jueves, 19 de diciembre de 2013

Mi caco preferido

Hoy pienso que a lo largo de la historia siempre ha habido ladrones que han caído bien, y así, su condición de delincuente ha quedado en un segundo plano, primando otra de sus facetas. 

Imagino que el primer ladrón bueno de la historia fue aquel al que Jesús le regaló descansar a su vera allí arriba y a partir de ahí, durante siglos ha habido todo tipo de ladrones. Ladrones justos, como Robin Hood, ladrones valientes, como Billy el Niño, ladrones románticos como Bonnie y Clide o ladrones con doble rasero, como Francis Drake, un héroe para los ingleses y un villano para los españoles.

Precisamente nosotros, los españoles somos expertos en ladrones buenos. Tenemos nuestro bandolero, Luis Candelas, un pobre ladronzuelo con cara de pena, Lute, un analfabeto descarado, el Vaquilla y por supuesto, nuestro bizco favorito, cuyas vacaciones en Brasil, en cierta forma las disfrutamos todos, nuestro Dioni. Imagino que forma parte de nuestra idiosincrasia. Los americanos tienen a Harry el Sucio, nosotros a Curro Jiménez, cuestión de gustos.

Sin embargo, hoy he conocido a mi héroe chorizo particular, y además de Jaén... ni pollas!

Se trata de un caco a domicilio, quien en plena faena, descubre unas cintas de vídeo con las imágenes más canallas que alguien, incluso un maleante, se puede encontrar. Imagino su cara, cuando al llegar a su casa, con el preciado botín, enchufa una de las cintas y sorprendido, descubre cómo su víctima es un pederasta consumado. ¿Pederasta? Qué palabra más light para describir a un hijo de puta redomado...

El caso es que nuestro protagonista es un saqueador, pero humano, y su código deontológico no le permitía dejar a ese hombre impune. Así que ni corto ni perezoso, realiza una llamada anónima a la policía y les deja debajo de un coche un sobre con las malditas cintas y una nota escrita en la que decía "he tenido la desgracia de que han caído las cintas en mis manos y me veo en la obligación de presentarlas dejando que ustedes hagan su trabajo y puedan meter a ese... en la cárcel de por vida".

Aparte de su refinamiento con los puntos suspensivos y de no cometer una sóla falta de ortografía, su coraje y su valentía para denunciar a ese impresentable lo hacen digno merecedor de todo mi adulación, admiración e idolatría. Lo siento, queridos López Vázquez, Fernán Gómez, Aleixandre y resto de cacos oficinistas. Perdóname incluso tú, querido Jesús Gil, pero este ratero pasa a mi altar particular.

Y ahora, con suerte, la policía consigue armarse de pruebas, el juez logra condenar a este malnacido y ningún tribunal europeo permite que vuelva a ver la luz del día. Por lo demás, ojalá sus vícitmas puedan volver a cerrar los ojos una noche y no sentir un escalofrío al recordar su cara.

Y si algún día, mi ladrón favorito lee esto, le invito a que me meta la mano en el bolsillo sigilosamente y prometo mirar para otro lado mientras me roba la cartera... 

sábado, 14 de diciembre de 2013

Es la actitud, estúpido cáncer

Hoy pienso que ella tenía tantaytantos años, aunque aparentaba alguno menos.

Con tanto temperamento como simpatía, esas eran sus dos grandes virtudes y sus dos peores defectos, cosas de la gente con estrella. Y claro, como no podía ser de otra manera, en seguida conectamos. Imagino que será mi sexto sentido para arrimarme a ese tipo de personas que mucha gente no soporta y otros temen, pero que, sin embargo, están tocados con un halo de gloria y cuyo mérito reside en que nadie le regala, porque todo lo que consiguen lo hacen a base de esfuerzo y trabajo.

Un día me llamó por teléfono, y así, con su basta franqueza, esa que tan poco gustaba a muchos, pero que la hacía transparéntemente sincera y limpia, me lo soltó a bocajarro.

- Buenas, llamo para pedirte disculpas. -Me dijo.-Voy a tener que dejarte tirado en la reunión de mañana. Lo siento de veras, pero no podré asistir y tendrás que ir sólo".

Llevábamos más de dos meses preparando aquel evento, un acto al que irían más de 30 invitados de varios países europeos, y que habíamos estado coordinando ambos, cada uno desde su área.

