viernes, 29 de abril de 2016

Mejor no te supervitamines ni te mineralices

Hoy pienso que todavía recuerdo cuando de pequeño nos sentábamos delante de la pequeña pantalla y gritábamos al unísono aquello de "y no olviden supervitaminarse y mineralizarse" con que nos despedía Super Ratón después de deleitarnos con una de sus grandes aventuras en las que, con su ánimo y valentía, siempre lograba hacer triunfar la justicia.

Han pasado muchos años, y justo ahora, en plena resaca de la película "Batman VS Superman: El origen de la justicia", reflexiono y me identifico con ese Bruce Wayne, que a pesar de seguir calzándose sus mallas de murciélago, se siente cansado, harto del crimen y ni siquiera él cree en el bueno de Superman, como si esta sociedad no tuviese remedio.

Ocurrió hace una semana, cerca de las siete de la mañana, no fue en Gotham ni en Metrópolis, sino en el metro de Madrid. De vuelta a su casa tras una noche de servicio, un policia, ya de calle, ve a cuatro jovenes (3 chicos y una chica) que le dan  mala espina. A los pocos minutos su corazonada se confirma cuando observa cómo le roban el móvil a una chica dormida en un vagón.

El policía llama al 091, y empieza a seguirlos. Cuando se disponen a salir del metro se identifica como policía y les pide su documentación. Sin mostrar ningún nerviosismo ni temor, los ladronzuelos se ponen chulitos y con tono desafiante le increpan "¡Déjanos en paz, madero de mierda. ¡Tú no estás trabajando, déjanos en paz! Vas a acabar mal". El policía intenta entonces pararles el paso y detenerlos, pero se resisten. Cuatro contra uno, a nuestro superhéroe le pesó más su sentido de la justicia que las matemáticas, sacó su defensa extensible, pero  se la arrebataron. A partir de ahí, es fácil de imaginar.  Comenzaron los golpes, puñetazos, patadas... gritos jaleándose entre ellos "¡Te vamos a matar! ¡Tú no eres policía, eres un puto maricón!", una paliza en toda regla.

Por suerte llegaron otros compañeros policías que detuvieron la pelea y pudieron arrestar a estos salvajes.No era la primera vez, los 4 tenían ya antecedentes por delitos por lesiones, contra la salud pública, por violencia, resistencia a la autoridad, desobediencia o robo, unos angelitos, vamos. Ahora se les imputa además un delito de hurto, atentado a agente de la autoridad y lesiones... Sin embargo, una semana después, nuestro superhéroe está de baja, jodido y magullado, mientras nuestros 4 amigos ya están en la calle.


Hace justo ahora dos meses, un conductor de autobús fue brutalmente agredido cuando llamó la atención a unos chavales que estaban acosando a unas pasajeras en un autobús de línea de Madrid. Miguel Ángel, nuestro héroe, insistió y les pidió que las dejasen en paz. Finalmente, paró el autobús y se dirigió a ellos para impedir que siguieran molestando a las dos pasajeras. Sin pensárselo dos veces, los jóvenes lo sacaron del bus por la fuerza y lo patearon en plena calle.

Batman afirmaba en "El caballero oscuro" que un héroe podía ser cualquiera. "Incluso un hombre que hace algo tan simple y reconfortante como poner un abrigo sobre los hombros de un niño para hacerle saber que el mundo no se ha terminado”. Eso fue en el 2012, tan sólo 4 años después, el nuevo Batman está decepcionado con el mundo, hastiado y agotado... Lógico, cuando ve que por mucho que lo intenta,cada vez hay más Jokers y Pingüinos por las calles haciendo daño con total impunidad... al final es lógico que no se fíe ni de Superman...



Me da a mi que si hoy volviese Super Ratón a nuestras pantallas, vería el telediario y al llegar su turno, diría entre lágrimas de desesperación, "No, olvídalo, mejor no te supervitamines ni te mineralices, no vaya a ser peor..."

viernes, 5 de febrero de 2016

Mascando el chicle de la paz

Hoy pienso que el cura y el barbero lo tuvieron claro. Comenzaron rociando la habitación de agua bendita, "no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros", después se dispusieron a hacer una gran montaña de aquellos libros malditos, para salvar únicamente aquellos pocos, que a su juicio, merecían salvarse.

