viernes, 8 de enero de 2016

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos,

Hoy pienso que nunca he estado más contrariado en día tan especial como es el 6 de enero. 

Vale, es cierto que hubo un año que me trajisteis carbón. Sí, de azúcar, pero carbón al fin y al cabo. Otro 6 de enero no disteis con el color de las zapatillas que había pedido. Incluso un año me encontré bajo un bonito envoltorio una camiseta de fútbol... ¡con los colores del equipo contrario!

Pero a pesar de todo eso y de que sigo esperando ese Scalextric que llevo pidiendo desde los 8 años, la verdad es que siempre me habéis mimado, consiguiendo de cada 6 de enero un día mágico.

No son los regalos ni son los camellos, ni tiene, siquiera, que ver con el Niño Jesús. Se trata de acostarme cada 5 de enero con la misma ilusión con la que lo hacía de niño, dejando los 3 vasos de leche en la entrada y deseando que amanezca para abrir los regalos. Es ver que cada 6 de enero el tiempo se detiene y vuelvo a ser aquel mocoso que corre al salón, ante la atenta mirada de mis padres, para ver todo inundado de coloridos embalajes.

Los años han pasado, y ahora soy yo el que mira atento la carita alucinada de todos los renacuajos que se arremolinan en la puerta del salón esperando la señal para entrar, y aún así, escondo con cuidado mis pulsaciones y mis nervios por entrar en esa habitación que, por un día, es un mundo sin conquistar lleno de luz y arco iris.

El suelo lleno de papeles de colores hechos trizas, comer roscón hasta no poder más, dando cada bocado despacito deseando ser el afortunado que se lleva el premio gordo que alguien muy parecido a vosotros mete cada año, regalando fantasía para el resto del año. Llamadlo tradición, nostalgia o sinrazón, pero es algo muy especial cuya magia radica en mantener, año tras año, la misma liturgia bañada en cariño, esperanza y amor.

Sin embargo, este año no supe qué pensar cuando os vi por la tele en la Cabalgata de Madrid. ¿por qué os teníais que disfrazar? Vosotros sois los Reyes Magos de Oriente, sí, Melchor, Gaspar y Baltasar. No importa si lo dice la Biblia, tampoco si incumplís la paridad de la Ley de Igualdad, o si algunos piensan que vuestras capas están desfasadas y que había que darle más color. Vuestras coronas están por encima de cualquier Rey, Presidente o Comandante, porque vuestra única ideología es la felicidad de los niños, tengamos la edad que tengamos. Vosotros regaláis magia, y eso no podéis permitir que os lo quite ningún lobo disfrazado de abuelita. 

No os lo reprocho, imagino que no tuvo que ser fácil para vosotros vestiros con esa indumentaria y dejar que la clásica fiesta dedicada a los niños se conviertiera en un atroz esperpento de luz y sonido, expulsando carretas por no ser afines a la ideología imperante en Cibeles o con DJ,s pinchando música más propia de un after que de un espectáculo para niños.

Y sí, lleváis razón, podría haber sido peor, podrían haberos suplantado tres mujeres vestidas de algo indescriptible, haciéndose llamar Libertad, Fraternidad e Igualdad... más que nada por si traen la guillotina detrás, quién sabe, después de usarla con vosotros igual vienen a por mi por escribiros esta inocente carta...

Puestos a imaginar, podría haber formado parte de la cabalgata algún intransigente disfrazado de ¿pictoplasma? que, aprovechando su cobarde anonimato blanco y peludo, decidiese soltar algo que duele, hiere y que puede romper la magia que esa fiesta tan cínica no había sido capaz de destruir.

Por suerte yo os conozco, y sé que seguiréis viniendo cada año, y aunque seguro que estáis algo enfadados y no tendréis muchas ganas, después de lo vivido este año, aún así, tengo claro que, si vinisteis cuando mis abuelos eran niños, entre bombas y odios forzados, si habéis conseguido arrebatar sonrisas olvidadas y habéis recuperado la esperanza y alegría de aquellos que la creían perdida, sigo teniendo la certeza de que volveréis el año que viene, porque vosotros no podéis fallarnos.

Yo os prometo que seguiré poniendo vuestros vasos de leche en la entrada, despertándome antes de tiempo y saboreando los traidores bostezos que, tan temprano, se me escapan entre risas, caramelos y regalos, y os seguiré escribiendo mi carta, empezando por Queridos Reyes Magos, incluso aunque me obliguen a empezarla con un Queridas Reyas Magas.