- ¿Y eso? ¿Te ha surgido un plan más interesante? ¿Me dejas por otro?. -Le contesté con cierta sorna.

- No, es que el otro día me noté un bulto en el pecho, me he hecho unas pruebas y tiene mala pinta. Esta semana me dan los resultados y la verdad, no estoy para charlas y sonrisitas.

Me dejó helado, con la boca abierta y sin una palabra acertada que decir. Si hay algo para lo que no sirvo es para este tipo de situaciones. Le dije que no pasaría nada, que seguro que al final no era nada y todo quedaba en un susto. Pero ella con su dureza innata, me dijo la cosa pintaba mal pero que estuviese tranquilo, que no pasaba nada, que ya estaba preparada para lo peor, aunque es cierto que estaba algo asustada y que ir a un evento de ese tipo no era lo más adecuado.

Ahí la tenéis, afrontando un posible tumor maligno, y era ella la que estaba disculpándose y tratando de tranquilizarme, hay que joderse, pensé.

Recuerdo que al colgar el teléfono, me quedé un rato callado, sin hacer nada, sentado en mi despacho, sorprendido, pero al mismo tiempo admirado. Esta mujer era increíble, en un momento así, fue capaz de reconocer su miedo, sincera y serenamente, mientras me hablaba de manera pausada y sensata,  mostrando sensibilidad, sin querer dar pena,  pero sin tratar de esconder sus sentimientos.

Los peores augurios se hicieron realidad, le detectaron un cáncer de mama. Lo demás, como en todos estos casos, vino rodado, pruebas, más pruebas y calendario para operación, quimio...

Durante todo ese tiempo, mi destino cambiaba y dejaba Madrid, así que un par de semanas antes la llamé para decirle que volvía a mi tierra, Jaén. Le dije que quería despedirme de ella, tomarme una cerveza y reírnos del mundo y algunos de sus habitantes con nombre y apellidos, como solíamos hacer cuando nos juntábamos.

Como era habitual, me contó sus experiencias, sus encuentros y desencuentros con los médicos y sus distintas reacciones ante el dichoso veneno que tanto daño le hacía pero que paradójicamente le salvaría la vida.

Nos juntamos un día, el día que ella quiso, el día que ella sacó fuerzas. -Iré con peluca, espero que no te asustes. - Me dijo, así, con su escasa sutileza.

- No lo digo por decir, estás más guapa y radiante que nunca. Algo más delgada, vale, pero tu piel está como más suave, más brillante.

- Bueno, eso es porque al dejar el alcohol y comer tan sano, estoy descubriendo sus beneficios. Es cierto, mi cuerpo se siente bien, y eso se nota.

Así es ella, siempre sacando el lado positivo de las cosas. Y así estuvimos toda la noche, un rato corto, porque estaba agotada, pero intenso. Nos reímos de su cambio de look, pasando de un pelo largo rizado a un pelo también largo, pero liso que además no le quedaba nada mal.

-Mi madre, a la que no le he dicho nada de mi historia, me regañó por lo del pelo. ¿Pero qué te has hecho, niña? Me dijo. No se dio cuenta de que era un peluca.

- Es que yo, por mucho que miro y remiro, no termino de creerme que es un peluca. Te queda fantástica, en serio.- Le dije, y lo sentía de veras.

Ahora en la distancia, seguimos wassupeando, está a punto de ver el final del túnel y todo va según lo previsto. No podía ser de otra manera. Es la actitud, estúpido cáncer, diría Bill Clinton. Mi amiga lo tiene todo, fuerza, carácter y una gran capacidad de sufrimiento. Esta vez, desgraciado cáncer, te equivocaste de víctima.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Difama que algo queda

Hoy pienso que cuentan que la Revolución Francesa no se fraguó en los despachos de Danton, Robespierre o Marat, tampoco triunfó gracias a los libros y las ideas de Descartes, Voltaire o Montesquieu y ni tan siquiera la cruel limpieza social llevada a cabo por los Sans-Culotte fue decisiva En realidad, el punto culminante tuvo lugar algunos años antes cuando un grupo de escritores inundó el mercado con obras que pretendían exponer el perverso comportamiento de los nobles, aristócratas y demás grandes de aquella Francia todavía monárquica. Estas historias, basadas en rumores y a veces en la simple imaginación del autor, "revelaban" secretos de los reyes y sus amantes, actividades lascivas y extravagantes de una reina impopular cuyo mayor pecado fue nacer en el extranjero, asuntillos de los aristócratas y de hombres de mundo convertidos en grandes relatos llenos de morbo y sedición. Había nacido la difamación como arma de manipulación.