Y así quemaron y abrasaron los libros, culpables de aquel mal que afectó a su amigo, pero no contentos con eso, decidieron tabicar la puerta que daba a aquella habitación maldita, de forma que fuese como si nunca hubiese existido.

Hoy, no es la locura de Don Quijote, ni estamos en 1605, es otro mal, el tabaco. Fumar mata, y por eso, hay que matarlo, a él y todo aquello que huela. La OMS, haciendo de maese Nicolás han pedido (o puede que exigido) que se prohiban a los menores de 18 años todas las películas en las que salga un cigarrillo encendido, ya sean actuales o de "antiguamente", como dicen mis musas.

Quizás dentro de poco vayan más allá y estos adalides de la salud quieran hacer la fogata del cura y el barbero, salvando "Cuéntame", como ellos decidieron salvar el "Amadís de Gaula" o "Casablanca", como, con cierta ironía, ellos perdonaron la vida a "La Galatea". O puede que salven la escena del cruce de piernas de Sharon Stone, porque no tengan ojos para ver el cigarro que ella sostiene...



Una vez oí que lo que no se dice, nunca existió, así que, si los libros de Alonso Quijano se queman, igual vuelva en sí y Don Quijote desaparezca... Pero también corremos el riesgo de perdernos la pelirroja sensualidad de Gilda, de que nadie sepa interpretar la triste mirada rebelde de James Dean o de que Humphrey Bogart sienta sus labios tan desnudos que no pueda pronunciar una sóla palabra. 

- Ah! Bueno- , dirán algunos, -que la prohibición (de momento) es sólo para niños...-  bien, pues privemos entonces a los niños de ver a Cruela de Vil  tratando de hacerse con todos aquellos cachorros de lunares negros, o que no vean cómo Pinocho se marea y se llega a poner verde con aquel puro digno de un Cohiba e incluso que no se rían con las ocurrencias de aquel cuervo andaluz que enseñaba a Dumbo lo cruel y a la vez lo maravilloso que podía ser el mundo real.

Y recuerdo entonces aquella conversación entre Montag y Fabel en Fahrenheit 451. "¿Comprende ahora por qué los libros son temidos y odiados? Revelan poros en la cara de la vida. La gente cómoda sólo quiere ver rostros de cera, sin poros, sin vello, inexpresivos. Éste es un tiempo en que las flores crecen a costa de otras flores, en vez de vivir de la lluvia y la tierra. Los mismos fuegos de artificio, tan hermosos, proceden de la química de la tierra. Y sin embargo, queremos nutrirnos de flores y fuegos de artificio, sin completar el ciclo que nos llevaría de vuelta a la realidad." 

Pues eso, mejor no educar, mejor no mostrar lo que está bien y lo que está mal, mejor no enseñar a nuestros hijos el mundo real, mantengamoslos en una burbuja, y si hace 40 años era normal que los padres fumasen en un coche, con sus 4 hijos detrás, anegando el poco espacio de un humo insoportable, ahorrémonos la explicación de que aquello era una barbaridad, tratar de que conozcan, valoren y piensen... no, en un mundo donde el tiempo cuenta y es más oro que nunca, aunque sea para ver el último chiste que nos mandan por wassup, es mucho mejor borrar la memoria, quemar los libros, censurar películas y hacer como que nunca hubiesen existido. Un problema menos y a otra cosa, mariposa.

 Decía Jean Paul Sartre que incluso el pasado puede modificarse, tal y como no paran de demostrar los historiadores. Quizás dentro de unos años nos cuenten cómo los indios y sus tribus llegaban a acuerdos mascando el famoso chicle de la paz...

jueves, 28 de enero de 2016

Show me the money

Hoy pienso que hace unos días, estando en el Burger King, observaba cómo unos chavales que no llegaban a los 14 años, pedían una hamburguesa mientras escrutaban atentos todas las mesas vacías. De repente, se me acercó uno de ellos y me preguntó si la bandeja usada que había en la mesa vacía de al lado era mía. "No", respondí curioso. 

