jueves, 28 de enero de 2016

Show me the money

Hoy pienso que hace unos días, estando en el Burger King, observaba cómo unos chavales que no llegaban a los 14 años, pedían una hamburguesa mientras escrutaban atentos todas las mesas vacías. De repente, se me acercó uno de ellos y me preguntó si la bandeja usada que había en la mesa vacía de al lado era mía. "No", respondí curioso. 

Sin ningún pudor, el chaval agarró los tres vasos que, entre papeles y manchas de ketchup, se vislumbraban y se dirigió victorioso hacia sus amigos. Les seguí con mi vista, adivinando sus siguientes movimientos. Efectivamente, no tardaron en acercarse a los grifos del denominado "free refill", donde puedes llenar tu vaso tantas veces quieras, y así lo hicieron. 

Seguí con mi comida, perdiéndolos de vista, y olvidándome de ellos, pero al salir del local, los encontré en la terraza de fuera, corriendo y jugando a tirarse los vasos llenos unos a otros. Mordiéndome los labios, opté por quedarme a admirar el espectáculo. Cuando uno vaciaba el vaso de coca cola, tratando de empapar a su colega, rápidamente entraba en el Burger y volvía a llenar el vaso, dispuesto a repetir la operación. 

Tras unos largos y tensos minutos, no puede reprimirme y les llamé la atención (hacerse cuarentón es lo que tiene, uno se vuelve inevitablemente cascarrabias) "¿os parece bien lo que estáis haciendo?", les pregunté medianamente tranquilo.

- "¿Qué pasa? Lo hemos pagado, podemos hacer con la Coca Cola lo que queramos, tenemos derecho ¿no? " Me contestó el más avispado.

"Show me the money", pensé para mis adentros, mientras me largaba del lugar, resignado, algo cabreado y recordando aquella escena en la que Cuba Gooding Jr. le pedía a Tom Cruise que gritase con él, a ritmo de rap, que le mostrase el dinero...





Esa escena bien podría ser una parábola satírica de lo que ha convertido este nuestro Estado de Bienestar.

Papá Estado, sentado en su sillón, al teléfono, atendiendo todas las peticiones de personas que realmente necesitan de su ayuda, de su apoyo y de su garantía. Pero poco a poco van llamando más y más... unos con más razón, otros con más necesidad, y algunos, con más morro, por si cuela. "Show me the money!", gritan todos. Sin saber que el chicle se va estirando, que cada vez somos más los que creemos que es nuestro derecho, incluso aquellos que ni tan siquiera compraron el vaso, y sin importarnos que Papá Estado cada vez tenga menos o sin plantearnos que no siempre debe ser él el que vele por nosotros.

Y me recuerda aquella vez que, en un pueblo de Ohio, tras un partido de fútbol, nos fuimos todo el equipo a un Burger King. Por aquel entonces nunca había visto en España ese sistema del "free refill", así que, con el presupuesto normal de un adolescente, mirando la pela, o el dólar mejor dicho, me froté las manos y pedí un vaso del tamaño más pequeño, pensando rellenarlo cuantas veces hiciese falta. El otro español, a mi lado, hizo la misma operación, no hizo falta decirnos nada. Sin embargo, el resto de mis compañeros, oriundos del lugar, pidieron distintos tamaños de vasos, y de precios, lógicamente.

Ante lo obvio de mi razonamiento, le pregunté a uno de ellos por qué se pedía un vaso grande, pudiendo pagar menos por un vaso chico y beber lo mismo, y él con cara de extrañado, me sentenció con una lógica tan aplastante como honesta: "Si no hubiese "free refill" pediría un vaso grande, porque tengo mucha sed y voy a beber mucha Coca Cola". 

Fue entonces cuando me di cuenta de que en España ningún político podría demandar a la ciudadanía aquello que Kennedy requirió a los suyos, cuando les dijo "no pregunteis qué puede hacer vuestro Estado por ti, preguntad mejor qué  podéis hacer vosotros por vuestro Estado"... Lo que todavía no acierto a saber es si será culpa del político o del ciudadano... o de ambos...

viernes, 22 de enero de 2016

El resto será Historia

"Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas".