El otro día, leí en el periódico una noticia relacionada con el Mercadona que me trajo a la mente aquel origen de la difamación.

Hace ya casi 12 años que descubrí este supermercado. Recién mudado a Santa Pola, pueblo de playa veraniego, poblado y con mucho movimiento, sin embargo en invierno tornaba a una cara mucho más desolada. Un Dia, varias tiendas de ultramarinos y un supermercado desconocido con letras verdes, desconocido para mí, era toda la oferta para hacerme con las viandas diarias.

Fue un amor a primera vista. Sus dependientes, profesionales, simpáticos y diligentes, sus estanterías tan limpias, precios competitivos y una marca blanca, propia, de verdadera calidad, que además no escondía el verdadero origen del producto.

Han pasado los años y aquel supermercado, al igual que su dueño y creador, se han hecho muy conocidos y populares. ¿quién no tiene hoy un mercadona al lado de casa? ¿quién no ha probado algún producto Hacendado?. 

El caso es que Don Juan Roig, desde hace tiempo ha venido innovando para conseguir ese éxito del que su cadena de supermercados disfruta hoy día. Esa innovación, como todas, no ha sido fácil. Ha supuesto, por ejemplo, enfrentamientos con grandes marcas, para que bajaran sus precios y poder seguir siendo un supermercado competitivo, además de una gran inversión inmobiliaria. Pero ahí está, una empresa española que hoy compite con grandes multinacionales internacionales.

No obstante, me he debido perder algo por el camino, ya que durante todos estos años, también he asistido a campañas de difamación contra su política de hacer negocios, denunciando, por ejemplo, que los trabajadores eran explotados mediante contratos basura y exigencias infrahumanas... No puedo decir nada al respecto, aunque un día, hablando con un trabajador de allí me decía que era todo lo contrario, que las mujeres gozan de grandes privilegios en caso de quedarse embarazadas, que los sueldos son muy razonables y que en general, no tenía queja. 

Sin embargo, hace unos meses, también leí una noticia en varios diarios, además de llegarme a través del whatsApp y por algunas redes sociales. Se trataba de la compra de aceite que Mercadona hacía para luego venderlo como marca blanca. Como digo, fue una noticia que incluso se publicó en diarios digitales como Alerta Digital, criticando que compraban aceite africano y que lo envasaban en Portugal.

Hoy leo con satisfacción e inmensa alegría que la propia envasadora que le vende el aceite a Mercadona anuncia que este año le ha vendido 90 millones de kilos de aceite virgen extra. Aceite de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Cataluña y Madrid. Esta vez no es un bulo, nada de mentiras ni rumores, una información seria, la verdad. Sin envasadoras en Portugal o aceite africano.

Es curioso que incluso hay una página web que se denomina boicotmercadona. Quizás me falta información, quizás soy un ignorante, pero hasta donde llega mi percepción de mero consumidor, Mercadona se ha hecho algo más que un hueco en el difícil sector de la alimentación a base de trabajo, innovación y calidad.

Lástima que siempre haya otros intereses que traten de aniquilar lo que en el fondo, es bueno para todos... o para casi todos, claro... 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las razones haberlas haylas

Hoy pienso que dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos. Yo no lo creo, más bien considero que el sentido común simplemente está condicionado por el propio interés. Por eso cuando dicen que hay razones que la razón no entiende, yo siempre respondo "claro que sí, claro que la entiende"

Nunca he entendido, por ejemplo, la razón del reciclaje del vidrio. Recuerdo, siendo un adolescente, cuando el botellón consistía en un litro de cerveza a compartir "a morro" entre 5 amigos. Comprábamos el susodicho a 100 pesetas, de las cuales nos reintegraban 20 si posteriormente devolvíamos el envase vacío. Os puedo asegurar que teníamos mucho cuidado en no romper un envase o dejarlo "olvidado" en el banco del parque...

Era así de simple, el litro pasaba del fabricante al tendero y de éste a nosotros y una vez consumido (bebido, en este caso) se revertía el proceso. Después el fabricante sólo tenía que lavarlo y reutilizarlo. 

