martes, 27 de enero de 2015

¡Qué viva Mamá Susana!

"Dios no podía estar en todos lados, por eso creó a las madres"
Antiguo proverbio judío

Hoy pienso que es muy difícil ser madre, ya lo decía la escritora norteamericana Jane Sellman, "la frase ´mujer trabajadora` es redundante". Y lo es, porque una madre renuncia a muchas cosas desde el momento en que lo es, y renuncia decida lo que decida. Si desea pasar los primeros meses junto a su bebé, tendrá que dedicar, por ejemplo, menos tiempo al trabajo, sin embargo, si decide darle prioridad a su profesión, entonces perderá momentos eternos junto a su retoño que no volverán nunca. 

No es una decisión fácil. Los tiempos cambian y hoy día muchos hombres deciden ser ellos los que se quedan en casa cuidando de los pequeños, sin embargo, la naturaleza sigue siendo más poderosa que nosotros y, hasta ahora, los nueve meses de embarazo y el parto tienen aún la exclusiva maternal.

Hoy sin embargo, ha aparecido la supermadre, por fin una mujer ha conseguido la cuadratura del círculo, tras muchas horas de frío cálculo y, seguramente, alguna noche sin dormir ha logrado compatibilizar su deseo de ser madre con sus grandes aspiraciones profesionales. 

Ella, una chica recién llegada a la década de los 40, de pronto ve cómo se le presenta la oportunidad de ascender a lo más alto y así, de pronto, tras muchos años de fidelidad empresarial se encuentra rozando las puertas del despacho de la última planta. Y es en ese momento cuando aparece el dilema, primero una falta, luego un punto rojo y finalmente una pequeña fotografía en blanco y negro que lo confirma... está embarazada. Justo ahora, que se proponía iniciar la última batalla para desbancar a otro jovencito que, como ella,  se había anticipado a ocupar el gran sillón. 

"¿Y qué hago ahora?" -Se preguntaba nuestra heroína-. "Quiero ser madre, pero no puedo desperdiciar la gran oportunidad de mi vida, el sueño que desde los 18 años ni me atrevía por miedo a imaginar".

Pero fue entonces cuando se le encendió la luz, o quizás se la encendió algún joven jubilado de su propia empresa... o puede que fuese algún anciano sin jubilar...

El caso es que ideó un plan en el que se lo iba a jugar todo a una carta, pero no tenía más opción. Lo importante era triunfar, llegar a lo más alto, y sin que ello le impidiese poder dar a luz a su pequeño vástago.

"Pero no es lógico", -le decían algunos.- "Para mí sí". -Contestaba ufana ella.-  "Esa decisión supondrá un gran coste para la empresa, puede que pierda... pero también es cierto que si yo gano también ganará la empresa". 

De pronto, un administrativo le hizo un comentario algo más hiriente: "Pero tu decisión costará mucho dinero, 14 millones de Euros más o menos, y lo pagaremos entre todos, no sólo nuestros trabajadores, sino todos aquellos a los que se supone que les estamos prestando un servicio. La empresa puede acabar ganando, como tú, pero los demás, perderán de todas maneras".

Ella se quedó pensativa, miró al cielo, y se sintió reina, y fue entonces cuando halló las palabras adecuadas... "Soy Susana, y me lo merezco, merezco ser reina, presidenta o lo que me plazca, y sin renunciar a ser madre, porque soy mujer y es mi derecho irrenunciable. Y algún día le contaré a mi churumbel, hijo, gracias a ti lo conseguí, y llegué. Todo el mundo perdió, pero yo gané".

"Pobre Pedro", -decían algunos-, "ya está sentenciado", mientras sus ovejas contestaban, "ser madre y presidenta no tiene precio, aunque nos lleve a la ruina, lo importante es que nuestra Susana esté contenta, porque si ella nos da de comer, nosotros gritamos ¡Que viva Mamá Susana!".

Alguien que oía los balidos incrédulo sólo pudo acertar a decir, "qué razón llevan, esa es la importancia de una tilde, porque... ¡qué viva Mamá Susana!"

