de despedida, ni tan siquiera un wassup, ¿qué más da? Ya dará su brazo a torcer y todo volverá a ser igual, ¡será por días!. 

Es entonces cuando ves las noticias y te enteras de que un avión se ha estrellado. Un trayecto corto, un avión en buen estado, un día soleado... algo falló y 150 personas ya no podrán sonreír más.

Empiezas a conocer sus vidas, a saber de aquellas 150 corazones, hasta entonces anónimos y te das cuenta de que la vida merece la pena vivirla, que no hay que perder minutos escupiendo insultos absurdos, que debemos atrapar las oportunidades y coger los trenes cuando paran en nuestro andén.. y a veces, incluso cogerlos en marcha, aunque no paren. 

Entonces el semáforo se pone en verde y ves que el coche de delante no se mueve, pero en lugar de tocar el claxon, prestas atención y ves que tras el cristal, una madre está acercándole la muñeca a su hija que está sentada detrás; sonríes, ella arranca y sólo han transcurrido tres segundos, tres segundos ganados al tiempo a cambio de una sonrisa.

Y en ese momento, coges el móvil y empiezas a ver qué comenta la gente, compungida como tú, solidaria y generosa, como los habitantes de Digne-Les-Bains, dolida, como los de Giola de Llinars del Vallés, hasta que te choca un comentario, alguien que comenta que "Rajoy debe dimitir por haber reaccionado tarde a la catásrofe". Y piensas, ¿y eso ahora a cuento de qué?. Sigues leyendo y ves que una panda de ninis sin nada mejor que hacer se dedican, nerviosos, a decir barbaridades y a despotricar porque Telecinco está cubriendo la noticia y los han dejado sin su programa preferido, uno del que no me atrevo a pronunciarme porque no lo he visto nunca.

Bueno, piensas, tarados hay en todos lados, desgraciadamente hay que contar con ellos. Entonces me llega el comentario de un joven, licenciado en económicas y también en empresariales, hermano del líder de IU, y en el que culpa a esta sociedad capitalista del accidente, haciéndolo la misma mañana del accidente, tan sólo dos horas después de haberse producido la tragedia. Sin entrar en el contenido de la denuncia por lo absurdo de su argumento, lo primero que pensé al leerlo es que el sólo hecho de entrar en semejante condena sin tan siquiera tener datos sobre la verdadera causa del desastre denota muy poco cerebro y muchos prejuicios asumidos, sólo así se explica un comentario tan arriesgado.


El tiempo ha demostrado que, desgraciadamente, la causa del accidente no ha sido un fallo del avión, sino que el factor humano ha sido determinante, concretamente, el copiloto y sus ganas de suicidarse haciendo ruido, con lo fácil que es tirarse por un barranco y no molestar a nadie. Pero y ahora, ¿señor Garzón? ¿Dirá Usted que este joven es sólo una vícitma de esta maldita sociedad materialista y consumista en la que vivimos?

Y ya, de noche, a punto de irme a la cama, vuelvo a sentir lástima por los chavales llenos de vida que no volverán a Alemania, y por el resto de pasajeros cuyos planes y esperanzas quedarán congeladas para siempre en los Alpes. Y vuelvo a pensar en las de miles de personas que han llorado su pérdida y que, por suerte, tan sólo hay unos cuantos tontos que nunca saben distinguir el ruido de la música o que sólo saben entonarla a su gusto. Y me esfuerzo en sonreír recordando al ya eterno Robin Williams, haciendo del profesor Keating y diciéndome eso de “El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida.”. 

Y me duermo, me duermo pensando y soñando que un beso y un te quiero nunca deben quedarse en nuestros labios.


sábado, 21 de marzo de 2015

Reflexiones subjetivas

"Aprender sin reflexionar es malgastar la energía"
Confucio

Hoy pienso que fue ahora hace 3 años, el 26 de marzo de 2012, cuando, algo desanimado y muy cabreado, escribía un post titulado "el pueblo no siempre es sabio"  (http://picapino.blogspot.com.es/2012/03/el-pueblo-no-siempre-es-sabio.html). Fue justo después de las elecciones andaluzas y mi decepción fue enorme cuando Andalucía eligió seguir siendo gobernada por los mismos que llevaban haciéndolo más de 30 años.  

No era cuestión de ideología ni de colores, era tan sólo que al igual que un equipo de fútbol necesita revulsivos o nuevos aires cuando pierden un partido tras otro, nuestra Andalucía necesitaba un cambio, una nueva perspectiva. Andalucía no había perdido únicamente varios partidos, es que había descendido de categoría, y ya no era ni tan siquiera un equipo de segundo división, se encontraba en regional preferente, y que siguiesen gobernando los mismos no auguraba nada bueno. Por entonces,en el 2012, Andalucía tenía una tasa de paro del 31% teniendo el triste honor de ser la segunda Comunidad Autónoma con más paro de España. y también era la segunda Comunidad más pobre de España, con un PIB per cápita de 16.cediendo a Extremadura la medalla de oro.