Sin ningún pudor, el chaval agarró los tres vasos que, entre papeles y manchas de ketchup, se vislumbraban y se dirigió victorioso hacia sus amigos. Les seguí con mi vista, adivinando sus siguientes movimientos. Efectivamente, no tardaron en acercarse a los grifos del denominado "free refill", donde puedes llenar tu vaso tantas veces quieras, y así lo hicieron. 

Seguí con mi comida, perdiéndolos de vista, y olvidándome de ellos, pero al salir del local, los encontré en la terraza de fuera, corriendo y jugando a tirarse los vasos llenos unos a otros. Mordiéndome los labios, opté por quedarme a admirar el espectáculo. Cuando uno vaciaba el vaso de coca cola, tratando de empapar a su colega, rápidamente entraba en el Burger y volvía a llenar el vaso, dispuesto a repetir la operación. 

Tras unos largos y tensos minutos, no puede reprimirme y les llamé la atención (hacerse cuarentón es lo que tiene, uno se vuelve inevitablemente cascarrabias) "¿os parece bien lo que estáis haciendo?", les pregunté medianamente tranquilo.

- "¿Qué pasa? Lo hemos pagado, podemos hacer con la Coca Cola lo que queramos, tenemos derecho ¿no? " Me contestó el más avispado.

"Show me the money", pensé para mis adentros, mientras me largaba del lugar, resignado, algo cabreado y recordando aquella escena en la que Cuba Gooding Jr. le pedía a Tom Cruise que gritase con él, a ritmo de rap, que le mostrase el dinero...





Esa escena bien podría ser una parábola satírica de lo que ha convertido este nuestro Estado de Bienestar.

Papá Estado, sentado en su sillón, al teléfono, atendiendo todas las peticiones de personas que realmente necesitan de su ayuda, de su apoyo y de su garantía. Pero poco a poco van llamando más y más... unos con más razón, otros con más necesidad, y algunos, con más morro, por si cuela. "Show me the money!", gritan todos. Sin saber que el chicle se va estirando, que cada vez somos más los que creemos que es nuestro derecho, incluso aquellos que ni tan siquiera compraron el vaso, y sin importarnos que Papá Estado cada vez tenga menos o sin plantearnos que no siempre debe ser él el que vele por nosotros.

Y me recuerda aquella vez que, en un pueblo de Ohio, tras un partido de fútbol, nos fuimos todo el equipo a un Burger King. Por aquel entonces nunca había visto en España ese sistema del "free refill", así que, con el presupuesto normal de un adolescente, mirando la pela, o el dólar mejor dicho, me froté las manos y pedí un vaso del tamaño más pequeño, pensando rellenarlo cuantas veces hiciese falta. El otro español, a mi lado, hizo la misma operación, no hizo falta decirnos nada. Sin embargo, el resto de mis compañeros, oriundos del lugar, pidieron distintos tamaños de vasos, y de precios, lógicamente.

Ante lo obvio de mi razonamiento, le pregunté a uno de ellos por qué se pedía un vaso grande, pudiendo pagar menos por un vaso chico y beber lo mismo, y él con cara de extrañado, me sentenció con una lógica tan aplastante como honesta: "Si no hubiese "free refill" pediría un vaso grande, porque tengo mucha sed y voy a beber mucha Coca Cola". 

Fue entonces cuando me di cuenta de que en España ningún político podría demandar a la ciudadanía aquello que Kennedy requirió a los suyos, cuando les dijo "no pregunteis qué puede hacer vuestro Estado por ti, preguntad mejor qué  podéis hacer vosotros por vuestro Estado"... Lo que todavía no acierto a saber es si será culpa del político o del ciudadano... o de ambos...

viernes, 22 de enero de 2016

El resto será Historia

"Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas".

Hoy pienso que esta frase no es de hoy aunque podría serlo. En realidad corresponde a Alfonso XIII, quien tras las elecciones del 12 de abril de 1931 decidió huir a Francia sólo con lo puesto, dejando únicamente una pequeña nota, entre la que figuraba la frase citada.