Hoy pienso que esta frase no es de hoy aunque podría serlo. En realidad corresponde a Alfonso XIII, quien tras las elecciones del 12 de abril de 1931 decidió huir a Francia sólo con lo puesto, dejando únicamente una pequeña nota, entre la que figuraba la frase citada.

España, 1.931. Se convocan elecciones municipales, de las que salieron, a  nivel nacional, 14.018 concejales monárquicos y tan sólo 1.832 republicanos. Ya en segunda vuelta, una semana después, los monárquicos volvieron a ganar de forma aplastante, obteniendo 22.150 concejales frente a los 5.775 concejales republicanos.

A pesar de estos resultados, varios factores, como el que los republicanos ganasen en las grandes capitales, les otorgó cierta legitimad moral que supieron convertir en presión social primero y represión social después, haciendo que la traducción de las urnas fuese la opuesta a lo que las papeletas decían... llegó la República, sin pebliscito, sin referéndum, sin tan siquiera haber ganado en número de votos, pero lo que las urnas no dieron directamente se corrigió a través de la negociación... el resto es Historia.

España, 1.936. Ahora sí, turno de elecciones generales. El ambiente está caldeado y España y los españoles están de los nervios. Las cosas no eran como se había prometido y como bien refunfuñó el bueno de Ortega, no era esto, no era esto lo que esperaban muchos de aquella República, que lo único que hizo fue separar y crear más odio entre españoles.

Y así, viendo que la derecha, representada por la CEDA era mayoría, en aquellas elecciones se formó una coalición artificial para plantarles cara, nació el Frente Popular, donde se unieron socialistas, comunistas y nacionalistas, un mix antinatura con un único fin, derrotar a la denominada derecha.

Aquellas elecciones también supusieron una derrota para la izquierda, sobre un total de 9.716.705 votos emitidos, 4.430.322 fueron para el Frente popular; 4.511.031 para las derechas y 682.825 para el centro. Sin embargo, en los sucesivos días se empezaron a producir una serie de acontecimientos que acabaron con una increíble y sorprendente mayoría del Frente Popular que le permitió gobernar... una vez más, lo que las urnas no dieron directamente se corrigió a través de la negociación. El resto es Historia...

Alemania, 1.966. Los demócrata-cristianos (centro derecha) ganan las elecciones, pero sin mayoría suficiente, llegan a un acuerdo con el Partido Socialdemócrata (centro izquierda). Nace la primera "Gran Coalición". El nuevo Canciller, Kiesinger, fue militante del Partido Nazi, entonces tan sólo habían pasado 20 años de aquel desastre que inició Hitler, sin embargo, se impuso la cordura y el sentido de Estado al rencor y a la memoria histórica, de forma que ambos partidos, de forma responsable, llegaron a un acuerdo, por el bien de Alemania. El líder socialdemócrata Brandt, incluso formó parte de aquel gobierno como ministro de Asuntos Exteriores, manteniendo el progreso de un país hecho añicos tan sólo 20 años antes. La negociación mantuvo lo que las urnas dieron. El resto es Historia.

Alemania, 2005. Merkel gana las elecciones al SPD (los socialistas) por tan sólo 4 diputados, se hacía imposible entonces mantener el pacto del Canciller Schroeder con los verdes y a los conservadores tampoco les valía el apoyo del Partido Liberal. Finalmente Merkel, la más votada, fue Canciller con el apoyo del SPD, quien conservaría varias carteras ministeriales, lo que parecía impensable fue una realidad, nacía la segunda Gran Coalición. La negociación mantuvo lo que las urnas dieron. El resto es Historia.
Alemania, 2013. Merkel recibe el respaldo de los alemanes y reedita su victoria, sin embargo no consigue la mayoría absoluta, los liberales, no entran en el Congreso y no pueden seguir apoyándola. Merkel se vuelve a sentar con el partido de centro izquierda, el SPD y cierran un pacto, cediendo 6 carteras ministeriales, el presidente del SPD, Sigmar Gabriel, ocupa el cargo de vicecanciller y ministro de Economía. La negociación mantuvo lo que las urnas dieron. El resto es Historia.