PD. Espero que no os olvidéis de donde vivo, y no os engañe el nuevo nombre de la calle, ya que hace poco lo sustituyeron, relevando el de toda la vida, dedicada a un escritor español, por el de otro escritor, también español, ambos andaluces, gaditano el primero y cordobés el otro, poetas y creativos ambos, uno creía en Dios y otro en Alá, pero ambos cantaban al amor. Sólo mil años separaban a ambos, pero sin embargo, según parece, vivir en una dictadura te hace menos digno que haber vivido en un Califato...


domingo, 29 de noviembre de 2015

El Premio Gordo y de Navidad

Hoy pienso que el Premio Gordo de Navidad tiene los días contados. Atrás quedará el calvo en blanco y negro, el camarero del "Bar Antonio" al que todos queremos de amigo y el recién nacido Justino con sus maniquiés.

Y es que nos costó mucho tiempo y esfuerzo acabar con las rencillas sangrientas que mataron tantas vidas y esperanzas en nuestro país. 

Sin embargo, gracias a la responsabilidad y conciencia de muchos hombres y mujeres y, sobre todo, a sus ganas de vivir en paz y armonía, a finales de los 70 España volvía a ser una. Aquella sensata generación se fue haciendo mayor y los niños de entonces, empezamos a aburrirnos de la salud pacífica de una España tranquila, y es que, como decía Antonio Machado, en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa, será que pensar es más aburrido que embestir.

Y así, poquito a poquito, con un nacionalista por aquí, un corrupto por allá, varios iluminados con micrófonos que gritan y algún que otro vengador de ancestros a los que ni conocieron, entre todos hemos conseguido enfangar de nuevo nuestra querida patria. Como me decía el otro día un ocurrente e indignado amigo de codo en barra, "es cierto que una ardilla ya no puede recorrer España de un extremo a otro yendo de árbol en árbol, pero que no pierda la esperanza, porque  si probase a hacerlo saltando de tonto en tonto, llegaba a los Pirineos sin tener que parar ni a comprar tabaco".

Hoy la sempiterna cantinela catalana, aquella que ya el sabio refunfuñón de Unamuno catalogaba de chifladura de exaltados echados a perder por indigestión de mala Historia, cobra carácter de Estado de nuevo escupiendo más lejos que nunca, aunque por suerte, sin  fusiles, quiero pensar que por sentido común y que no sea únicamente por carecer de ellos.

En Madrid, a falta de ideas para hacer una ciudad mejor, no faltan las peregrinas, pero se venden al mejor postor. Madres limpiadoras, universitarios con escoba y multas improvisadas en pro del medio ambiente no han sido suficientes. Ahora, nada mejor que revolver aquella España dividida y rememorar, o más bien reescribir la Historia, apostando por cambiar el nombre de 160 calles de Madrid.

Lo siento por la Alcaldesa, pero llega tarde, no es la primera en proponer una medida tan inútil como absurda, quizás por eso, retiró la propuesta a última hora, o puede que fuese al explicarle que en algunos sitios, como Jaén, otra alcaldesa, de cuyo nombre no quiero acordarme, la tomó con el mapa e hizo una ciudad mejor, más serena y más limpia, donde el parque de la Victoria ahora es el parque de la Concordia, la calle del Santuario pasó a tener nombre de escritora y donde todos los alcaldes que rigieron durante 40 años desaparecieron del callejero... hasta la Cruzada pasó a ser la calle de la Reconcialición, no se fuesen a sentir ofendidos nuestros hermanos los turcos por aquellas batallitas de hace 1.000 años...

Y ahora, turno para la corregidora del Condado, es momento de tomar la palabra, porque en estos días de pantalla y Hashtag, uno no existe si cada día no goza de su TT de gloria.

Y por eso, porque a río revuelto, ganancia de pescadores, nada como embrollar a los españoles, que dicho sea de paso, para eso somos facilones. Y pusieron el ojo en la Navidad, aunque ya lo intentaron antes con las procesiones y algunos hasta con Don Carnal. 

Navidad suena a cálido frío, a Corte Inglés encendiendo sus luces, a Freixenet y sus doradas bailarinas, al turrón del Almendro volviendo a casa con lagrimita incluida. Siempre estará Edu felicitándonos por teléfono, o Chencho haciéndonos pasar un mal rato perdido por las calles de Madrid mientras el pobre abuelo Isbert se desgañita gritando su nombre. 