Hoy, el proceso se ha complicado, ahora nos cobran un euro y pico (en pesetas unas 200, echen cuentas), y no te reintegran nada, pero eso sí, eres tú el obligado moral, y ya en algunos casos el obligado legal, el que tiene que devolverlo a un contenedor de reciclaje.

Ese contenedor pertenece a una empresa, que se encarga de reconvertir todo el vidrio y reciclarlo, de forma que se puedan construir nuevas botellas a partir de un material reutilizado.

Todo muy verde, muy ecológico nos dicen, pero al final, hemos llegado a un proceso mucho más complicado que, además supone un mayor gasto de material y un coste infinitamente superior... Que, por supuesto acaba repercutiendo en el consumidor. ¿Sentido común? Para alguien lo tiene, traducido en euros, claro.

Por cierto, ahora los parques, o botellódromo como se llaman ahora, no acaban precisamente limpios.... Aunque ZP podría decirme que eso es creación de empleo, el de los limpiadores municipales, puro plan E gracias a la divina adolescencia.

Hace tan sólo unos días, el Gobierno ha prohibido que en los bares se rellenen las aceiteras. Para alguien de Jaén, donde las tostadas con aceite son dieta obligada, tengo que decir que lo veo con poco sentido común... Lo digo como consumidor, claro. Quiero decir que hasta ahora, cuando yo iba a un bar, pedía una tostada y yo me echaba el aceite en la cantidad que quería ("free refill" que dirían los americanos). En caso de que el aceite no me gustase o notase que era de baja calidad, lo tenía fácil, no volvía a ese garito. 

Ahora, por ley, todos tendrán que disponer de esos pequeños envases de aceite, que son como capsulitas, lo que conlleva que si el usuario quiere sólo un poco de aceite, el resto lo desechará, yendo directamente a la basura, aunque él lo seguirá pagando, claro.

Esto también supondrá un gasto nuevo, el del propio envase de plástico, que también pagará el usuario, por supuesto. Esto tiene mucho sentido común, sobre todo para el fabricante de envases... Quizás soy demasiado suspicaz, imagino que el Estado mira por mi salud, sabedor de que yo no me valgo ni tengo criterio para cuidar de mí mismo... De todas maneras, a estas alturas, me conformo con que no me obliguen a llevar, tras el desayuno, los envases a uno de los contenedores...

Hoy leo que el PSOE votará en contra de la propuesta de UPyD para que los etarras excarcelados gracias a la doctrina Parot no cobren el subsidio de desempleo. Propuesta fundamentada en dos razones, primero por las deudas impagadas que estos asesinos tienen con sus víctimas y también por su falta de arrepentimiento, lo cual hace incongruente el argumento del PSOE de que esta prohibición  conculca el derecho a la reinserción.  ¿Razones? Ojalá algún día me encuentre a Rubalcaba tomando un café y me las explique...a la cápsula de aceite invito yo, faltaría más.

Paso de página y veo que el Gobierno norteamericano niega que Obama vaya a pedir perdón por la invasión a Afganistán, señalando que la mayoría de sus ciudadanos están en contra de dichas disculpas e imagino nuestro sentido común español... A estas alturas, en España el Presidente tendría que haber suplicado, rogado y haberse fustigado públicamente ante el mandatario afgano para merecer su perdón, ante nuestra cara orgullosa y complacida por la muestra de bondad infinita española... y es que esto del sentido común es algo tan complicado... Como las razones que uno no entiende, pero que haberlas siempre haylas, como las brujas.

lunes, 11 de noviembre de 2013

El piano como arma blanca

Hoy pienso que criticamos a la Señora Justicia. Le reprochamos su parsimonia, hasta que entendemos que justo cuando debe quedarse en la cama perezosa es cuando actúa rauda y veloz consiguiendo una sonrisa que nos repugna a la mayoría. 

A veces la criticamos por adúltera, imaginando que nos engaña con el vecino guapo y rico, ese que haga lo que haga siempre estará bien, recordando lo que nos cuesta sacarle un piropo para nosotros...

En fin, esta mujer de ojos vendados tiene la culpa de todo... Sin embargo, a veces llegan a sus oídos (hasta hoy sigue ciega, esperemos que siga así por mucho tiempo) casos como el de Puigcerdá, donde una vecina ha demandado a su aledaña por tocar el piano. Y es entonces, sólo entonces cuando imagino a nuestra dama diciendo: "Esta es la clase de justicia que deseáis, pero yo me pregunto, cual es la que vosotros os merecéis?"