España, 2015. El PP reedita su victoria en las elecciones del 20 de diciembre. Sin embargo, el panorama político cambia totalmente al aparecer en escena dos nuevos partidos que consiguen diversificar los votos y hacer del Congreso un compendio de colores que exige el acuerdo entre ellos para poder formar un gobierno estable. Rajoy pregunta al resto de fuerzas, sin embargo nadie le quiere y entonces aparece Sánchez, quien desesperado por llegar a la Moncloa, busca la unión de fuerzas de la izquierda para alcanzar el tan ansiado sillón, pero ni así le llega, necesita el apoyo de nacionalistas (¿o son independentistas?), sin importar su ideología, todo sea por cenar en la bodeguita de Moncloa.
Y así llegamos a hoy. ¿Qué será será? ¿Un triste adiós de Rajoy llorando por el amor perdido de su pueblo? ¿Socialistas, comunistas, nacionalistas y el visto bueno de los antisistema, como en la España del 36? ¿O será Una Gran Coalición PP-PSOE como las de Alemania?...

Decía Aldous Huxley que la más grande lección de la Historia es que nadie aprendió las lecciones de Historia... el resto será Historia...







viernes, 8 de enero de 2016

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos,

Hoy pienso que nunca he estado más contrariado en día tan especial como es el 6 de enero. 

Vale, es cierto que hubo un año que me trajisteis carbón. Sí, de azúcar, pero carbón al fin y al cabo. Otro 6 de enero no disteis con el color de las zapatillas que había pedido. Incluso un año me encontré bajo un bonito envoltorio una camiseta de fútbol... ¡con los colores del equipo contrario!

Pero a pesar de todo eso y de que sigo esperando ese Scalextric que llevo pidiendo desde los 8 años, la verdad es que siempre me habéis mimado, consiguiendo de cada 6 de enero un día mágico.

No son los regalos ni son los camellos, ni tiene, siquiera, que ver con el Niño Jesús. Se trata de acostarme cada 5 de enero con la misma ilusión con la que lo hacía de niño, dejando los 3 vasos de leche en la entrada y deseando que amanezca para abrir los regalos. Es ver que cada 6 de enero el tiempo se detiene y vuelvo a ser aquel mocoso que corre al salón, ante la atenta mirada de mis padres, para ver todo inundado de coloridos embalajes.

Los años han pasado, y ahora soy yo el que mira atento la carita alucinada de todos los renacuajos que se arremolinan en la puerta del salón esperando la señal para entrar, y aún así, escondo con cuidado mis pulsaciones y mis nervios por entrar en esa habitación que, por un día, es un mundo sin conquistar lleno de luz y arco iris.

El suelo lleno de papeles de colores hechos trizas, comer roscón hasta no poder más, dando cada bocado despacito deseando ser el afortunado que se lleva el premio gordo que alguien muy parecido a vosotros mete cada año, regalando fantasía para el resto del año. Llamadlo tradición, nostalgia o sinrazón, pero es algo muy especial cuya magia radica en mantener, año tras año, la misma liturgia bañada en cariño, esperanza y amor.

Sin embargo, este año no supe qué pensar cuando os vi por la tele en la Cabalgata de Madrid. ¿por qué os teníais que disfrazar? Vosotros sois los Reyes Magos de Oriente, sí, Melchor, Gaspar y Baltasar. No importa si lo dice la Biblia, tampoco si incumplís la paridad de la Ley de Igualdad, o si algunos piensan que vuestras capas están desfasadas y que había que darle más color. Vuestras coronas están por encima de cualquier Rey, Presidente o Comandante, porque vuestra única ideología es la felicidad de los niños, tengamos la edad que tengamos. Vosotros regaláis magia, y eso no podéis permitir que os lo quite ningún lobo disfrazado de abuelita. 

No os lo reprocho, imagino que no tuvo que ser fácil para vosotros vestiros con esa indumentaria y dejar que la clásica fiesta dedicada a los niños se conviertiera en un atroz esperpento de luz y sonido, expulsando carretas por no ser afines a la ideología imperante en Cibeles o con DJ,s pinchando música más propia de un after que de un espectáculo para niños.