Y es que Dios no podía estar en todas partes, por eso un día creó a Susana...

martes, 20 de enero de 2015

Je suis tout le monde

Hoy pienso que el deleznable acto terrorista en París, ha servido para dar juego a muchas pláticas de bar. Después de escuchar programas de radio, telediarios, tertulias y debates, no puedo por menos que destacar, cómo perdemos el norte en España y lo fácil que es sacarnos los colores con tal de buscar razones a nuestro premeditado argumento.

Me refiero a que mientras en París, desde el minuto 0 del atentado sólo ha habido un único objetivo por parte de todos, que era perseguir y dar caza a esos asesinos, vivos o muertos, nosotros aquí ya empezábamos a recordar nuestro 11-M, a buscar diferencias y a utilizar el atentado para asestar golpes allá donde más duelen.

Una periodista comentaba que esto debía servir para darnos cuenta de que no se podían poner límites a derechos inalienables como la libertad de expresión o el derecho al aborto... "¿Aborto, ha dicho aborto, qué tiene que ver ahora eso aquí ?" Me pregunté a mí mismo, incrédulo.

Alguien decía también que menos mal que el atentado había ocurrido en un país con un gobierno de izquierdas, porque si llega a mandar la derecha habrían aprovechado para limitar más los derechos de los ciudadanos... aquí no supe ni qué preguntarme, pero me acordé de Alfonso Guerra y su "que viene la dereshaaaa"...

Un tertuliano afirmaba tajante que le parecía muy hipócrita que alguien condenase este atentado y sin embargo hace un tiempo estuviese a favor de la censura de la portada del Jueves por tratar de sacar una caricatura obscena de nuestro entonces Príncipe Felipe sodomizando a la entonces Princesa Letizia. 

Esto es lo que pasa por relativizar y confundir términos. ¿Alguien puede, en su sano juicio; comparar una matanza a sangre fría de 12 personas con la censura de la portada de una revista? 

Para terminar de escuchar sandeces, hubo quien llegó a decir que en España esa manifestación masiva, de consenso y pacífica no habría podido ser posible en España con la denominada ley "Mordaza".

Y eso sin incluir los tweets de nuestro Willy Toledo, al que considero un Community Manager excepcional, ya que consigue con cada comentario llegar a todas las esquinas de España.

Y en mitad de todo este tinglado, yo me preguntaba ¿Por qué todo el mundo se manifestaba a favor de la libertad de expresión en lugar de manifestarse en contra del terrorismo islámico? Sería algo así como si en España, en los tiempos en que ETA mataba, hubiese habido una manifestación a favor de la liberación de Ortega Lara y el lema hubiese sido "por el derecho a trabajar donde uno quiera", como si el pecado de Ortega Lara hubiera sido ser funcionario de prisiones.

La verdad es que la libertad de expresión tampoco es infinita. Uno es libre de expresarse como quiera siempre y cuando eso no suponga limitar o conculcar los derechos de otro. Ya lo decía Sartre, "Mi libertad empieza donde termina la de los demás". Por eso existen delitos como la calumnia o las injurias relacionados con el derecho al honor o a la intimidad, por ejemplo. 

Yo pienso que la revista Charlie Hebdo seguramente había sobrepasado ese límite. Digo yo que si en esta revista hubiesen optado por mofarse de Ellen DeGeneres por sus inclinaciones sexuales o de Montserrat Caballé por el tamaño de su trasero, seguramente la sociedad se les habría echado encima.Y por eso, hasta puedo entender que las caricaturas de Mahoma no gustasen a los musulmanes.

Sin embargo, no nos equivoquemos, además de que nada justifica un asesinato, las  caricaturas fueron una mera excusa para ejecutar un objetivo planificado y que sólo necesitaba personificar el pretexto para llevarlo a cabo. En las Torres Gemelas no pintaban comics, igual que en los vagones de nuestros cercanías nadie se mofaba de Mahoma... tampoco hubo risas previas en el metro de Londres.