España, 1.931. Se convocan elecciones municipales, de las que salieron, a  nivel nacional, 14.018 concejales monárquicos y tan sólo 1.832 republicanos. Ya en segunda vuelta, una semana después, los monárquicos volvieron a ganar de forma aplastante, obteniendo 22.150 concejales frente a los 5.775 concejales republicanos.

A pesar de estos resultados, varios factores, como el que los republicanos ganasen en las grandes capitales, les otorgó cierta legitimad moral que supieron convertir en presión social primero y represión social después, haciendo que la traducción de las urnas fuese la opuesta a lo que las papeletas decían... llegó la República, sin pebliscito, sin referéndum, sin tan siquiera haber ganado en número de votos, pero lo que las urnas no dieron directamente se corrigió a través de la negociación... el resto es Historia.

España, 1.936. Ahora sí, turno de elecciones generales. El ambiente está caldeado y España y los españoles están de los nervios. Las cosas no eran como se había prometido y como bien refunfuñó el bueno de Ortega, no era esto, no era esto lo que esperaban muchos de aquella República, que lo único que hizo fue separar y crear más odio entre españoles.

Y así, viendo que la derecha, representada por la CEDA era mayoría, en aquellas elecciones se formó una coalición artificial para plantarles cara, nació el Frente Popular, donde se unieron socialistas, comunistas y nacionalistas, un mix antinatura con un único fin, derrotar a la denominada derecha.

Aquellas elecciones también supusieron una derrota para la izquierda, sobre un total de 9.716.705 votos emitidos, 4.430.322 fueron para el Frente popular; 4.511.031 para las derechas y 682.825 para el centro. Sin embargo, en los sucesivos días se empezaron a producir una serie de acontecimientos que acabaron con una increíble y sorprendente mayoría del Frente Popular que le permitió gobernar... una vez más, lo que las urnas no dieron directamente se corrigió a través de la negociación. El resto es Historia...

Alemania, 1.966. Los demócrata-cristianos (centro derecha) ganan las elecciones, pero sin mayoría suficiente, llegan a un acuerdo con el Partido Socialdemócrata (centro izquierda). Nace la primera "Gran Coalición". El nuevo Canciller, Kiesinger, fue militante del Partido Nazi, entonces tan sólo habían pasado 20 años de aquel desastre que inició Hitler, sin embargo, se impuso la cordura y el sentido de Estado al rencor y a la memoria histórica, de forma que ambos partidos, de forma responsable, llegaron a un acuerdo, por el bien de Alemania. El líder socialdemócrata Brandt, incluso formó parte de aquel gobierno como ministro de Asuntos Exteriores, manteniendo el progreso de un país hecho añicos tan sólo 20 años antes. La negociación mantuvo lo que las urnas dieron. El resto es Historia.

Alemania, 2005. Merkel gana las elecciones al SPD (los socialistas) por tan sólo 4 diputados, se hacía imposible entonces mantener el pacto del Canciller Schroeder con los verdes y a los conservadores tampoco les valía el apoyo del Partido Liberal. Finalmente Merkel, la más votada, fue Canciller con el apoyo del SPD, quien conservaría varias carteras ministeriales, lo que parecía impensable fue una realidad, nacía la segunda Gran Coalición. La negociación mantuvo lo que las urnas dieron. El resto es Historia.
Alemania, 2013. Merkel recibe el respaldo de los alemanes y reedita su victoria, sin embargo no consigue la mayoría absoluta, los liberales, no entran en el Congreso y no pueden seguir apoyándola. Merkel se vuelve a sentar con el partido de centro izquierda, el SPD y cierran un pacto, cediendo 6 carteras ministeriales, el presidente del SPD, Sigmar Gabriel, ocupa el cargo de vicecanciller y ministro de Economía. La negociación mantuvo lo que las urnas dieron. El resto es Historia.

