lunes, 8 de junio de 2009

Siempre positifo, nunca negatifo.

Hoy pienso que siempre es divertido observar la interpretación que todos los partidos políticos hacen de los resultados electorales. Pase lo que pase, nadie pierde, todos ganan, y en el peor de los casos,la culpa nunca es tuya. Me imagino a todos los asesores reunidos durante horas para buscar siempre el lado positivo.

Me viene a la mente "La vida de Brian" cuando, al final de la película, los crucificados, junto a Brian, sonrientes empiezan a cantar eso de "Always look on the bright side of life"...

Recuerdo mis tiempos de estudiante, cuando tenía que decirle a mi padre que había suspendido un examen...

Solía emplear el viejo truco del "mal de muchos consuelo de tontos", y así, alegaba, entre compungido e indignado, eso de que "el profesor ha suspendido a toda la clase", incluso a riesgo de que no fuese cierto.

Se ve que Leire Pajín era de las mías y empleaba la misma estrategia, y así, recordando sus tiempos de estudiante, ha reiterado que "todos" los gobiernos europeos han "sufrido un desgaste" por la crisis económica.

Ha omitido Leire, sin embargo, que el PSOE es el único partido político de toda la UE, en el poder, junto al demacrado partido laboralista británico, que se han visto superados en votos por el partido principal de la oposición. Ni Sarkozy, ni Merkel ni Berlusconi...

Sin embargo, o Leire era peor estudiante que yo o era más ingeniosa... o es que su padre era más inocente, porque no contenta con esta excusa, también ha acudido a otro plan B, diciendo que como algunos pronosticaron peores resultados para el PSOE, pues éstos no son tan malos después de todo. "Chincha rabiña", le ha faltado decir.

Es una lástima que con 14 años no conociese las ventajas de la política... ni conociese a Leire Pajín. Así, cuando, tras escuchar a mi padre durante una semana previa a un examen, insistente y repetidamente eso de "no estudias, vas a sacar un cero", "no te veo estudiar, el cero que vas a sacar va a ser sonado...", el día siguiente al examen, podría haber llegado a casa, sonriente, con un 4 bajo el brazo, y haberle dicho orgulloso:

"Aunque es verdad que yo aspiraba a aprobar, lo cierto, Papá es que no se ha producido el varapalo que pronosticabais algunos".

No sé si hubiese servido para algo, más bien creo que el bofetón que mi padre me hubiese dado todavía me dolería... y es que por desgracia para mí, entonces los padres aún tenían derecho a cruzarnos la cara sin arriesgarse a ser demandados cuando decíamos una solemne tontería...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Después de ver la foto que circula de la susodicha en el parlamento (bostezo en ristre), me encuentro con este poema que viene muy al hilo.
-nano

DÉJAME DORMIR, MAMÁ
(dicen que basada en una obra de Fray Junípero Serra)

Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta.

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche..

Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso.
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!