Y me viene a la mente esos asesinos que salen incólumes, de su Spá presidiario, enseñando dientes en nombre de Parot, y sí, la Pantoja llevaba razón, ¡claro que me jode!. Y mi cabeza sigue poniendo caras, esos personajes que se siguen pitorreando del dolor de unos padres que suplican por poder dar descanso a los restos de su pequeña...

Sí señores, en este país podemos gritar goles sin rubor hasta quedarnos roncos. Tenemos licencia para sacar pecho en el ascensor ante el vecino de tabique, por haber conseguido la noche anterior que nuestra compañera de lecho cántase ópera con una sóla nota al ritmo de los muelles del catre. Y también, por supuesto, es legítimo poner Salsa Rosa a un volumen elevado, porque sería imperdonable perderse los detalles del embarazo de Chabelita.

Sin embargo, no toques el piano, porque si no es pecado, sí puede ser considerado delito. Al menos eso es lo que opina la fiscalía y la acusación particular, que solicitan siete años y medio de cárcel para una, entonces, estudiante de piano (hoy ya profesional) que practicaba 8 horas al día.

Es lo que tiene la incultura, con unos mínimos conocimientos musicales, podrían haberle acusado con agravantes: la irreverencia de las composiciones de Liszt o la energía de Beethoven bien valen 3 años más de cárcel... 

No es sólo que fuese molesto, es que la pobre vecina ha afirmado que esos horribles ruidos le han causado una "lesión psíquica consistente en un trastorno adaptativo con síntomas de ansiedad reactivo al estrés ambiental de tipo auditivo”, lo que hizo que tuviera síntomas como alteración del sueño, nerviosismo, ansiedad, episodios de pánico e incluso problemas de gestación en los últimos meses del embarazo de su hijo.

Yo lo entiendo, si te toca vivir escuchando un golpeo de balón continuo noche y día de un niño, no es para tanto, ¡imagina que llega a ser un Cristiano Ronaldo! ¡Quién soy yo para frustrar semejante carrera! ¿Pero música clásica, estás de broma?

Hoy aquella niña que se sentó delante de un piano por primera vez con 6 años, tiene 28, es concertista profesional y cursa un máster en Italia... ¡Vergüenza debería darle! Menos mal que siempre queda gente de bien, que no sólo piden 7 años y medio de cárcel por su despiadado crimen sino que solicitan su inhabilitación para ejercer cualquier profesión que tenga que ver con el piano como instrumento musical durante cuatro años. "Vade retro, Satanás, ¡ya cuidamos nosotros de tú descarriada alma!"

Bueno, y ya puestos a pedir, aunque de forma desinteresada, también piden una pequeña indemnización de 9.900 €... Así, además de dejarla sin negras y corcheas, la dejamos también sin blanca...

Y es que una vecina que grita con la ventana abierta "Andreíta, comete el pollo" puede llegar a Princesa del pueblo, pero alguien que interpreta a Chopin bien merece ser la lapidada... "¡Que le corten la cabeza!" Diría la Reina de corazones de Carroll.

Yo, por sí acaso, ya le he escondido a mi hijo la flauta, no vaya a ser que le dé por querer aprobar música en el colegio, no vaya a volver a casa con una nota escarlata colgada al cuello...

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La educación como instrumento Matrix

Hoy pienso que recuerdo cuando, siendo aún un renacuajo, nos cambiaron la forma de evaluar nuestras notas. Pasamos de los diáfanos sobresalientes e insuficientes a los eclécticos Progresa Adecuadamente (P.A) y Necesita Mejorar (N.M.). 

Este método de evaluación nos supuso un gran respiro a los más pícaros, ya que siempre podíamos decir en casa que un Necesita Mejorar no significaba necesariamente un suspenso, era simplemente un toque de atención para mejorar nuestra motivación, y en cambio, vendíamos un Progresa Adecuadamente como un gran triunfo y una recompensa a todo nuestro esfuerzo, mientras mis padres, perdidos entre tanto acrónimo, dudaban entre un castigo ejemplar o comprarme, por fin, aquella ansiada bicicleta. 