España, 2015. El PP reedita su victoria en las elecciones del 20 de diciembre. Sin embargo, el panorama político cambia totalmente al aparecer en escena dos nuevos partidos que consiguen diversificar los votos y hacer del Congreso un compendio de colores que exige el acuerdo entre ellos para poder formar un gobierno estable. Rajoy pregunta al resto de fuerzas, sin embargo nadie le quiere y entonces aparece Sánchez, quien desesperado por llegar a la Moncloa, busca la unión de fuerzas de la izquierda para alcanzar el tan ansiado sillón, pero ni así le llega, necesita el apoyo de nacionalistas (¿o son independentistas?), sin importar su ideología, todo sea por cenar en la bodeguita de Moncloa.
Y así llegamos a hoy. ¿Qué será será? ¿Un triste adiós de Rajoy llorando por el amor perdido de su pueblo? ¿Socialistas, comunistas, nacionalistas y el visto bueno de los antisistema, como en la España del 36? ¿O será Una Gran Coalición PP-PSOE como las de Alemania?...

Decía Aldous Huxley que la más grande lección de la Historia es que nadie aprendió las lecciones de Historia... el resto será Historia...







viernes, 8 de enero de 2016

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos,

Hoy pienso que nunca he estado más contrariado en día tan especial como es el 6 de enero. 

Vale, es cierto que hubo un año que me trajisteis carbón. Sí, de azúcar, pero carbón al fin y al cabo. Otro 6 de enero no disteis con el color de las zapatillas que había pedido. Incluso un año me encontré bajo un bonito envoltorio una camiseta de fútbol... ¡con los colores del equipo contrario!

Pero a pesar de todo eso y de que sigo esperando ese Scalextric que llevo pidiendo desde los 8 años, la verdad es que siempre me habéis mimado, consiguiendo de cada 6 de enero un día mágico.

No son los regalos ni son los camellos, ni tiene, siquiera, que ver con el Niño Jesús. Se trata de acostarme cada 5 de enero con la misma ilusión con la que lo hacía de niño, dejando los 3 vasos de leche en la entrada y deseando que amanezca para abrir los regalos. Es ver que cada 6 de enero el tiempo se detiene y vuelvo a ser aquel mocoso que corre al salón, ante la atenta mirada de mis padres, para ver todo inundado de coloridos embalajes.

Los años han pasado, y ahora soy yo el que mira atento la carita alucinada de todos los renacuajos que se arremolinan en la puerta del salón esperando la señal para entrar, y aún así, escondo con cuidado mis pulsaciones y mis nervios por entrar en esa habitación que, por un día, es un mundo sin conquistar lleno de luz y arco iris.

El suelo lleno de papeles de colores hechos trizas, comer roscón hasta no poder más, dando cada bocado despacito deseando ser el afortunado que se lleva el premio gordo que alguien muy parecido a vosotros mete cada año, regalando fantasía para el resto del año. Llamadlo tradición, nostalgia o sinrazón, pero es algo muy especial cuya magia radica en mantener, año tras año, la misma liturgia bañada en cariño, esperanza y amor.

Sin embargo, este año no supe qué pensar cuando os vi por la tele en la Cabalgata de Madrid. ¿por qué os teníais que disfrazar? Vosotros sois los Reyes Magos de Oriente, sí, Melchor, Gaspar y Baltasar. No importa si lo dice la Biblia, tampoco si incumplís la paridad de la Ley de Igualdad, o si algunos piensan que vuestras capas están desfasadas y que había que darle más color. Vuestras coronas están por encima de cualquier Rey, Presidente o Comandante, porque vuestra única ideología es la felicidad de los niños, tengamos la edad que tengamos. Vosotros regaláis magia, y eso no podéis permitir que os lo quite ningún lobo disfrazado de abuelita. 

No os lo reprocho, imagino que no tuvo que ser fácil para vosotros vestiros con esa indumentaria y dejar que la clásica fiesta dedicada a los niños se conviertiera en un atroz esperpento de luz y sonido, expulsando carretas por no ser afines a la ideología imperante en Cibeles o con DJ,s pinchando música más propia de un after que de un espectáculo para niños.

Y sí, lleváis razón, podría haber sido peor, podrían haberos suplantado tres mujeres vestidas de algo indescriptible, haciéndose llamar Libertad, Fraternidad e Igualdad... más que nada por si traen la guillotina detrás, quién sabe, después de usarla con vosotros igual vienen a por mi por escribiros esta inocente carta...