Mi post terminaba diciendo que el tiempo da y quita razones. Tres años después, la situación es la la que es. España mejora lentamente sus cifras de desempleo y se siente, aunque todavía no a nivel de calle, cierta salida de la crisis. En Andalucía, dimitió el Presidente elegido en las urnas por razones aún dudosas, y entonces llegó Susana, que de pronto, mirando a Madrid, convoca unas elecciones tan inesperadas como injustificadas. Tras tres años de gobierno del PSOE en coalición con IU, Andalucía ha incrementado su tasa de paro llegando al 34%, subiéndose, ahora sí, a lo más alto del podio español del desempleo.

Por si fuera poco, los casos de corrupción se acumulan, todos hemos oído hablar del caso ERE, el fraude masivo para las ayudas de formación y las facturas falsas de UGT... el resultado aún no se sabe, puesto que la justicia es lenta, como casi siempre, pero hasta ahora los datos hablan de un millar de imputados y más de 6.000 millones de Euros. "Pero yo no estaba al mando" alega Susana, "pero por allí andabas ya, guapa", le contesta alguno. Sin embargo hace tan sólo unos días volvió a salir un nuevo caso, esta vez, por la concesión de las ambulancias en Sevilla, cuando era ella ya Presidenta, ahora no vale eso de que no mandabas.

Escuchar a Susana proclamar un cambio y hablar de una nueva Andalucía me produce risa amarga, verla en lo alto de las encuestas, me produce desazón. ¿De verdad los andaluces creemos que ella traerá algún cambio? ¿O quizás es que queremos seguir igual?

"Es que el PP no es alternativa", me dicen algunos. "Ellos también roban, mira Bárcenas". Sí, es cierto, pero también lo es que hablamos de Andalucía, donde el PP tiene una base asentada y donde nunca ha gobernado a nivel autonómico, por lo que no sé si es razonable extender el caso del Sr. Bárcenas a Andalucía, donde, al fin y al cabo, el partido funciona autónomamente y su proyecto es sólido y más que avalado. Eso sí, su endémico problema de la comunicación tienen que hacérselo mirar.

Hay más variables, aunque algunas, en mi opinión, no son valorables, IU prefirió aliarse con el PSOE, a pesar de perder ambos las elecciones y lo hizo aguantando carros y carretas con tal de mantener los sillones pactados previamente. A final, el pacto les explotó en la cara, ¿qué pueden ahora alegar en su defensa?

Podemos son un partido oportunista, un partido donde 4 radicales con las ideas muy claras han logrado rodearse de verdaderos idealistas que, a pesar de su honestidad, no quieren ver realmente hacia dónde los dirigen aquellos cuatro. Votar a un partido que tiene el modelo chavista como referencia, que defiende la expropiación de bienes, tierras e Iglesias de forma discrecional y que matiza y difumina a los bárbaros de ETA no me da miedo, más bien terror. Eso sí, les doy el mérito de hacer resurgir las dudas, los debates y conseguir que las alfombras se levantasen para limpiar toda la mierda escondida. Su misión ya ha terminado, ir más allá sería una tragedia para Andalucia y España.

Nos quedan UPyD y los flamantes Ciudadanos. Los primeros, con varios años de trabajo a la sombra, han logrado asentarse y tener un programa serio, sin embargo, con su obsesivo afán por mandar y liderar el proyecto, su número uno, la Señora Díez sólo ha conseguido tirar por la borda todo el buen hacer de muchos de sus integrantes. La misma que creó este partido lo ha destruido, ella ha sido su propio caballo de Troya.

Ciudadanos es una incógnita para todos, su líder nacional es joven, moderado y con las ideas muy claras. Sin embargo, el otro día escuché al candidato andaluz y sus argumentos me parecieron algo vacíos de contenido, algo así como "tengo que decir que lo que todos quieren escuchar y con cuidado de a nadie defraudar".

Hoy es un día de reflexión, y esta es mi reflexión, que no puede ser objetiva porque una opinión en esencia, siempre es subjetiva.


viernes, 6 de marzo de 2015

Eppur si muove

"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir." 
Gregorio Marañón

Hoy pienso que los seres humanos siempre nos hemos sentido seres superiores.