Las viñetas fueron su coartada, y nosotros caímos en la trampa. Derivamos el debate a si se puede o no se puede pintar a Mahoma y les servimos en bandeja un pretexto bajo cuyo subterfugio se sirven para quemar Iglesias, banderas y quedar legitimados para gritar, odiar... y matar.

Je suis Charlie, pero también soy Gregorio Ordóñez y James Foley, también iba sentado en el cercanías de la estación de Santa Eugenia y también salté desde lo alto de las Torres Gemelas angustiado por las llamas. Desgraciadamente, cada día "je suis tout le monde" porque mientras discutimos por los límites de los derechos y libertades, los Bolinagas y los Hamid Karzai siguen  riéndose entre tripas y entrañas.

jueves, 15 de enero de 2015

Las grandes mentiras nunca descesan

"Las grandes masas sucumbirán antes a una gran mentira que a una pequeña". 
Adolf Hitler

Hace unos meses asistimos al espectáculo del ébola en España, que, como todas la noticias, nacen, crecen y mueren, porque hoy nadie habla ya del ébola, a pesar de que siguen muriendo miles de personas en África.

El caso es que un misionero español, Miguel Pajares, se infectó del virus y el gobierno español decidió trasladarlo a España para darle el mejor tratamiento posible, en un intento desesperado por salvar su vida. Se actuó deprisa y corriendo y de forma algo improvisada, lógico si tenemos en cuenta la urgencia del caso y, sobre todo, la novedad y la inexperiencia para España en el tratamiento de este virus.

Tristemente, nuestro misionero finalmente murió, y también por desgracia una de las enfermeras que lo trató se contagió... de ébola, porque el resto de España pareció también infectada, pero de rabia, porque a partir de entonces surgió un intenso debate sobre todas y cada una de las acciones que el Gobierno realizaba. Así somos para todo en esta nuestra querida España. 

Siguiendo el protocolo, ponen en cuarentena a las personas con las que Teresa Romero, la enfermera infectada, entró en contacto. Pronto surgió la duda, ¿qué hacer con su perro, Excalibur?. ¿Tenía que ser sacrificado o deberían haber tratado de salvar su vida a cualquier precio y asumiendo cualquier riesgo?

Teresa afortunadamente salvó su vida. Sin embargo, lo que debía haber sido un canto a la vida y un éxito compartido se convirtió en una batalla absurda que su marido comenzó y que ella, imagino que mal asesorada, continuó. Y es que, como siempre sucede, tenemos que buscar culpables, porque parece que, como ocurre con un trozo de pan y una pequeña espina, con un chivo expiatorio la desgracia se traga mejor.

Ella se infectó accidentalmente. ¿Pudo haber algún error de protocolo? Seguramente, o quizás un descuido suyo, o puede que un exceso de confianza. En cualquier caso, todos comprensibles y razonables para la exigencia del momento. Por suerte, y ya que fue la única contagiada, está claro que fue un pequeño accidente y que finalmente pudo tener remedio, gracias al esfuerzo de todos.

Pero no, ella tenía que ir más allá, empezar a tirar al pichón y cuanto más alto mejor... Y alguien le debió decir al oído, muy bajito: "Alguien tuvo la culpa de tu contagio y no fuiste tú... Presidente del Gobierno, de la Comunidad de Madrid, Consejero de Sanidad... alguien tiene que pagarte, serás rica y famosa, te lo mereces por lo que has sufrido y lo conseguirás, aunque tengas que mentir en alguna cosilla, dos tonterías, pero es que al fin y al cabo, la que ha estado ahí encerrada y a punto de morir has sido tú".

Y así salió del hospital y cometió su primera incongruencia, agradeció a todo el equipo médico y sanitario su labor pero olvidó agradecer a los demás, a los que pusieron a ese gran equipo a su completa disposición, sin mirar dineros ni medios, tan sólo fijando un único fin, salvarle la vida a Teresa.

Y después mintió. Mintió al decir que falló el protocolo, que ella se presentó en urgencias con fiebre y que comunicó que había estado en contacto con un enfermo de ébola y que la mandaron para casa.