Puestos a imaginar, podría haber formado parte de la cabalgata algún intransigente disfrazado de ¿pictoplasma? que, aprovechando su cobarde anonimato blanco y peludo, decidiese soltar algo que duele, hiere y que puede romper la magia que esa fiesta tan cínica no había sido capaz de destruir.

Por suerte yo os conozco, y sé que seguiréis viniendo cada año, y aunque seguro que estáis algo enfadados y no tendréis muchas ganas, después de lo vivido este año, aún así, tengo claro que, si vinisteis cuando mis abuelos eran niños, entre bombas y odios forzados, si habéis conseguido arrebatar sonrisas olvidadas y habéis recuperado la esperanza y alegría de aquellos que la creían perdida, sigo teniendo la certeza de que volveréis el año que viene, porque vosotros no podéis fallarnos.

Yo os prometo que seguiré poniendo vuestros vasos de leche en la entrada, despertándome antes de tiempo y saboreando los traidores bostezos que, tan temprano, se me escapan entre risas, caramelos y regalos, y os seguiré escribiendo mi carta, empezando por Queridos Reyes Magos, incluso aunque me obliguen a empezarla con un Queridas Reyas Magas.

PD. Espero que no os olvidéis de donde vivo, y no os engañe el nuevo nombre de la calle, ya que hace poco lo sustituyeron, relevando el de toda la vida, dedicada a un escritor español, por el de otro escritor, también español, ambos andaluces, gaditano el primero y cordobés el otro, poetas y creativos ambos, uno creía en Dios y otro en Alá, pero ambos cantaban al amor. Sólo mil años separaban a ambos, pero sin embargo, según parece, vivir en una dictadura te hace menos digno que haber vivido en un Califato...


domingo, 29 de noviembre de 2015

El Premio Gordo y de Navidad

Hoy pienso que el Premio Gordo de Navidad tiene los días contados. Atrás quedará el calvo en blanco y negro, el camarero del "Bar Antonio" al que todos queremos de amigo y el recién nacido Justino con sus maniquiés.

Y es que nos costó mucho tiempo y esfuerzo acabar con las rencillas sangrientas que mataron tantas vidas y esperanzas en nuestro país. 

Sin embargo, gracias a la responsabilidad y conciencia de muchos hombres y mujeres y, sobre todo, a sus ganas de vivir en paz y armonía, a finales de los 70 España volvía a ser una. Aquella sensata generación se fue haciendo mayor y los niños de entonces, empezamos a aburrirnos de la salud pacífica de una España tranquila, y es que, como decía Antonio Machado, en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa, será que pensar es más aburrido que embestir.

Y así, poquito a poquito, con un nacionalista por aquí, un corrupto por allá, varios iluminados con micrófonos que gritan y algún que otro vengador de ancestros a los que ni conocieron, entre todos hemos conseguido enfangar de nuevo nuestra querida patria. Como me decía el otro día un ocurrente e indignado amigo de codo en barra, "es cierto que una ardilla ya no puede recorrer España de un extremo a otro yendo de árbol en árbol, pero que no pierda la esperanza, porque  si probase a hacerlo saltando de tonto en tonto, llegaba a los Pirineos sin tener que parar ni a comprar tabaco".

Hoy la sempiterna cantinela catalana, aquella que ya el sabio refunfuñón de Unamuno catalogaba de chifladura de exaltados echados a perder por indigestión de mala Historia, cobra carácter de Estado de nuevo escupiendo más lejos que nunca, aunque por suerte, sin  fusiles, quiero pensar que por sentido común y que no sea únicamente por carecer de ellos.

En Madrid, a falta de ideas para hacer una ciudad mejor, no faltan las peregrinas, pero se venden al mejor postor. Madres limpiadoras, universitarios con escoba y multas improvisadas en pro del medio ambiente no han sido suficientes. Ahora, nada mejor que revolver aquella España dividida y rememorar, o más bien reescribir la Historia, apostando por cambiar el nombre de 160 calles de Madrid.