Y así llegamos hasta hoy, con una historia legislativa llena de experimentos, entre LOGSES, LOES y LOMCES que siguen desembocando en el mismo fango, un informe PISA que nos deja de farolillo rojo a nivel internacional y sin levantar cabeza año tras año. 

Hoy leo que la Junta de Andalucía acaba de aprobar el Decreto de Evaluación del Sistema Educativo que prohíbe expresamente los métodos de evaluación y calificación de los Centros Educativos, lo que, dicho en romano paladín, significa que la Junta prohíbe evaluar los centros y así se abstiene de tener que dar a conocer cuáles son los que funcionan mejor o peor y cuál es su nivel . 

Según el Consejero de Presidencia, un método de evaluación podría tener “consecuencias segregadoras” y así, para garantizar la equidad y evitar “un elemento diferenciador claro, Andalucía apuesta por un carácter exclusivamente formativo orientado a la equidad”. 

Lo primero que pensé al leerlo es que este Consejero y su cohorte de orientadores, nunca habían leído a Séneca, quien afirmaba que “ningún viento es favorable para el barco que no sabe donde va”. Porque si no podemos medir ni evaluar, ¿cómo saber qué hay que mejorar? ¿qué objetivos podremos establecer si no sabemos de dónde partimos? 

De pronto cerré los ojos y me imaginé al Señor consejero, sentado junto a su equipo, rodeado de un montón de folios adornados con miles de cifras datos. Su cara de preocupación y sus mangas remangadas hacían patente la tensión del ambiente. 

- “Estos datos no son nada positivos. ¡Muchos de nuestros Centros están hechos un asco! Gritaba el Consejero. 

- “Podemos invertir en nuevos proyectos educativos”. Se atrevió a sugerir un joven imberbe sentado a su izquierda. 

- "O impulsar un nuevo programa formativo para profesores, ellos son los primeros interesados desde hace mucho tiempo”. Afirmó una chica algo más mayor desde el otro lado de la mesa. 

-  “Tenemos un proyecto a medio plazo que podría dar sus frutos en 5 años, mejorando la calidad de la enseñanza en un porcentaje muy ostensible”. Volvió a insistir el joven de la izquierda. 

- “¿5 años? A saber dónde estaré yo dentro de 5 años. Yo quiero algo ya, ¡necesito salvar mi culo hoy! Y con la que está cayendo y la reducción de presupuesto, no penséis en un solo Euro, ya sabéis, las 3 Bes, bueno, bonito y barato.” Afirmó algo más calmado el Consejero. 

- "¿Habéis visto Matrix?" Espetó de pronto el hombre calvo de su derecha, quien ostensiblemente más mayor que el resto, había permanecido callado hasta entonces, continuando tras una breve pausa.

 “La conclusión que yo saco de esto es la siguiente, si yo desconozco las características de uno y otro colegio, no podré tener ningún criterio objetivo para poder criticar. Ya sabéis, como le dice el Sr. Reagan al malvado Smith en la genial Matrix”, “¿Sabes? La ignorancia es la felicidad”. Así que no nos compliquemos la vida, no se la compliquemos a los padres, no les demos datos y calificaciones, no vaya a ser que empiecen a pensar por ellos mismos, que decidan qué es lo mejor para sus hijos… y lo que es peor, que empiecen a exigirnos una cierta calidad en la enseñanza. No les demos armas que puedan utilizar para sonrojarnos. ¿Datos objetivos? ¿Evaluaciones? ¡Eso sería nuestro suicidio! 

- "Sí, bien, ¿y cómo vendo eso?" Refunfuñó el Consejero.

- "Eso lo sabemos hacer muy bien... para justificar nuestra decisión, nada mejor que hablar de igualdad, eso siempre nos ha servido, por algo somos progresistas. Hace tiempo que nos adueñamos de aquellas palabras que un franchute pronunció un día de euforia sangrienta: "libertad, igualdad y fraternidad". Así que escribe lo que quieras, que ya me encargo yo de no dejar que Matrix se derrumbe…"

De pronto abrí los ojos y me pregunté a mi mismo: ¿lo he soñado?

lunes, 30 de septiembre de 2013

El derecho fundamental a decidir

Hoy pienso que si Dan Draper, el protagonista de Mad Men, se diese una vuelta por la Catalunya nacionalista, se sentiría abrumado por todo el ingenio que por allí abunda. No es ya el victimismo llorón de sus líderes ni son esos remiendos en los libros de historia a gusto de su consumición, es mucho más, es una forma de vida en el que la propaganda es su sustento y en la que Goebbels lloraría de orgullo y emoción.