En su situación, no es achacable ir al médico y omitir el dato del ébola,  igual que no es criticable cometer la imprudencia de irse a depilar tras salir del hospital con esos síntomas. Imagino que en esas circunstancias negar la mayor es una forma de que tu cerebro se defienda ante algo así.

Sin embargo, sí es reprobable que después mienta y que, tras haber cometido esas imprudencias, trate de buscar más culpables.

Quiero pensar que sólo buscaba su propio beneficio, y que no midió las consecuencias. Pero las hubo, y por el camino fueron cayendo víctimas. Un consejero de Sanidad cuyo único pecado fue defender con demasiada pasión a su personal, asegurando que era ella la que mentía, y que la atención médica recibida fue la correcta, porque una persona que va a urgencias porque tiene 37´5º de fiebre, y no tiene más síntomas, lo normal es darle un paracetamol y mandarle para casa. Pecó de no ser políticamente correcto, y claro, en un gestor, poco importa su gestión, al final todo se mide por su sonrisa y sus palabras bien medidas.

Y así fue como el Consejero de Sanidad acabó cesado, y la médico que la atendió, en entredicho. Una médico que había actuado bien, y que sin embargo sufrió un linchamiento social y mediático tras verse inculpada por la que fue, por unos días, la novia de España. Sin embargo, Teresa se topó con una peleona, que decidió que su nombre no quedase manchado, y ayer, gracias a las medidas judiciales que tomó, obligó a Teresa Romero a retractarse y a reconocer que cometió una imprudencia, y que luego mintió para sacar tajada...

Ahora es fácil apuntarse al carro, pero me duele recordar que nunca la creí, y eso me costó discusiones e incluso críticas, insultos y... !hasta perdí un amigo de Facebook! No la creí, no por nada, simplemente porque no me parecía lógica su versión, porque  si una persona llega a urgencias con un síntoma de ébola y dice que ha estado en contacto directo con el misionero que acaba de morir de ébola... Lo normal es que el médico que la atiende en ese momento active todos los sistemas de alerta, primero como profesional, pero también por mero interés propio, ya que desde ese momento, ella puede ser una futura vícitma y ante la duda del contagio, lo fácil es pulsar el botón rojo... Pero ya lo decía Adolf, lo fácil es creer la gran mentira.

Y ahora, yo me pregunto, parafraseando el trabalenguas, ¿quién descesa al consejero cesado? Porque el cesador que lo descese buen descesador será...

jueves, 8 de enero de 2015

Que Dios nos pille confesados

"Aquellos que entregan la esencia de la libertad a cambio de la seguridad temporal, no merecen ni la seguridad ni la libertad"
 Benjamin Franklin

Hoy pienso que ocurría un 30 de septiembre de 1938. Francia, Italia, Reino Unido y Alemania firman los Acuerdos de Munich, permitiendo que Hitler incorporase los Sudetes checoslovacos a su Alemania nazi mediante la invasión militar de dicho territorio.

En realidad todo comenzó unos meses antes, cuando en marzo de ese mismo año Alemania se anexionaba Austria, así, como quien se lleva un jamón del supermercado y los guardas de seguridad no le dicen nada por miedo a las represalias del propio ladrón. Con Checoslovaquia fue un poco más de lo mismo. Hitler amenaza con liarla parda si no le dan lo que piden y ante eso, el Primer Ministro Británico, Neville Chamberlain, con su sonrisa complaciente, actúa una vez más de papá irrresponsable y con tal de evitar el berrinche de su caprichoso hijo, le compra la chuche que le pide. 

- "Anda toma, chiquitín, ahí tenéis los Sudetes, pero no llores más", le dijo aquella noche Chamberlain a Hitler, volviendo orgulloso a su patria y afirmando: "Es la segunda vez en nuestra historia que regresamos de Alemania a Downing Street con una paz honrosa. Creo que es una paz para nuestro tiempo".

Aquel día las muchedumbres inglesas aclamaron a su Primer Ministro y llenos de entusiasmo bloquearon Downing Street y sus accesos para darle la bienvenida. 