Lo siento por la Alcaldesa, pero llega tarde, no es la primera en proponer una medida tan inútil como absurda, quizás por eso, retiró la propuesta a última hora, o puede que fuese al explicarle que en algunos sitios, como Jaén, otra alcaldesa, de cuyo nombre no quiero acordarme, la tomó con el mapa e hizo una ciudad mejor, más serena y más limpia, donde el parque de la Victoria ahora es el parque de la Concordia, la calle del Santuario pasó a tener nombre de escritora y donde todos los alcaldes que rigieron durante 40 años desaparecieron del callejero... hasta la Cruzada pasó a ser la calle de la Reconcialición, no se fuesen a sentir ofendidos nuestros hermanos los turcos por aquellas batallitas de hace 1.000 años...

Y ahora, turno para la corregidora del Condado, es momento de tomar la palabra, porque en estos días de pantalla y Hashtag, uno no existe si cada día no goza de su TT de gloria.

Y por eso, porque a río revuelto, ganancia de pescadores, nada como embrollar a los españoles, que dicho sea de paso, para eso somos facilones. Y pusieron el ojo en la Navidad, aunque ya lo intentaron antes con las procesiones y algunos hasta con Don Carnal. 

Navidad suena a cálido frío, a Corte Inglés encendiendo sus luces, a Freixenet y sus doradas bailarinas, al turrón del Almendro volviendo a casa con lagrimita incluida. Siempre estará Edu felicitándonos por teléfono, o Chencho haciéndonos pasar un mal rato perdido por las calles de Madrid mientras el pobre abuelo Isbert se desgañita gritando su nombre. 

Los Cristmas por carta casi se han jubilado, y ahora son los wassups los que se imponen. Las bombillas se han convertido en Leds y los chinos venden árboles  a 10€ con las luces incorporadas. Sin embargo, la Navidad sigue siendo de todos, una excusa para ser un poco más feliz, una justificación para reunirte con amigos y con tu familia. Un pretexto para pararte por la calle y darle dos besos a aquella amiga a quien, por las malditas prisas, siempre despachas con un frío hasta luego.

Las gran duda sobre cuándo empezar a utilizar el "Feliz Navidad" al encontrarte con el vecino en el ascensor, sólo se ve superada por la nunca resuelta cuestión del día en que ya no debes seguir felicitando el año nuevo. 

Los Belenes vivientes, los peces en el el río, el niño disfrazado de pastorcillo camino del colegio, aguinaldos que eran de peseta convertidos a Euros, la llamada de rigor al primo de Cuenca, Mecano cantando las campanadas, Martes y 13 repitiendo su empanadilla, los niños de San Ildefonso, el recuerdo de los que ya no están...

Y entonces llegó la Colau, y decidió llamar a la Navidad "solsticio de invierno" en un intento de hacer que estas fiestas sean de todos, porque según parece, la Navidad pertenecía sólo a  nos pocos. 

Y es ahora,en estas fechas en las que todas las discusiones laborales se limitaban a elegir el restaurante para la comida. Donde la diatriba familiar era si comer otra vez cochinillo y la polémica con los amigos era si en fin de año salías de cotillón o mejor hacías una fiesta en casa, llegan la Colau y la Carmena y engrasan aquellos fusiles que tanto daño hicieron y vuelven a tratar de revolver España. Elije tu bando, ¿eres de la Navidad o del solsticio?. Pero por si acaso, ellos ya venden su marca, y te recuerdan que la Navidad es sólo para católicos, es el solsticio (palabreja que hasta hace poco sólo conocían los astrólogos) la festividad de todos, esa que "ponen en valor los valores de todos", y es que por hacer, hasta la redundancia la hacen válida, oiga. 

Y vuelvo por donde empecé, a nuestro Premio Gordo de Navidad, aquel con más de 200 años de antigüedad, y que sospecho que también se tendrá que eliminar. Y es que, bien pensado,  no puede ser de Navidad por ser un concepto religioso, tampoco puede llamarse Gordo, porque es discriminador y hace apología de la anorexia, y ni tan siquiera deber ser un premio, porque convertiría a un obrero de clase en un rico capitalista... 