Y sí, lleváis razón, podría haber sido peor, podrían haberos suplantado tres mujeres vestidas de algo indescriptible, haciéndose llamar Libertad, Fraternidad e Igualdad... más que nada por si traen la guillotina detrás, quién sabe, después de usarla con vosotros igual vienen a por mi por escribiros esta inocente carta...

Puestos a imaginar, podría haber formado parte de la cabalgata algún intransigente disfrazado de ¿pictoplasma? que, aprovechando su cobarde anonimato blanco y peludo, decidiese soltar algo que duele, hiere y que puede romper la magia que esa fiesta tan cínica no había sido capaz de destruir.

Por suerte yo os conozco, y sé que seguiréis viniendo cada año, y aunque seguro que estáis algo enfadados y no tendréis muchas ganas, después de lo vivido este año, aún así, tengo claro que, si vinisteis cuando mis abuelos eran niños, entre bombas y odios forzados, si habéis conseguido arrebatar sonrisas olvidadas y habéis recuperado la esperanza y alegría de aquellos que la creían perdida, sigo teniendo la certeza de que volveréis el año que viene, porque vosotros no podéis fallarnos.

Yo os prometo que seguiré poniendo vuestros vasos de leche en la entrada, despertándome antes de tiempo y saboreando los traidores bostezos que, tan temprano, se me escapan entre risas, caramelos y regalos, y os seguiré escribiendo mi carta, empezando por Queridos Reyes Magos, incluso aunque me obliguen a empezarla con un Queridas Reyas Magas.

PD. Espero que no os olvidéis de donde vivo, y no os engañe el nuevo nombre de la calle, ya que hace poco lo sustituyeron, relevando el de toda la vida, dedicada a un escritor español, por el de otro escritor, también español, ambos andaluces, gaditano el primero y cordobés el otro, poetas y creativos ambos, uno creía en Dios y otro en Alá, pero ambos cantaban al amor. Sólo mil años separaban a ambos, pero sin embargo, según parece, vivir en una dictadura te hace menos digno que haber vivido en un Califato...


domingo, 29 de noviembre de 2015

El Premio Gordo y de Navidad

Hoy pienso que el Premio Gordo de Navidad tiene los días contados. Atrás quedará el calvo en blanco y negro, el camarero del "Bar Antonio" al que todos queremos de amigo y el recién nacido Justino con sus maniquiés.

Y es que nos costó mucho tiempo y esfuerzo acabar con las rencillas sangrientas que mataron tantas vidas y esperanzas en nuestro país. 

Sin embargo, gracias a la responsabilidad y conciencia de muchos hombres y mujeres y, sobre todo, a sus ganas de vivir en paz y armonía, a finales de los 70 España volvía a ser una. Aquella sensata generación se fue haciendo mayor y los niños de entonces, empezamos a aburrirnos de la salud pacífica de una España tranquila, y es que, como decía Antonio Machado, en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa, será que pensar es más aburrido que embestir.

Y así, poquito a poquito, con un nacionalista por aquí, un corrupto por allá, varios iluminados con micrófonos que gritan y algún que otro vengador de ancestros a los que ni conocieron, entre todos hemos conseguido enfangar de nuevo nuestra querida patria. Como me decía el otro día un ocurrente e indignado amigo de codo en barra, "es cierto que una ardilla ya no puede recorrer España de un extremo a otro yendo de árbol en árbol, pero que no pierda la esperanza, porque  si probase a hacerlo saltando de tonto en tonto, llegaba a los Pirineos sin tener que parar ni a comprar tabaco".

Hoy la sempiterna cantinela catalana, aquella que ya el sabio refunfuñón de Unamuno catalogaba de chifladura de exaltados echados a perder por indigestión de mala Historia, cobra carácter de Estado de nuevo escupiendo más lejos que nunca, aunque por suerte, sin  fusiles, quiero pensar que por sentido común y que no sea únicamente por carecer de ellos.

En Madrid, a falta de ideas para hacer una ciudad mejor, no faltan las peregrinas, pero se venden al mejor postor. Madres limpiadoras, universitarios con escoba y multas improvisadas en pro del medio ambiente no han sido suficientes. Ahora, nada mejor que revolver aquella España dividida y rememorar, o más bien reescribir la Historia, apostando por cambiar el nombre de 160 calles de Madrid.