A la mañana siguiente, un viejo gruñón, diputado del Parlamento inglés, denunciaba ese Acuerdo afirmando "hemos sufrido una derrota total y absoluta". La tormenta que desató tales palabras no se hizo esperar y aquel viejo, un tal Winston Churchill, fue abroncado e incluso abucheado por la mayoría de la bancada, que finalmente aprobó, por aplastante mayoría, la política del Gobierno "mediante la cual, se evitó la guerra en la reciente crisis".

Ayer 3 individuos con sobredosis de religión islámica en sus venas mataron a 12 personas por Alá. No es la primera vez, y lamentablemente no será la última. Pero nadie dice nada, nadie hace nada, en Europa todo se cura con un minuto de silencio. Seguimos jugando a ser los más buenos del patio, y si nos quitan el almuerzo, con una sonrisa basta, porque seguramente hemos evitado una paliza.

Y mientras tanto, sigamos con la mordaza puesta, no vayamos a herir susceptibilidades, olvidemos nuestro origen, nuestras costumbres y nuestra historia, no hay nada nuestro, porque, como dijo ZP en un ataque de quimera "la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento".

Y cuanto más intransigentes son ellos, más toleramos nosotros. Así, los equipos de fútbol modifican sus escudos y símbolos porque, a pesar de su historia y su origen, pueden ofender a alguien, y es que si París bien vale una misa, borrar una cruz bien vale un talón de petrodólares.

En Andalucía algunos denuncian la celebración de la Toma de Granada, no se nos vayan a enfadar los musulmanes, que aquel día dejaron de ser los dueños de la ciudad... Y si les explicas que al fin y al cabo, la toma de esa ciudad se produjo de forma pacífica y pactada y que además, en realidad no suponía más que la reconquista de una ciudad que unos siglos antes, los propios musulmanes habían invadido de forma sanguinaria y violenta, te miran raro... balbucean y finalmente escupen un "¡intolerante!"

También en Andalucía la Junta se ha empeñado en expropiar la Mezquita de Córdoba para así devolverla a su original utilización, y que puedan llevarse a cabo ritos religiosos islámicos. De nuevo la Junta olvida que antes de ser mezquita, ese lugar albergó una basílica visigótica en honor a San Vicente Mártir, y que fueron los muslmanes los que la destruyeron para construir encima la mezquita. Mezquita que, sin embargo, tras la reconquista, se mantuvo en pie, respetando la construcción. Además, y desde un punto de vista tan jurídico como legítimo, ese templo es propiedad de la Iglesia desde hace 8 siglos,  teniendo derecho a darle el uso que estimen conveniente y sin que pueda ser expropiado basándose en un supuesto interés general. Ya puestos, imagino que cederán su uso también a los budistas, a los judíos y a los seguidores de la Cienciología...

Podríamos seguir hablando de casos, como las chicas que en nombre de la religión exigen llevar el velo islámico a clase, aunque no esté permitido ningún tipo de atuendo, gorro o pañuelo para el resto de alumnos. "lo nuestro es un derecho a la expresión de la religiosidad", aducen, mientras parecen ignorar que en cualquier país musulmán, esas mismas chicas no podrían reclamar derechos tan básicos como conducir o incluso acudir a la Universidad, con o sin pañuelo.

Y ahora, miro hacia los lados y sólo veo Chamberlains y Daladiers y me digo mientras niego con la cabeza, como no aparezca un nuevo Churchill, que Dios nos pille confesados... 

PD. Para no herir susceptibilidades y salvaguardar mi propia seguridad, añadiré que Alá también nos pille confesados...


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Os deseo Feliz Navidad

Hoy pienso que hace exactamente 2014 años, una pareja joven, de viaje, andaba buscando refugio para poder pasar la noche que se avecinaba... él, tierno e infatigable, no cejaba en su empeño de encontrar un sitio donde ella, callada y paciente, pudiese descansar un rato...