Los Cristmas por carta casi se han jubilado, y ahora son los wassups los que se imponen. Las bombillas se han convertido en Leds y los chinos venden árboles  a 10€ con las luces incorporadas. Sin embargo, la Navidad sigue siendo de todos, una excusa para ser un poco más feliz, una justificación para reunirte con amigos y con tu familia. Un pretexto para pararte por la calle y darle dos besos a aquella amiga a quien, por las malditas prisas, siempre despachas con un frío hasta luego.

Las gran duda sobre cuándo empezar a utilizar el "Feliz Navidad" al encontrarte con el vecino en el ascensor, sólo se ve superada por la nunca resuelta cuestión del día en que ya no debes seguir felicitando el año nuevo. 

Los Belenes vivientes, los peces en el el río, el niño disfrazado de pastorcillo camino del colegio, aguinaldos que eran de peseta convertidos a Euros, la llamada de rigor al primo de Cuenca, Mecano cantando las campanadas, Martes y 13 repitiendo su empanadilla, los niños de San Ildefonso, el recuerdo de los que ya no están...

Y entonces llegó la Colau, y decidió llamar a la Navidad "solsticio de invierno" en un intento de hacer que estas fiestas sean de todos, porque según parece, la Navidad pertenecía sólo a  nos pocos. 

Y es ahora,en estas fechas en las que todas las discusiones laborales se limitaban a elegir el restaurante para la comida. Donde la diatriba familiar era si comer otra vez cochinillo y la polémica con los amigos era si en fin de año salías de cotillón o mejor hacías una fiesta en casa, llegan la Colau y la Carmena y engrasan aquellos fusiles que tanto daño hicieron y vuelven a tratar de revolver España. Elije tu bando, ¿eres de la Navidad o del solsticio?. Pero por si acaso, ellos ya venden su marca, y te recuerdan que la Navidad es sólo para católicos, es el solsticio (palabreja que hasta hace poco sólo conocían los astrólogos) la festividad de todos, esa que "ponen en valor los valores de todos", y es que por hacer, hasta la redundancia la hacen válida, oiga. 

Y vuelvo por donde empecé, a nuestro Premio Gordo de Navidad, aquel con más de 200 años de antigüedad, y que sospecho que también se tendrá que eliminar. Y es que, bien pensado,  no puede ser de Navidad por ser un concepto religioso, tampoco puede llamarse Gordo, porque es discriminador y hace apología de la anorexia, y ni tan siquiera deber ser un premio, porque convertiría a un obrero de clase en un rico capitalista... 


"En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898. Lo más viejo allí tiene diez años".  
Woody Allen

jueves, 5 de noviembre de 2015

De Babel y uno de los cerditos

 "Y el Señor descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres. Y dijo el Señor: He aquí, son un sólo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Y esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada de lo que se propongan hacer les será imposible. Vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro".
Génesis 11:5-7

Hoy pienso que según cuenta la Biblia, al principio de los principios de los principios sólo existía un idioma de carácter universal. Los hombres, en su ignorante arrogancia, empezaron a planear la edificación de una ciudad y de una torre que fuera muy alta, que pudiera tocar el cielo y que los hiciera famosos, pasando incluso sobre su propio Dios, Yahvé.

Para la gran edificación realizaron ladrillos y no ocuparon piedras como se acostumbraba, utilizando betún en vez de argamasa; cocieron los ladrillos al fuego y empezaron la construcción de la torre. 

Y claro, su Dios se enfadó, se levantó y con un sólo gesto hizo que cada uno hablase una lengua diferente. Imaginaros ese momento, cuando uno trataba de pedirle al otro un poco de agua, ese que hasta hace un minuto era su amigo, y ahora no hacía más que escupir sonidos inteligibles de su boca. es como si ahora, fueses a la provincia de al lado, a tan sólo unos kilómetros de distancia y en un bar el camarero, que habla tu mismo idioma, se empeñase en hablarte en otro distinto... o peor aún, imaginad que vívís en el barrio de siempre, y te obligan a cambiar el letrero de tu tienda para traducirlo a un idioma distinto al que siempre hablaste, una locura, ¿verdad?

Nosotros no necesitamos enfadar a ese Dios, nos valemos por nosotros mismos. Érase una vez una España en la que todos hablábamos el mismo idioma, no había problemas de entendimiento, uno podía viajar del Cabo de Gata al de Finisterre (que diría Da Rosa) y pedir la misma cerveza... Y entonces ocurrió, alguien se levantó y con un sólo gesto empezó a jugar a ser Dios.