Lo siento por la Alcaldesa, pero llega tarde, no es la primera en proponer una medida tan inútil como absurda, quizás por eso, retiró la propuesta a última hora, o puede que fuese al explicarle que en algunos sitios, como Jaén, otra alcaldesa, de cuyo nombre no quiero acordarme, la tomó con el mapa e hizo una ciudad mejor, más serena y más limpia, donde el parque de la Victoria ahora es el parque de la Concordia, la calle del Santuario pasó a tener nombre de escritora y donde todos los alcaldes que rigieron durante 40 años desaparecieron del callejero... hasta la Cruzada pasó a ser la calle de la Reconcialición, no se fuesen a sentir ofendidos nuestros hermanos los turcos por aquellas batallitas de hace 1.000 años...

Y ahora, turno para la corregidora del Condado, es momento de tomar la palabra, porque en estos días de pantalla y Hashtag, uno no existe si cada día no goza de su TT de gloria.

Y por eso, porque a río revuelto, ganancia de pescadores, nada como embrollar a los españoles, que dicho sea de paso, para eso somos facilones. Y pusieron el ojo en la Navidad, aunque ya lo intentaron antes con las procesiones y algunos hasta con Don Carnal. 

Navidad suena a cálido frío, a Corte Inglés encendiendo sus luces, a Freixenet y sus doradas bailarinas, al turrón del Almendro volviendo a casa con lagrimita incluida. Siempre estará Edu felicitándonos por teléfono, o Chencho haciéndonos pasar un mal rato perdido por las calles de Madrid mientras el pobre abuelo Isbert se desgañita gritando su nombre. 

Los Cristmas por carta casi se han jubilado, y ahora son los wassups los que se imponen. Las bombillas se han convertido en Leds y los chinos venden árboles  a 10€ con las luces incorporadas. Sin embargo, la Navidad sigue siendo de todos, una excusa para ser un poco más feliz, una justificación para reunirte con amigos y con tu familia. Un pretexto para pararte por la calle y darle dos besos a aquella amiga a quien, por las malditas prisas, siempre despachas con un frío hasta luego.

Las gran duda sobre cuándo empezar a utilizar el "Feliz Navidad" al encontrarte con el vecino en el ascensor, sólo se ve superada por la nunca resuelta cuestión del día en que ya no debes seguir felicitando el año nuevo. 

Los Belenes vivientes, los peces en el el río, el niño disfrazado de pastorcillo camino del colegio, aguinaldos que eran de peseta convertidos a Euros, la llamada de rigor al primo de Cuenca, Mecano cantando las campanadas, Martes y 13 repitiendo su empanadilla, los niños de San Ildefonso, el recuerdo de los que ya no están...

Y entonces llegó la Colau, y decidió llamar a la Navidad "solsticio de invierno" en un intento de hacer que estas fiestas sean de todos, porque según parece, la Navidad pertenecía sólo a  nos pocos. 

Y es ahora,en estas fechas en las que todas las discusiones laborales se limitaban a elegir el restaurante para la comida. Donde la diatriba familiar era si comer otra vez cochinillo y la polémica con los amigos era si en fin de año salías de cotillón o mejor hacías una fiesta en casa, llegan la Colau y la Carmena y engrasan aquellos fusiles que tanto daño hicieron y vuelven a tratar de revolver España. Elije tu bando, ¿eres de la Navidad o del solsticio?. Pero por si acaso, ellos ya venden su marca, y te recuerdan que la Navidad es sólo para católicos, es el solsticio (palabreja que hasta hace poco sólo conocían los astrólogos) la festividad de todos, esa que "ponen en valor los valores de todos", y es que por hacer, hasta la redundancia la hacen válida, oiga. 

Y vuelvo por donde empecé, a nuestro Premio Gordo de Navidad, aquel con más de 200 años de antigüedad, y que sospecho que también se tendrá que eliminar. Y es que, bien pensado,  no puede ser de Navidad por ser un concepto religioso, tampoco puede llamarse Gordo, porque es discriminador y hace apología de la anorexia, y ni tan siquiera deber ser un premio, porque convertiría a un obrero de clase en un rico capitalista... 