Esta es nuestra historia, poco importa si ya en Mesopotamia celebraban en estas fechas un  festival en honor al dios Mardduk, si en la antigua Roma era Saturno el protagonista o en Persia, la actual Irán, las familas se mantenían en vigilia toda la noche, alimentando el fuego para ayudar al sol a combatir la oscuridad en su fiesta de Yalda. Los celtas celebraban el amor y la fertilidad y dioses como Osiris, Horus, Apolo, Mitra, Dionisio o Baco nacieron en estas mismas fechas.

Es el solsticio de invierno una fecha singular, donde la noche es más larga y el día mengua, y eso a lo largo de la historia no ha pasado desapercibido para ninguna civilización.

En China, festejan el Dong zhi o "la llegada del invierno" con una copiosa comida familiar, en la que, entre otras muchas cosas, comen Tang Yuan, unas bolas dulces de arroz que traerá, a aquel que las coma, unión familiar y prosperidad.

La Navidad puede llamarse de muchas maneras, pero en el fondo, todos celebramos lo mismo, y eso la hace más mágica aún, porque la Navidad, la Yalda iraní o lo que judíos llaman Hanukkah es una excusa para reunirnos, para valorar todo aquello que tenemos y que en el día a día pasa desapercibido, ¿qué importa cómo se llame? 

Navidad es ilusión, es convertirnos otra vez en aquellos niños que fuimos. Disfrutar con cada luz de color, cantar un villancico sin miedo ni vergüenza, olvidar rencores, compartir nuestra alegría y regalar sonrisas, muchas sonrisas.

Al final, todos ansiamos lo mismo, aunque la rutina del día a día y las dificultades que nos encontramos, nos hacen olvidar que la vida es algo que merece la pena disfrutar, sentir y compartir, y la Navidad es ese despertador que puntualmente nos lo recuerda con un timbrazo en el corazón.

Es momento de celebrar, compartir y amar. Tan mágica es la Navidad que uno es capaz de escribir algo tan cursi como esto y sentirse bien haciéndolo. Es momento de besos, abrazos, recordar a los que partieron, reencontrarse con los que en realidad nunca se fueron, dar a los que perdieron, perdonar a los que nos ofendieron, y pedir disculpas a todos los que de una forma u otra, les hicimos sentirse heridos.

Navidad, Christmas, Noël, Eguberria o Nadal, da igual cómo lo llames. No importa si eres más de Papá Noel o de los Reyes Magos, y en realidad, vale lo mismo que prefieras adornar la casa con espumillón o  pintar los cristales con figuras blancas, porque precisamente el espíritu de la Navidad es también eso, respeto, respeto por nuestras creencias, por nuestra cultura y por nuestra historia.

Recuerdo cuando era pequeño y en el colegio celebrábamos el concurso de Villancicos. Todo empezaba en noviembre, cuando en clase de música elegíamos la canción y, desde ese día, empezábamos a ensayar semana tras semana esperando con ansiedad aquel gran día. Aquel día, en cierta forma, y aunque aún quedaba mucho, la ilusión de la Navidad ya llegaba a nuestras vidas.

Hoy me da pena, mucha pena, que en los colegios públicos no haya concursos de villancicos y la Navidad no se viva con la misma intensidad con la que se hacía antaño. Hace unos días, en un ataque de sentimentalismo navideño, quise poner un portal de Belén en mi trabajo y escuché algunas quejas que sin embargo se aplacaron cuando finalmente, buscando la paz digna de estas fechas, opté por el pino con luces y bolas... no sin una mueca sarcástica, ya que, quizás, esos que esgrimieron su secular sonrisa no sabían que fue San Bonifacio, hace 13 siglos quien cristianizó esta costumbre, que venía de Alemania y donde adornaban un roble en honor al dios Odín, y lo sustituyó por un pino, cuya forma triangular representaba más fielmente la Santísima Trinidad. 