"En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898. Lo más viejo allí tiene diez años".  
Woody Allen

jueves, 5 de noviembre de 2015

De Babel y uno de los cerditos

 "Y el Señor descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres. Y dijo el Señor: He aquí, son un sólo pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Y esto es lo que han comenzado a hacer, y ahora nada de lo que se propongan hacer les será imposible. Vamos, bajemos y allí confundamos su lengua, para que nadie entienda el lenguaje del otro".
Génesis 11:5-7

Hoy pienso que según cuenta la Biblia, al principio de los principios de los principios sólo existía un idioma de carácter universal. Los hombres, en su ignorante arrogancia, empezaron a planear la edificación de una ciudad y de una torre que fuera muy alta, que pudiera tocar el cielo y que los hiciera famosos, pasando incluso sobre su propio Dios, Yahvé.

Para la gran edificación realizaron ladrillos y no ocuparon piedras como se acostumbraba, utilizando betún en vez de argamasa; cocieron los ladrillos al fuego y empezaron la construcción de la torre. 

Y claro, su Dios se enfadó, se levantó y con un sólo gesto hizo que cada uno hablase una lengua diferente. Imaginaros ese momento, cuando uno trataba de pedirle al otro un poco de agua, ese que hasta hace un minuto era su amigo, y ahora no hacía más que escupir sonidos inteligibles de su boca. es como si ahora, fueses a la provincia de al lado, a tan sólo unos kilómetros de distancia y en un bar el camarero, que habla tu mismo idioma, se empeñase en hablarte en otro distinto... o peor aún, imaginad que vívís en el barrio de siempre, y te obligan a cambiar el letrero de tu tienda para traducirlo a un idioma distinto al que siempre hablaste, una locura, ¿verdad?

Nosotros no necesitamos enfadar a ese Dios, nos valemos por nosotros mismos. Érase una vez una España en la que todos hablábamos el mismo idioma, no había problemas de entendimiento, uno podía viajar del Cabo de Gata al de Finisterre (que diría Da Rosa) y pedir la misma cerveza... Y entonces ocurrió, alguien se levantó y con un sólo gesto empezó a jugar a ser Dios.

Empezaron los catalanes, luego vinieron los gallegos, los Vascos no querían ser menos y llegaron más lejos, inventando un idioma tan difícil de hablar para ellos como para un polaco, entonces los valencianos dijeron que ellos también querían ese privilegio... y los Balearicas, y los asturianos. Y es que ahora, si no tienes un idioma propio, no eres nadie... singularidad histórica lo denominan algunos.

Los aragoneses han tardado un poco más en darse cuenta, pero por fin el PSOE ha visto la luz y ha decidido apuntarse al carro de Babel, para ello, inspirados en Goebbels, ¿quién no tira ahora de Goebbels? anuncian que el aragonés, o mejor dicho, la fabla aragonesa, que así suena más auténtico, se va a convertir en lengua vehicular para la Educación Primaria e Infantil.

Y yo, como buen andaluz, tiemblo... porque conozco a nuestra Susanita y ella no es menos que nadie, y mañana nos pone a estudiar andalú... y si tirito no es por miedo al andalú, sino porque en Andalucía tendríamos que patentar al menos 10 andaluces diferentes, dependiendo de si me coges a un andaluz de Chiclana, uno de las Alpujarras o de Antequera.

Claro, que en un país donde la ignorancia es un mérito y la cultura un lastre en tu currículo, conocer la Torre de Babel empieza a ser insólito y discernir la etimología clara y concisa de la palabra puede llegar a ser cruelmente extravagante. Quién va a intuir que Babel deriva del verbo hebreo ‘balbál’ y que significa confundir. Y que por esa razón a la torre se le nombró así, pues sería ahí donde las lenguas confundirían a todos los hombres del planeta y les obligaría a esparcirse sobre éste.

Hoy, mientras vivimos en un mundo obligado a interelacionarse y donde a pesar de existir más de 7000 lenguas todos tratan de comunicarse a golpe de click, en España seguimos construyendo una torre de Babel a base de paja... hasta que llegue el lobo y nadie le entienda cuando grite eso de "y soplaré y soplaré y la torre tiraré". Y cuando eso suceda y el lobo derribe nuestra torre de un sólo soplido... entonces, querido Mas, ¿a casa de quién llamará pidiendo socorro el pobre cerdito?