"En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898. Lo más viejo allí tiene diez años".  
Woody Allen

jueves, 5 de noviembre de 2015

De Babel y uno de los cerditos

 "Y el Señor descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres. Y dijo el Señor: He aquí, son un sólo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Y esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada de lo que se propongan hacer les será imposible. Vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro".
Génesis 11:5-7

Hoy pienso que según cuenta la Biblia, al principio de los principios de los principios sólo existía un idioma de carácter universal. Los hombres, en su ignorante arrogancia, empezaron a planear la edificación de una ciudad y de una torre que fuera muy alta, que pudiera tocar el cielo y que los hiciera famosos, pasando incluso sobre su propio Dios, Yahvé.

Para la gran edificación realizaron ladrillos y no ocuparon piedras como se acostumbraba, utilizando betún en vez de argamasa; cocieron los ladrillos al fuego y empezaron la construcción de la torre. 

Y claro, su Dios se enfadó, se levantó y con un sólo gesto hizo que cada uno hablase una lengua diferente. Imaginaros ese momento, cuando uno trataba de pedirle al otro un poco de agua, ese que hasta hace un minuto era su amigo, y ahora no hacía más que escupir sonidos inteligibles de su boca. es como si ahora, fueses a la provincia de al lado, a tan sólo unos kilómetros de distancia y en un bar el camarero, que habla tu mismo idioma, se empeñase en hablarte en otro distinto... o peor aún, imaginad que vívís en el barrio de siempre, y te obligan a cambiar el letrero de tu tienda para traducirlo a un idioma distinto al que siempre hablaste, una locura, ¿verdad?

Nosotros no necesitamos enfadar a ese Dios, nos valemos por nosotros mismos. Érase una vez una España en la que todos hablábamos el mismo idioma, no había problemas de entendimiento, uno podía viajar del Cabo de Gata al de Finisterre (que diría Da Rosa) y pedir la misma cerveza... Y entonces ocurrió, alguien se levantó y con un sólo gesto empezó a jugar a ser Dios.

Empezaron los catalanes, luego vinieron los gallegos, los Vascos no querían ser menos y llegaron más lejos, inventando un idioma tan difícil de hablar para ellos como para un polaco, entonces los valencianos dijeron que ellos también querían ese privilegio... y los Balearicas, y los asturianos. Y es que ahora, si no tienes un idioma propio, no eres nadie... singularidad histórica lo denominan algunos.

Los aragoneses han tardado un poco más en darse cuenta, pero por fin el PSOE ha visto la luz y ha decidido apuntarse al carro de Babel, para ello, inspirados en Goebbels, ¿quién no tira ahora de Goebbels? anuncian que el aragonés, o mejor dicho, la fabla aragonesa, que así suena más auténtico, se va a convertir en lengua vehicular para la Educación Primaria e Infantil.

Y yo, como buen andaluz, tiemblo... porque conozco a nuestra Susanita y ella no es menos que nadie, y mañana nos pone a estudiar andalú... y si tirito no es por miedo al andalú, sino porque en Andalucía tendríamos que patentar al menos 10 andaluces diferentes, dependiendo de si me coges a un andaluz de Chiclana, uno de las Alpujarras o de Antequera.

Claro, que en un país donde la ignorancia es un mérito y la cultura un lastre en tu currículo, conocer la Torre de Babel empieza a ser insólito y discernir la etimología clara y concisa de la palabra puede llegar a ser cruelmente extravagante. Quién va a intuir que Babel deriva del verbo hebreo ‘balbál’ y que significa confundir. Y que por esa razón a la torre se le nombró así, pues sería ahí donde las lenguas confundirían a todos los hombres del planeta y les obligaría a esparcirse sobre éste.