Hoy es Navidad, momento de dar la mano y dejarnos de discusiones absurdas, susceptibilidades sin sentido y argumentaciones banales. Hoy es día de querer, de sentir, de recordar y de olvidar, de compartir y de no dejar escapar, de amar, de vivir y de soñar, de comprometernos y de liberarnos, y  por eso, y porque yo lo vivo así, os lo deseo como me enseñaron mis ancestros, mis padres y abuelos, como yo lo he vivido, como yo lo siento, esperando que os llegue como lo que es, un deseo de corazón, para todos vosotros, y perdonadme si lo grito demasiado fuerte, pero no me sale de otra manera: 

¡Feliz Navidad!

  




jueves, 18 de diciembre de 2014

De turismo por Cuba

Hoy pienso que ayer escuché la peor noticia de los últimos tiempos. No, no se ha declarado la tercera guerra mundial, ni tampoco ha habido un terremoto de más de 6 puntos en la escala Richter, ni siquiera se trata de un atentado contra un rascacielos.

Ayer Obama confirmó que abre una nueva etapa de diálogo con Cuba. Han pasado 53 años desde que Eisenhower decidiera romper relaciones con aquel nuevo Gobierno que imponían dos barbudos revolucionarios, el Ché Guevara y un tal Fidel.

Llevo años diciendo que tengo que visitar aquel país. Curioso por su estilo de vida, por su cultura y alegría y, sobre todo, por su capacidad de supervivencia.

Obama me ha fastidiado el plan, ahora, cuando vaya, no podré ver esos palacios de antaño convertidos en auténticas ruinas chivatas de un sistema tan injusto como corrupto. Ya no podré sonreír al ver que sus autobuses urbanos son los autocares de los años 60 donados por pueblos como Bollullos del Condado.

Adiós al forzado talento sobresaliente. Internet dejará de tener un aliado en esas fotos que recorren las redes sociales con inventos que, por necesidad, los cubanos tenían que ingeniar, como la plancha de planchar que sirve de plancha de parrilla, la bicicleta que vestía volante en lugar de manillar, el coche utilizado de patera para llegar a la costa de la libertad o el ordenador hecho con un televisor y una máquina de escribir con el fin de leer, expresarse y sentir como un ser humano con autonomía propia.

Ya no podré sentirme multimillonario con un par de billetes de 20 € por la Isla, ostentando el poder  que otorga saber que con la cartera llena, todo cubano es capaz de cualquier cosa por una migaja de céntimo, a riesgo incluso de olvidar la dignidad para dejar por un rato la miseria. 

El turimo sexual dejará de ser un reclamo. Horror de los horrores, ¿dónde iremos ahora a aprovecharnos de la desesperación de personas de un país en decadencia?

Nuestro Willy, perderá su refugio, ese desde donde esconde su desnuda mentira, disfrazándola de una terca certeza, que sólo existe en sus palabras y que dudo que él mismo crea.

No todo está perdido, ahora que Cuba va a perder su victimismo y quizás vuelva a emerger como aquella paradisíaca isla que un día fue para sus propios habitantes, a nosotros siempre nos quedará Venezuela, la gran heredera, quien en pocos años verá envejecer sus casas mientras se destiñen sus palacios. No hay mal que por bien no venga, esperaré un par de meses, y podré oler sus avenidas, esas que un lerdo populismo empieza a enfangar de pobreza.

Quizás si espero un poco más, un año... puede que dos a lo sumo, no tendré que seguir abominando a Obama por fastidiarme mi viaje, con suerte, nuestro Pablito consigue traer a mi casa, a mis calles, a mi pueblo toda esa indigencia. Ese día, puede que ese día, algunos cubanos nos donen sus autobuses usados, se hagan fotos en las puertas de nuestras iglesias sin barniz... y algunos hasta luchen en nuestro nombre por conseguirnos la libertad de la que ellos gocen.

Entonces Willy podrá volver a casa, si no decide quedarse para disfrutar tranquilo de aquello, mientras nosotros recordaremos a Obama por no dejarnos disfrutar de la instantánea de aquella Cuba para turistas, mascando la desdicha desde el otro lado del objetivo.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Y se fue tan pancho...