Empezaron los catalanes, luego vinieron los gallegos, los Vascos no querían ser menos y llegaron más lejos, inventando un idioma tan difícil de hablar para ellos como para un polaco, entonces los valencianos dijeron que ellos también querían ese privilegio... y los Balearicas, y los asturianos. Y es que ahora, si no tienes un idioma propio, no eres nadie... singularidad histórica lo denominan algunos.

Los aragoneses han tardado un poco más en darse cuenta, pero por fin el PSOE ha visto la luz y ha decidido apuntarse al carro de Babel, para ello, inspirados en Goebbels, ¿quién no tira ahora de Goebbels? anuncian que el aragonés, o mejor dicho, la fabla aragonesa, que así suena más auténtico, se va a convertir en lengua vehicular para la Educación Primaria e Infantil.

Y yo, como buen andaluz, tiemblo... porque conozco a nuestra Susanita y ella no es menos que nadie, y mañana nos pone a estudiar andalú... y si tirito no es por miedo al andalú, sino porque en Andalucía tendríamos que patentar al menos 10 andaluces diferentes, dependiendo de si me coges a un andaluz de Chiclana, uno de las Alpujarras o de Antequera.

Claro, que en un país donde la ignorancia es un mérito y la cultura un lastre en tu currículo, conocer la Torre de Babel empieza a ser insólito y discernir la etimología clara y concisa de la palabra puede llegar a ser cruelmente extravagante. Quién va a intuir que Babel deriva del verbo hebreo ‘balbál’ y que significa confundir. Y que por esa razón a la torre se le nombró así, pues sería ahí donde las lenguas confundirían a todos los hombres del planeta y les obligaría a esparcirse sobre éste.

Hoy, mientras vivimos en un mundo obligado a interelacionarse y donde a pesar de existir más de 7000 lenguas todos tratan de comunicarse a golpe de click, en España seguimos construyendo una torre de Babel a base de paja... hasta que llegue el lobo y nadie le entienda cuando grite eso de "y soplaré y soplaré y la torre tiraré". Y cuando eso suceda y el lobo derribe nuestra torre de un sólo soplido... entonces, querido Mas, ¿a casa de quién llamará pidiendo socorro el pobre cerdito?

miércoles, 14 de octubre de 2015

La mona vestida de seda, Junta se queda


Hoy pienso que era Maquiavelo el que disculpaba la amoralidad de los poderosos siempre que sirviese para llevar a cabo un mejor gobierno,  “que el príncipe no se preocupe de incurrir en la infamia de estos vicios, sin los cuales difícilmente podrá salvar al Estado”. afirmaba, justificando su medios a cambio de un fin supuestamente legítimo.

Ya la gran civilización egipcia conoció corruptos, como en tiempos de Ramses IX, cuando un funcionario se atrevió a denunciar a un compañero cuando lo descubrió dando información privilegiada a una banda de profanadores de tumbas a cambio de dinero... ya lo decía el historiador Thomas Carlyle, hay épocas en las que la única relación con los hombres es el intercambio de dinero”... Aunque más bien la pregunta sería, ¿acaso hay otras épocas?

Hoy,  más de 3.000 años después, una jueza recoge su ya famosa maleta con ruedas, y exclama resignada, igual que hizo Sancho Panza tras dejar su pequeña ínsula. "Yéndome desnudo, como me estoy yendo, está claro que he gobernado como un ángel”.

Pobre Mercedes. Pensaba que podría con Jose Antonio, con Manolo y hasta se atrevió con Gaspar... pero Susanita... eso es harina de otro costal incluso para una jueza con su coraje y su garra.

Todo empezó en Mercasevilla, luego empezaron las descalificaciones de la Junta, que de tres o cuatro golfos pasaron a ser 72., luego llegó Lanzas y sus billetes "para asar una vaca", y así, el caso de los ERE iba tomando forma, hasta que el propio Tribunal Supremo confirma sus tesis. Entonces en San Telmo sí empiezan a preocuparse, no se les vaya a acabar el chollo.

Después llegaron más investigaciones, demasiados papeles embarrados para tan buena jueza, quien vería cómo en la Junta, al igual que ocurría en la novela picaresca Guzmán de Alfarache, "para afanar prebendas todos están dispuestos a derrochar miles de escudos, pero antes de dar ni un cuarto de limosna a un mendigo, le hacen procesar”.

Y justo cuando Mercedes hacía temblar los cimientos chapados, alguien se acordó de Talleyrand. Aquel político francés, al que Godoy sobornó generosamente con 500 ovejas merinas, mientras con la otra mano ponía el cazo a los alemanes y al mismo tiempo se dejaba querer por un sorprendido Livingston, que proveniente de la floreciente norteamérica, sólo acertaba a pagar y disculparse sorprendido, "me veo obligado a conformarme con las costumbres de la época".