Hoy, mientras vivimos en un mundo obligado a interelacionarse y donde a pesar de existir más de 7000 lenguas todos tratan de comunicarse a golpe de click, en España seguimos construyendo una torre de Babel a base de paja... hasta que llegue el lobo y nadie le entienda cuando grite eso de "y soplaré y soplaré y la torre tiraré". Y cuando eso suceda y el lobo derribe nuestra torre de un sólo soplido... entonces, querido Mas, ¿a casa de quién llamará pidiendo socorro el pobre cerdito?

miércoles, 14 de octubre de 2015

La mona vestida de seda, Junta se queda


Hoy pienso que era Maquiavelo el que disculpaba la amoralidad de los poderosos siempre que sirviese para llevar a cabo un mejor gobierno,  “que el príncipe no se preocupe de incurrir en la infamia de estos vicios, sin los cuales difícilmente podrá salvar al Estado”. afirmaba, justificando su medios a cambio de un fin supuestamente legítimo.

Ya la gran civilización egipcia conoció corruptos, como en tiempos de Ramses IX, cuando un funcionario se atrevió a denunciar a un compañero cuando lo descubrió dando información privilegiada a una banda de profanadores de tumbas a cambio de dinero... ya lo decía el historiador Thomas Carlyle, hay épocas en las que la única relación con los hombres es el intercambio de dinero”... Aunque más bien la pregunta sería, ¿acaso hay otras épocas?

Hoy,  más de 3.000 años después, una jueza recoge su ya famosa maleta con ruedas, y exclama resignada, igual que hizo Sancho Panza tras dejar su pequeña ínsula. "Yéndome desnudo, como me estoy yendo, está claro que he gobernado como un ángel”.

Pobre Mercedes. Pensaba que podría con Jose Antonio, con Manolo y hasta se atrevió con Gaspar... pero Susanita... eso es harina de otro costal incluso para una jueza con su coraje y su garra.

Todo empezó en Mercasevilla, luego empezaron las descalificaciones de la Junta, que de tres o cuatro golfos pasaron a ser 72., luego llegó Lanzas y sus billetes "para asar una vaca", y así, el caso de los ERE iba tomando forma, hasta que el propio Tribunal Supremo confirma sus tesis. Entonces en San Telmo sí empiezan a preocuparse, no se les vaya a acabar el chollo.

Después llegaron más investigaciones, demasiados papeles embarrados para tan buena jueza, quien vería cómo en la Junta, al igual que ocurría en la novela picaresca Guzmán de Alfarache, "para afanar prebendas todos están dispuestos a derrochar miles de escudos, pero antes de dar ni un cuarto de limosna a un mendigo, le hacen procesar”.

Y justo cuando Mercedes hacía temblar los cimientos chapados, alguien se acordó de Talleyrand. Aquel político francés, al que Godoy sobornó generosamente con 500 ovejas merinas, mientras con la otra mano ponía el cazo a los alemanes y al mismo tiempo se dejaba querer por un sorprendido Livingston, que proveniente de la floreciente norteamérica, sólo acertaba a pagar y disculparse sorprendido, "me veo obligado a conformarme con las costumbres de la época".

Talleyrand creía firmemente que el ingenio no era necesario para la política, sólamente se requería falta de escrúpulos y delicadeza. Y así fue cómo sobrevivió a Luis XVI y a la guillotina, logró ser ministro con Napoleón y traicionarlo, no una, sino dos veces, apoyó al nuevo rey y llegó incluso a intrigar para  sustituirlo por un representante de otra rama dinástica, Luis Felipe de Orleans.

Esto para Talleyrand estaría chupado. Primero ponemos una jueza nueva, amiga de sus amigos, que se siente en su mesa y desdiga todo el trabajo que durante muchos meses, caricias e investigación intensa, su antecesora dejó legadas a la causa. Después el tiro de gloria. un Tribunal Superior de Justicia Andaluz, amigo de sus amigos, que deniegue la solicitud de Mercedes para poder terminar lo que empezó, ese expediente que parece que la encumbró y ahora le roba su minuto de gloria. Una gloria que poco tiene que ver con la fama, con el dinero o con la eternidad. Una gloria que, por desgracia, debería haberse traducido en justicia.