Hoy pienso que el otro día, en la sala de espera del dentista, me encontré a un conocido al que hacía mucho tiempo que no veía. Tras los protocolarios saludos y las clásicas preguntas por la familia, la salud y el trabajo, nos fuimos metiendo en los temas cotidianos, el fútbol, la política... y así, de pronto, salió el tema de Marc Márquez, el joven campeón de Moto GP que ha decidido hace unos días establecer su residencia en Andorra y así pagar menos impuestos.

- "Este chaval, con su carita de bueno, es un defraudador. A ver si Hacienda va a por él también y lo caza ". Me decía irritado. 

- "Bueno, realmente, si cumple los requisitos legales para establecer su residencia allí, no hace nada malo, ¿no? Imagino, además, que, sólo por el tiempo que pasa recorriendo los circuitos del mundo, lo cumplirá sin problema. Delito, lo que se dice delito, entonces no hay..." Le contrarrestaba yo en tono pacífico.

- "Aún así, pues que pida la nacionalización andorrana también. ¡Pues vaya un español, que se lleva los impuestos a otro país! Luego bien que saca la bandera española en las carreras y hasta llora el sinvergüenza en el podio cuando oye nuestro himno!" Me decía cada vez más sofocado. 

- "Yo creo que tratar de pagar menos impuestos, siempre que sea de forma lícita y conforme las leyes, no está reñido con los sentimientos hacia unas personas, un lugar o una nación, ¿no crees? Al fin y al cabo es lo que hacemos todos, ¿no? Yo si veo que me puedo desgravar algo, lo hago"

- "Sí, claro, vas a comparar lo que él gana con lo que ganamos nosotros. Este crío, con tan sólo 20 años, posee ya una fortuna, y de forma insolidaria trata de no compartir nada con el país que le ha dado la oportunidad y gracias al cual ha llegado donde está. ¿Y cómo nos lo agradece? Con una patada en el culo y llevándose su dinero a otro país".

- "En cualquier caso, -le explicaba yo- esta chaval, lo que ha conseguido, lo ha conseguido con su sudor y su trabajo y ni tú ni yo hemos colaborado mucho en ello. Quizás bebemos la cerveza que anuncia o vemos sus carreras, lo cual, efectivamente le genera ingresos, pero lo hacemos porque nos divierte o porque, simplemente, nos apetece, pero no por un sentimiento generoso o patrio hacia su persona. Este chaval, como dices tú, ha llegado muy lejos y como cualquier individuo que ha labrado su porvenir y que lo sigue haciendo, por cierto, jugándose la vida montado en una moto a 300 km/h., tiene el derecho y la legitimidad a elegir qué quiere hacer con su dinero. Por cierto, que no debe ser muy alentador tener que regalar al fisco más de la mitad de todo lo que ingresas. Porque, como muy bien dices, él no gana lo mismo que nosotros, y mientras nosotros pagamos un 20 o un 30 por ciento de nuestros ingresos, él da un 52%, es decir, que además de aportar bastante más cuantía, ya que gana más, lo da, además, en mayor proporción.

No me entiendas mal, nunca justificaré un fraude a la Administración, pero si decide trasladarse a otro país y cumple los requisitos legales para ello, me parece una opción tan legítima como cualquier otra..."

En ese momento, la enfermera llamó a mi amigo y lo dejó sin derecho a réplica. Durante un rato estuve enfrascado en mis pensamientos, hasta que me interrumpió el sonido de la puerta. Mi amigo salía con una mano en la boca, dolorido, mientras la enfermera, ya en la entrada, le decía, "son 80€", a lo que mi amigo contestó "Aquí tienes... ¿por cierto, me puedes hacer factura? Pero en lugar de poner 80€, pon 100€, porque como el seguro me cubre el 80%, así me lo abona todo...".

Se acercó seguidamente, me dio la mano con una sonrisa y me dijo: "Me ha alegrado verte, a ver si otro día nos tomamos una caña y terminamos la conversación... y hazme caso, todos estos corruptos y defraudadores, a la trena, ¡panda de mamones!"

Y se fue así, tan pancho...