Talleyrand creía firmemente que el ingenio no era necesario para la política, sólamente se requería falta de escrúpulos y delicadeza. Y así fue cómo sobrevivió a Luis XVI y a la guillotina, logró ser ministro con Napoleón y traicionarlo, no una, sino dos veces, apoyó al nuevo rey y llegó incluso a intrigar para  sustituirlo por un representante de otra rama dinástica, Luis Felipe de Orleans.

Esto para Talleyrand estaría chupado. Primero ponemos una jueza nueva, amiga de sus amigos, que se siente en su mesa y desdiga todo el trabajo que durante muchos meses, caricias e investigación intensa, su antecesora dejó legadas a la causa. Después el tiro de gloria. un Tribunal Superior de Justicia Andaluz, amigo de sus amigos, que deniegue la solicitud de Mercedes para poder terminar lo que empezó, ese expediente que parece que la encumbró y ahora le roba su minuto de gloria. Una gloria que poco tiene que ver con la fama, con el dinero o con la eternidad. Una gloria que, por desgracia, debería haberse traducido en justicia.

"Usted es un montón de estiércol forrado en una media de seda", le espetó Napoleón a Talleyrand la primera vez que supo que lo había traicionado. Y es que aunque la mona se vista de seda, Junta se queda

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La rivalidad cabe dentro de un bidón de agua

"El bien se hace, no se dice. Ciertas medallas se cuelgan en el alma, no en el maillot"
Gino Bartali

Hoy pienso que acababa de terminar la II Guerra Mundial, una guerra que le había robado años de gloria, puede que incluso el honor de ser el mejor ciclista de la historia.


Gino Bartali tenía entonces 31 años. 31 años de 1946 podrían ser unos 45 de ahora. Por entonces ya había ganado dos Giros y un Tour de Francia. Sin embargo, para entonces ya había nacido otra leyenda, Fausto Coppi, quien en 1940, siendo gregario suyo, y tras una caída de Bartali, tiene vía libre para rodar y gana el Giro.


Pronto la rivalidad entre ambos ciclistas se generalizó en las calles de Italia, o eras Coppista o Bartalista, no había medias tintas ni lugar para los moderados.


Cuentan que la rivalidad encima de la bici era tal que Bartali se fijó en una vena de la pierna que se le hinchaba a Coppi cuando iba justo de fuerzas. Bartali decidió que uno de sus gregarios se pasase los puertos atento a la vena, para que, cuando se hinchase le hiciese una señal y así poder atacar sin piedad. En el 46 Fausto gana el Giro, en el 47 le toca a Gino, en el 48 turno para que Gino se lleve el Tour y en 49 tras unos duelos épicos de ambos en todos los ascensos, el Tour será para Coppi.


Ocurrió en 1952, tras más de 15 años de duelo, con un viejo Bartali, cuyo cuerpo parecía no querer enterarse de ya pasaba los 38 años y un Coppi en la cima de su carrera, se volvieron a encontrar en el mítico Galibier, sabedores de que seguramente no tendrían muchas más oportunidades de vencer al otro, uno de ellos sacó su bidón y tras darle un trago le dijo al otro "puedes beber, aún queda un poco!".


Dicen que fue Coppi el que le ofreció la botella a Bartali, otros dicen que fue al revés. La foto del momento no aclara nada... O mejor dicho, lo aclara todo. Esa es la rivalidad entre dos deportistas, entre dos campeones.








Es entonces cuando me acuerdo de Gerard Piqué, este niño bonito de buena familia, gran jugador del fútbol y chico controvertido en todo lo que hace fuera del campo. Muy dado a meterse en charcos, ya sea por hablar de política o por tirar bombas fétidas, parece olvidar que  esas gamberradas con 28 años, pasan a ser idioteces sin gracia y que, por ejemplo, escupir a un miembro del equipo para hacer una gracia, no la tiene ni aunque lleves dos copas de más.


No voy a entrar a valorar su ideología, ni tampoco sus contradicciones, como eso de que pitar al Rey de España y al  himno español le parezca una forma legítima de expresarse libremente y que sin embargo crea injusto que a él le piten cuando juega con la selección española, no por él, sino "por respeto a sus compañeros y al equipo" o que exija respeto a su intimidad cuando él no respeta a un policía que hace su trabajo y le multa a las 5 de la mañana por dejar mal aparcado su coche en la puerta de una discoteca.