Somos criaturas geniales, extraordinarias, más trabajadoras que las hormigas, con más fuerza que el léon, más veloces que un guepardo y capaces de dejar enano a un elefante. Nuestra altiva vanidad traspasa fronteras, incluso atmósferas, haciéndonos creer incluso que somos el punto de referencia de todo el cosmos. Fue Galileo Galilei quien trató ya hace años de convencer a la sociedad de que la tierra no era el centro inamovible alrededor del cual giraba todo el espacio. Sin embargo no logró convencerlos, nuestra soberbia es demasiado orgullosa, y así, le hicieron retractarse de sus propias ideas, aunque dicen que, tras aquella forzada abjuración ante el tribunal de la Santa Inquisición, él susurró aquello de "Eppur si muove", ...-"y sin embargo se mueve"-... como queriéndonos recordar que por mucho que nos empeñemos, no somos tanto como creemos...

Hoy día seguimos como entonces, y así, en el concurso de Misses, nuestro globo terráqueo se nos queda tan pequeño que elegimos directamente a la Miss Universo, dando por hecho, no ya que ninguna especie extraterrestre puede igualar la belleza de nuestras terrícolas, sino que nuestros estándares de belleza son los únicos y mejores.

Ya no hay Galileos que nos rebatan nuestro petulante egocentrismo, sin embargo, por suerte o por desgracia tenemos un gran Pepito grillo que de vez en cuando nos pega una colleja y nos pone en nuestro sitio.

Es ella, la Naturaleza, esa que a lo largo de los siglos enseñó a egipcios, incas y mayas que por mucho que nos esforcemos, es ella la que manda y dispone. La Atlántida, la ciudad de Pompeya o la gloriosa Petra fueron víctimas de la cruel enseñanza de la Madre Tierra, esa que nos deja jugar con ella, morderla, arañarla e incluso maltratarla, hasta que, como buena madre, se cansa y de pronto nos dice basta, enseñándonos que ella es la que manda y, con una pequeño cachete, nos sienta en un rincón a pensar.

Sin embargo, donde realmente la Naturaleza se encarga de ponernos en nuestro sitio, para no hacernos olvidar nuestra débil volubilidad, es a través de nosotros mismos. Nuestro organismo es tan maravilloso como cruel, esa máquina casi perfecta, engrasada con eritrocitos y leucocitos, con un motor diésel que funciona sin necesidad de darle órdenes y un ordenador lleno de megas y gigas que casi nadie sabe utilizar, nos hace sentir poderosos, a veces incluso inmortales... hasta que de vez en cuando la Naturaleza nos susurra con voz ronca y cruel aquello de "eppur si muove"...

Yo mismo me considero una persona de salud fuerte. Siempre deportista, no fumo ni abuso de la cerveza, no soy gran comedor y no conozco palabras que para muchos ya son familiares, como el colesterol o la hipertensión. Sin embargo... cualquier cosa me hace estornudar. Soy alérgico a todo. Al polen, al polvo y sobre todo al olivo... ¡viviendo en la cuna del aceite! Y lo peor, tras 7 meses de convivencia con un pequeño minino que hace las delicias de toda la familia... mi malestar continuo ahora se ha confirmado médicamente, ¡también tengo alergia a mi pequeño Simba! Ahora, por algo que no depende de él ni de mí, tendremos que despedirnos, porque aunque nos lo neguemos a nosotros mismos.. eppur si muove...

Sin embargo, a nuestro organismo habría que recordarle a veces que hay líneas que no hay que cruzar, que hay que cosas que deberían estar prohibidas incluso para la Naturaleza y para él. Y es que hace unos días uno de mis mejores amigos me contaba entre lágrimas que su pequeñajo de 4 años tiene leucemia. 

Para mi, estornudar sin venir a cuento y sin poder evitarlo, es una forma de recordarme esa fragilidad humana que tendemos a olvidar y que yo acepto resignado. Sin embargo, que un niño pequeño, lleno de vitalidad, fuerza e inocencia, sea víctima del sádico cáncer no tiene excusa ni explicación. 

Lo reconozco, quisiera rebelarme y convertirme en un gran dictador, sin debates, sin parlamentos ni elecciones, y así podría dictar un Decreto prohibiendo semejante putada. No, unos padres no se merecen tanto dolor, pero sobre todo, ese niño tiene el derecho a disfrutar de una vida entera para saborearla, con sus truculencias y sus bondades, con sus desatinos y sus milagros. Ya habrá tiempo para mojarse con la lluvia y sudar con los calores, tiritar de frío y hasta estornudar, como yo, con las flores.

Afortunadamente dicen que la Naturaleza es sabia, como el hombre es también cabezón y perseverante, y seguro que nuestro pequeño saldrá de ésta, y lo hará más fuerte y más sabio, y atrás quedarán las lágrimas de mi amigo que lograrán teñirse de sonrisas y besos. Quizás ni él ni nosotros comprendamos por qué le tocó a él pasar por este duro camino, pero como decía Jorge Santayana, "la vida no está para comprenderla, sino para vivirla" y él, junto a sus padres y amigos, tendrá muchos años para gozarla.