"Usted es un montón de estiércol forrado en una media de seda", le espetó Napoleón a Talleyrand la primera vez que supo que lo había traicionado. Y es que aunque la mona se vista de seda, Junta se queda

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La rivalidad cabe dentro de un bidón de agua

"El bien se hace, no se dice. Ciertas medallas se cuelgan en el alma, no en el maillot"
Gino Bartali

Hoy pienso que acababa de terminar la II Guerra Mundial, una guerra que le había robado años de gloria, puede que incluso el honor de ser el mejor ciclista de la historia.


Gino Bartali tenía entonces 31 años. 31 años de 1946 podrían ser unos 45 de ahora. Por entonces ya había ganado dos Giros y un Tour de Francia. Sin embargo, para entonces ya había nacido otra leyenda, Fausto Coppi, quien en 1940, siendo gregario suyo, y tras una caída de Bartali, tiene vía libre para rodar y gana el Giro.


Pronto la rivalidad entre ambos ciclistas se generalizó en las calles de Italia, o eras Coppista o Bartalista, no había medias tintas ni lugar para los moderados.


Cuentan que la rivalidad encima de la bici era tal que Bartali se fijó en una vena de la pierna que se le hinchaba a Coppi cuando iba justo de fuerzas. Bartali decidió que uno de sus gregarios se pasase los puertos atento a la vena, para que, cuando se hinchase le hiciese una señal y así poder atacar sin piedad. En el 46 Fausto gana el Giro, en el 47 le toca a Gino, en el 48 turno para que Gino se lleve el Tour y en 49 tras unos duelos épicos de ambos en todos los ascensos, el Tour será para Coppi.


Ocurrió en 1952, tras más de 15 años de duelo, con un viejo Bartali, cuyo cuerpo parecía no querer enterarse de ya pasaba los 38 años y un Coppi en la cima de su carrera, se volvieron a encontrar en el mítico Galibier, sabedores de que seguramente no tendrían muchas más oportunidades de vencer al otro, uno de ellos sacó su bidón y tras darle un trago le dijo al otro "puedes beber, aún queda un poco!".


Dicen que fue Coppi el que le ofreció la botella a Bartali, otros dicen que fue al revés. La foto del momento no aclara nada... O mejor dicho, lo aclara todo. Esa es la rivalidad entre dos deportistas, entre dos campeones.








Es entonces cuando me acuerdo de Gerard Piqué, este niño bonito de buena familia, gran jugador del fútbol y chico controvertido en todo lo que hace fuera del campo. Muy dado a meterse en charcos, ya sea por hablar de política o por tirar bombas fétidas, parece olvidar que  esas gamberradas con 28 años, pasan a ser idioteces sin gracia y que, por ejemplo, escupir a un miembro del equipo para hacer una gracia, no la tiene ni aunque lleves dos copas de más.


No voy a entrar a valorar su ideología, ni tampoco sus contradicciones, como eso de que pitar al Rey de España y al  himno español le parezca una forma legítima de expresarse libremente y que sin embargo crea injusto que a él le piten cuando juega con la selección española, no por él, sino "por respeto a sus compañeros y al equipo" o que exija respeto a su intimidad cuando él no respeta a un policía que hace su trabajo y le multa a las 5 de la mañana por dejar mal aparcado su coche en la puerta de una discoteca.


Sin embargo, el otro día cuando justificó sus mofas, escarnios y afrentas al equipo históricamente adversario y a sus aficionados, diciendo que era fruto de rivalidad... no me acordé de deportes como el Rugby, donde no se celebran los ensayos por deferencia al batido contrario, tampoco me acordé del tenis, donde al terminar los partidos siempre se dan la mano y suele haber palabras amables de uno y otro.


No, no me vino a la mente que en deportes como el bádminton, cuando los chavales juegan fuera de su ciudad, duermen en casa de su rival, compartiendo techo y mucho más. Tampoco me acordé de Larry Bird y Magic Johnson, su rivalidad extrema dentro del campo y sus abrazos afuera.


En realidad, cuando le oí decir aquello de la rivalidad con esa naturalidad, recordé aquella frase que pronunció  Gino cuando asistió compungido al funeral de Fausto: "Se ha ido la mitad de mi". Y es que la rivalidad bien que cabe dentro de un bidón de agua.