Sin embargo, el otro día cuando justificó sus mofas, escarnios y afrentas al equipo históricamente adversario y a sus aficionados, diciendo que era fruto de rivalidad... no me acordé de deportes como el Rugby, donde no se celebran los ensayos por deferencia al batido contrario, tampoco me acordé del tenis, donde al terminar los partidos siempre se dan la mano y suele haber palabras amables de uno y otro.


No, no me vino a la mente que en deportes como el bádminton, cuando los chavales juegan fuera de su ciudad, duermen en casa de su rival, compartiendo techo y mucho más. Tampoco me acordé de Larry Bird y Magic Johnson, su rivalidad extrema dentro del campo y sus abrazos afuera.


En realidad, cuando le oí decir aquello de la rivalidad con esa naturalidad, recordé aquella frase que pronunció  Gino cuando asistió compungido al funeral de Fausto: "Se ha ido la mitad de mi". Y es que la rivalidad bien que cabe dentro de un bidón de agua.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Después vendrán a por nosotros

"Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar"
Martin Niemöller 

Hoy pienso que eran ciudadanos normales, algunos padres de familia, todos currantes, muchos niños con sueños, había mujeres de todas las edades, algún bebé e incluso vitales ancianos. No sabían de política, de economía y seguramente ni de fútbol, su único pecado fue vivir en el momento equivocado y en el lugar equivocado. 

Poco a poco los violentos fueron tomando el poder y a base de odio y sangre consiguieron que muchos hicieran las maletas y se fuesen de ese país que ahora decían suyo. Los que pudieron se fueron con lo puesto, bien por las prisas por sobrevivir bien porque sus enemigos ni tan siquiera les permitían llevarse el viejo reloj que había pertenecido a la familia durante generaciones.

En cuestión de semanas cerca de 40.000 ciudadanos huyeron a países vecinos, como Francia, Dinamarca o Suiza entre otros, pero pronto el número de refugiados empezó a crecer, extendiéndose su huida al otro lado del charco, por lo que todos los países empezaron a tomar conciencia del problema. En los siguientes meses, el número de personas que huían de aquella muerte inminente seguía creciendo, por lo que se convocó una conferencia internacional donde se establecieron cupos, limitando el número de refugiados que podían entrar en su país, y así, tan sólo un pequeño y humilde país de una isla continuó aceptando refugiados.

El Reino Unido aprobó un programa, el Kindertransport, por el que admitió 10.000 niños sin familia para darles un hogar, pero sólo eso, niños, porque no había sitio para nadie más.

No, no estoy hablando de Siria, ni los violentos son el DAESH, esto ocurrió en 1933, en Alemania, donde Hitler, y sus SA primero, y más tarde sus SS, se encargaron de masacrar a tantos y tantos judíos, obligando a huir a aquellos afortunados que lograban así escapar de la muerte.

En aquel entonces, nadie hablaba de guerra tampoco, nadie quería líos, EEUU estaba muy ocupada tratando de salir de la gran crisis económica que les azotó unos pocos años antes, Francia miraba para otro lado y Reino Unido tenía un Primer Ministro utópico y soñador que permitía crecer a Alemania con tal de mantener la paz fuera al precio que fuera, como quien malcría a un niño con tal de que no llore. El problema era ajeno a ellos, y sólo comenzaron a ver, de soslayo, una pequeña contrariedad  con aquella situación que amenazaba con traer a su país miles y miles de bocas hambrientas.

Pero el problema no eran los emigrantes, eso tan sólo era el comienzo, Hitler tenía mucho más en su cabeza, quería el mundo y a él miraba, mientras todos los dirigentes jugaban a pacifistas, evitando la guerra a cualquier precio. En 1938, cuando Hitler invade los Sudetes, Reino Unido, Francia e Italia firman con Alemania el Tratado de Munich, por el que le permiten quedarse con aquellos territorios checoslovacos. El entonces Primer Ministro, Neville Chamberlain proclamó a su vuelta a casa, entre vítores y loor de multitudes aquella famosa frase de "Hemos conseguido la paz de nuestro tiempo", defendiendo aquel traicionero pacto y olvidando quizás aquella frase de Benjamin Franklin, "aquellos que entregan la esencia de la libertad a cambio de la seguridad temporal, no merecen ni la seguridad ni la libertad".