El otro día me decía un compañero de trabajo vasco, bastante sensato la mayoría de los ratos, que él no era nacionalista, por supuesto que no, que incluso las pasadas elecciones votó al PP (sigo dándole vueltas a la relación entre una cosa y otra) pero que también entendía a los catalanes y su sempiterna reivindicación, porque todos tenemos "derecho a elegir".

En aquel momento sólo acerté a reprocharle la palabra "catalanes"  que había utilizado, ya que eso  implica dar por hecho que el 100% de los catalanes eran independentistas, y eso es mucho suponer,"yo que tú les preguntaría uno por uno, al fin y al cabo es su derecho...", le dije mientras le daba un sorbo al café. Creo que no me entendió.

Lo cierto es que esa frase, como todas estas que hablan de libertad, paz y amor (y plus pal salón) suenan muy bien y venden mejor.

Yo, que como buen tauro, soy testarudo y me gusta darle las vueltas a las cosas. Tras aquel café me fui pensando en el dichoso "logo". Inspiras, miras al infinito y tratas de sacar el mejor Constantino Romero  que llevas dentro, para exclamar, "Derecho a decidir". Es entonces cuando uno puede llegar a creerse George Washington (Juan Bravo quedaría demasiado cañí) y reescribir su propia Carta de Derechos Fundamentales.

Y es que esto del derecho a decidir suena simple, bonito y eficaz. Que cada uno decida, se vota y ya está y si sale que independencia, pues que se independicen, al fin y al cabo es su tierra y su casa.

Pongámonos por un momento en esa situación. Imaginemos que "Cataluña" se sale con la suya, y tienen su anhelada votación para independizarse... Eso sí, no para independizarse a cualquier precio, porque como bien sabéis, ellos ponen las condiciones, es decir, que su "derecho a decidir" incluye el qué y el cómo. Utilizando el ejemplo que un día usaba mi cuñado. Si un hijo cree llegada la hora de independizarse de sus padres (hoy día raro raro raro... Todo sea dicho) no sólo diría que se va, sino que sería él quien estableciese los derechos a los 5 tupper semanales de Mamá, lavandería fija y quizás hasta una paga mensual. El derecho a decidir a la carta es lo que tiene...

Pero volviendo a la hipótesis del referéndum... Imaginemos que gana el sí a la independencia en general, pero sin embargo, en Sardañola del Vallés, el 99% de sus habitantes han votado que quieren seguir siendo españoles. Su derecho a decidir también habría que tenerlo en cuenta, y por tanto ellos deberían quedarse en esta nuestra España, ¿no? Al final iba a quedar un mapa raro, pero todo sea por el derecho a decidir...

Ahora sigamos imaginando... ¿Y si mis amigos los Cartageneros vuelven a sus pretensiones ancestrales y deciden por ellos mismos hacerse Cantón? Su derecho a decidir les legitima...

Pero supongamos que en Palencia les da por pensar a la mayoría que los impuestos son muy altos, y que deciden por sufragio universal, directo y secreto eliminar el IRPF de sus vidas. Claro, podrían decir, es nuestro "derecho a decidir", en un país donde la democracia y la libertad debe ser lo más importante. Lo siento, Sr. Montoro, rehaga sus cuentas, que nosotros no pagamos más.

Quizás en Linares podrían decidir conducir por la izquierda, muy ingleses ellos. Y en Toro hacer su propia reforma de Pensiones, ahora que la cosa anda tan apretada.... Todo sea por garantizar el derecho fundamental a decidir...

Nos queda pues, ver en el próximo partido Barça - Real Madrid a Messi coger el balón con la mano, acercarse lentamente a la portería y meter un gol... Y si el árbitro pita mano y anula el gol, los culés, indignados podrían decirle a gritos, "justo antes del partido, hemos decidido en el vestuario, por mayoría absoluta, que Messi podía meter el gol con la mano... ¡Es nuestro a derecho a decidir!"

Sólo espero que no lean esto mi vecina del quinto, no vaya a ser que decida someter a votación en la próxima junta, que sea obligatorio tender la ropa en el balcón de la calle, como símbolo de identidad vecinal...