Eran tiempos donde todavía dolía la resaca de la I Guerra Mundial y cualquiera que augurase la posibilidad de otra guerra era un loco comunista, como Charlie Chaplin, por ejemplo, o un viejo gruñón e intolerante como Winston Churchill

Todos sabemos lo que pasó después, aquel ansia de paz de Chamberlain acabó en una cruenta guerra mundial que nunca sabremos si se podría haber evitado de haber actuado de forma distinta, tal y como le reprochó Churchill cuando entre indignado y resignado le reprochó "os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra".

Dicen que quien no aprende de la historia está condenado a repetirla. Hoy, asistimos en primera fila a otra guerra. Una guerra civil que en realidad lleva ya tiempo sembrando muerte y terror, pero que ahora ha adquirido tintes mucho más graves por varios motivos, entre ellos, por la huida masiva que se está produciendo de personas inocentes que lo único que quieren es vivir en paz en su casa, en su ciudad, en su país, en Siria, pero que, ante esa imposibilidad manifiesta, se ven en la obligación de dejar su cama, su barrio y todo lo que tienen para, al menos conservar la vida.

Y es ahora, cuando los países europeos empiezan a preocuparse, cuando temen por la avalancha de sirios que se está produciendo, y tratan de buscar soluciones, justo igual que en aquella Conferencia de Evian, en Francia, donde la única preocupación era regular la llegada de refugiados.

Pero ellos siguen matando y amenazando. Hasta ahora Alemania andaba mirando sólo al euro, Francia entretenida en volver a ser una grande de Europa, Reino Unido pensando si merece la pena seguir en la UE (¡si Sir Winston levantara la cabeza!), Italia bastante tenía con los suyo y en España ahí seguimos jugando con nuestras rencillas corruptas y secesionistas. Al otro lado del charco, EEUU tarda en mover ficha, quizás todavía no se ha dado cuenta de que este también es su problema, o puede que simplemente esté esperando a que los europeos nos demos cuenta de que aquella también es nuestra guerra, que no basta con dar asilo a todos los que huyen, que el problema no está siquiera sólo en Siria, y que si no se soluciona, es probable que empiece a extenderse hacia occidente.

Hoy no está Hitler, pero su lugar lo han ocupados unos extremistas que se hacen llamar Estado Islámico, ISIS o DAESH, qué mas da, y que persiguen instaurar su retrógado e intolerante sistema a base de sangre, miedo y tortura.

Desde aquel inicio de la primavera árabe, muchos ciudadanos salieron a la calle buscando la libertad y se rebelaron contra sistemas dictatoriales, sin embargo, allí estaban ellos, como serpientes agazapadas, esperando para aprovechar ese limbo de ingenuidad que tantos años sin propia voluntad crearon en estos países, para que, a base de metralletas y machetes, traten de imponer sus leyes extremas islámicas.

Estamos equivocados si pensamos que el problema está allí y que se soluciona metiendo a un refugiado sirio en nuestra casa. No es sólo un pobre niño sin vida en la playa, esto es una guerra, y nos afecta a todos, moralmente por haber permitido que la situación llegase hasta donde ha llegado y personal y egoístamente , porque, como decía aquel sacerdote alemán, "después vendrán a por nosotros...".

jueves, 27 de agosto de 2015

Carolina y Pemán al rincón del olvido

Hoy pienso que hace unos días, nuestra querida Carolina Marín se erigía como campeona del Mundo de badminton por segunda vez consecutiva, algo que tan sólo habían conseguido dos chinas en toda la historia. Una proeza que adquiere más valor si tenemos en cuenta que en España tan sólo hay 6.800 licencias federativas en contraste con las más de 100 millones de China. 

Sin embargo, en España, la noticia en todos los periódicos no era esa, en su lugar, todos los titulares se referían al himno que sonó en el podio el famoso himno con letra de Pemán.

Como bien decía Béquer, el recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo, y gracias a la importancia que todos los medios dieron a la anécdota del himno y la repercusión que tuvo en las redes sociales, al final la epopeya histórica de Carolina se ha desvanecido.

Bueno, en realidad, el propio Jose María Pemán y su letra también han sido víctimas de esa nueva historia que algunos están reescribiendo y a los que no sólo les basta con pintar todo de negro o blanco sino que tiñen de esos colores aquello que les conviene.

Ese himno, que para algunos es fascista y que Pemán escribió durante la dictadura, no fue tal. Para conocer la verdadera historia de dicha letra, hay que remontarse a 1928, cuando el General Primo de Rivera, le pide que escriba una letra para un himno que, al ser una mera Marcha Real, nunca lo había tenido (aunque es cierto que de forma oficiosa sí que existían ya varios). 

De esta forma, José María Pemán, un escritor católico y proactivo monárquico, escribe unos versos que, como todos los himnos, exaltan el patriotismo y la fe por la tierra propia, pero sin entrar en temas ideológicos o religiosos y sin hacer mención de guerras, conquistas, sangre o victorias  que pudiesen escocer, es decir, un himno aséptico, políticamente correcto y que sirve de unión y reflejo para todo un pueblo. 

            !Viva España! alzad la frente
hijos del pueblo español que vuelve a resurgir.
Gloria a la Patria que supo seguir
sobre el azul del mar el caminar del sol.
Triunfa España los yunques y las ruedas
canten al compás un nuevo himno de fe.
Juntos con ellos cantemos de pie
la vida nueva y fuerte de trabajo y paz. 

Es cierto, que más adelante, en los albores de la Guerra Civil, y decantándose, ahora sí, por el bando franquista, cambió un par de líneas, sustituyendo el "alzad la frente" por "alzad los brazos", y "los yunques y las ruedas" por "los yunques y las flechas".

Se han escrito distintas letras a lo largo de los años con la que podríamos compararla, pero me gusta hacerlo especialmente con una que Joaquín Sabina escribió hace tan sólo 6 años, y que dice así:

Ciudadanos, ni héroes ni villanos,
hijos del ayer, / hay tanto por hacer.
Ciudadanos, tan fieramente humanos,
tan paisanos del hermano de Babel. 
Alta montaña con puerto de mar 
clave de sol España atrévete a soñar.

Aparte del toque moderno que denota estar escrita casi un siglo después, en ninguna de las dos veo diferencias reales que impliquen una determinada ideología o sesgo, igual no sé leer entre líneas...

Volviendo al bueno de Pemán, es cierto que en 1936, eligió un bando, es lo malo de las guerras, que sólo hay dos opciones y, o estás con uno o en su contra, no hay más, ni menos. Y él se vio obligado a elegir, como les sucedió a todos, con la fortuna de hacerlo para el lado victorioso (es otra cosa mala de las guerras, siempre hay vencedores y vencidos). Sin embargo, ya durante la posguerra mientras unos se posicionaban del lado de la dictadura de Franco y otros seguían anhelando la dictadura del proletariado, él defendía la libertad de España. Monárquico parlamentario convencido, fue presidente del Consejo de Don Juan, lo que significaba figurar directamente en la lista negra del Caudillo. Y no, nunca odió a nadie, su carácter pacífico y conciliador fue tan extremo que, de hecho, durante años, luchó sin éxito, por recuperar del exilio a otro gran poeta y paisano, Rafael Alberti.

Fue un 28 de febrero de 1981, 45 años después del inicio de aquel sangriento desastre, Cádiz homenajeaba a Alberti haciéndolo pregonero de los Carnavales, de pronto, un anciano Pemán aparece en escena, se acerca sonriente a su colega poeta y ambos se abrazan mientras Pemán le susurra con su débil voz: "Como poeta, Rafael, no hay color...".

Pemán, como Alberti, también sufrió un exilio, pero el suyo llegaría con su muerte, ese ha sido su castigo. Hoy todo el mundo conoce a Lorca, Alberti o Miguel Hernández, pero en los libros de texto no se menciona la poesía o las obras de teatro de Jose María Pemán. Hoy, la todo lo que conocemos de Pemán es aquel himno escrito por un fascista "para gusto y deleite de Franco". Nada queda de aquel escritor y académico (llegó incluso a presidir la Real Academia de la Lengua).

Ya lo decía Aldoux Huxley, que "la lección más grande de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia". Está visto que ni aquella cruenta guerra ni aquel simbólico abrazo sirvió para mucho, y hoy queremos seguir abriendo aquellas heridas que sus propios protagonistas  cicatrizaron con mimo y generosidad.  El Ayuntamiento de Jerez (con los votos de PSOE, IU y Ganemos) acaban de retirar un busto de Pemán, "por facha y asesino", mientras la alcaldesa hace alarde de su ignorancia y defiende que conoce poesías de Alberti pero nada de Pemán. No hay nada como como reinventar la historia para justificar tu propia ignorancia y así legitimar tus acciones.

Y así, nuestra Carolina ha hecho historia, ha ganado su segundo campeonato del mundo de badminton, pero de aquel día sólo quedará una cosa, que el himno español de un facha sonó en Yakarta. Y es que parafraseando a Jean Paul Sartre, el pasado puede modificarse, nos lo demuestran cada día nuestros particulares historiadores...